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Mostrando entradas de noviembre, 2017

EL JUICIO Y LA ABOGADA

La preparación del juicio. Una semana antes de la fecha en cuestión quedé con ella en su oficina un viernes a las tres. Como Paulina tenía programado irse de fin de semana, me sorprendió que me recibiera vestida de manera informal. Acostumbrado a verla siempre de traje de chaqueta, fue una novedad verla con una blusa totalmente pegada y con minifalda.  Fue entonces cuando realmente me percaté que además de ser una profesional sería, mi abogada era una mujer con dos tetas y un culo espectaculares. « ¡Qué calladito se lo tenía!», pensé mientras disimuladamente examinaba a conciencia la maravillosa anatomía que acababa de descubrir. Mirándola sus piernas de reojo, confirmé que esa cuarentona  hacía ejercicio en sus horas libres porque si no era imposible que a su edad tuviese esos muslos tan impresionantes. «Está buena la cabrona», sentencié y tratando de concentrarme en el juicio, me puse a repasar con ella los papeles que iba a presentar al juez. Nuevamente comprendí...

VENDIENDO EL MOVIL

 Lo que relato a continuación es completamente verídico y me pasó las recién finalizadas navidades… mi empresa me había dado un nuevo Smartphone para trabajar, a la vez que mi esposa me regaló uno idéntico por Nochebuena, y como quiera que además eran dual sim me encontré con que el del trabajo me sobraba, por lo que resolví venderlo on-line en una página de compraventa por internet aprovechando el tirón de Reyes sin que ni mi empresa ni mi mujer se enterasen: ojeé lo que se pedía por un teléfono similar en la red, le puse un precio de salida acorde – 375 euros- y me dispuse a esperar. En apenas 24 horas tuve varias solicitudes, tanto por mail como por whatsapp, pero fue finalmente ella – ni siquiera ahora sé su nombre-la que se llevó el gato al agua… Contactó conmigo un sábado a medianoche, mientras mi mujer dormía a mi lado y yo me aburría haciendo zapping en la televisión… el número me era desconocido, pero la foto de perfil me descubrió a una chica joven, de en torno a veint...

BUSCANDO LA TRANQUILIDAD DE LA PLAYA

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Casi siempre me gustaba mi trabajo, pero hoy no era el día. Había amanecido en la cama anónima de un hotel, cosa normal, ya que mi trabajo me mantenía más tiempo fuera de casa que en ella. Trabajaba en una empresa grande, da lo mismo el sector; esta tenía varias sedes y mi trabajo me obligaba a ir de una a otra.      Esa mañana estaba algo hastiada ya que el día anterior me vi obligada a posponer mi vuelta a casa.      Conducía por la costa en un día gris de invierno pensando en lo distinto que estaba en verano, aunque a mí me gustaban mucho estos días fríos de invierno.      Por las tardes al acabar las reuniones regresaba al hotel, sin importarme conducir casi media hora, para volver a ese precioso rincón.      Paraba antes de llegar al hotel y entraba en un bar donde pedía un café con leche para llevar y entonces cruzaba a la playa, me sentaba en la fría arena y me tomaba el café tranquilament...