SORPRESA
Me coloqué en uno de los bancos traseros de la iglesia, donde había ido como invitado a la boda de mi primo Luis. Esto me permitiría esfumarme en cuanto comenzara la celebración y todos estuvieran pendientes de los contrayentes, y esperar fuera la finalización del acto. Aprecio mucho a Luis, pero no soporto las ceremonias religiosas. Un revuelo a la puerta del templo precedió a la entrada de la novia. Se formó la clásica comitiva y, a los acordes de la Marcha Nupcial de Mendelsohn, iniciaron su entrada. Al pasar por mi lado, y a pesar del velo blanco que cubría sus facciones, pude reconocer el rostro de Alicia. Estaba preciosa con su vestido de novia. Blanca y radiante, como en la letra de una antigua canción. Con el cuerpo helado por el estupor, pasó por mi mente en un segundo la película de mi historia con ella, tan sólo hacía dos noches… Yo había tenido una estrecha relación con Luis desde niños; estudiamos juntos, y nos examinamos de Selectividad al mismo tiempo. Luego, ...