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Mostrando entradas de agosto, 2017

INFIDELIDAD

Hay momentos en la vida en que pueden surgir las situaciones más extrañas que uno pueda imaginar. Quizás esas situaciones visionándolas en una película, podríamos pensar que son normales a la vista de los galanes y heroínas que las protagonizan, que incluso al levantarse con una resaca de mil demonios da gozo verlos; es como si acabasen de salir de la peluquería tras un relajante hidromasaje y toda una sesión de maquillaje y peluquería. Pero a las personas normales por lo general esto no les sucede: obviamente la mayoría, tampoco tenemos la "percha" de dichos galanes y heroínas. En mi caso, si una noche bebo más de la cuenta, trasnocho y no duermo las horas reglamentarias exigidas por mi organismo, al día siguiente soy lo más parecido a un zombi. Y no necesariamente he de tener una juerga con mucho alcohol, sexo y rock and roll para encontrarme así, ya que ese no es precisamente mi estilo de vida. Me sucede periódicamente, cuando en momentos puntuales y por culpa de mi tr...

DESPUÉS DEL TRABAJO

Llegué temprano a casa. Había sido un día de trabajo normal, ni malo ni bueno, pero estaba deseando estrechar a mi chica entre mis brazos y oler el aroma de su cuerpo. Me había mandado una serie de mensajitos cachondos a la oficina y eso le había dado su vidilla a la jornada. Así que en cuanto entré en casa quise saber dónde estaba: -Hola, ¿hay alguien? -Sí, aquí, en la cocina. Dejé mis cosas y me dirigí a la cocina. Allí estaba ella, preparando una receta que seguramente estaba para chuparse los dedos. -Hola, cielo ¿qué tal? Le di un piquito en los labios y me puse detrás de ella, estrechándola entre mis brazos. -Hola, cariño. Bien. Uhmmmm, qué ganas tenía de abrazarte. -Uhmmmm, qué bien… ¿leíste mis mensajes? -Jajajajaja. Mira que decirme esas cosas…así no hay quien se concentre… -Sólo quería distraerte un poco, cielo. -Pues desde luego lo has conseguido. Has conseguido hasta que no me pudiese levantar de la silla. -Jajajaja, ¿Y eso? -Pues nada, que se me puso dura como u...

INICIO

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Las puertas del restaurante se abrieron para dar paso a Carla y Rebeca, las cuales, tras buscar entre los comensales a sus respectivos novios, emprendieron la marcha a la vez que sus caras reflejaban una mueca a modo de disculpa. Carla y Rebeca eran como dos gotas de agua, si no fuese por la diferencia de edad, 20 y 18 años respectivamente, la gente pensaría que eran gemelas. Ambas eran morenas con el pelo largo ondulado, sobre el metro setenta de estatura, aunque Rebeca era un par de centímetros más baja su hermana, y uno cuerpos con curvas de los que consiguen que irremediablemente te voltees al verlas pasar para recrear la vista en ellos. — Sentimos el retraso, había muchísimo tráfico. —Dijo Carla mientras besaba a su novio Raúl. — Tranquilas, —respondió Luis. — Hemos aprovechado para poneros verdes y se nos ha hecho amena la espera. —concluyó mientras retiraba la silla para que Rebeca tomase asiento. El camarero se acercó dispuesto a tomar nota y tras apuntar la comanda se...