MASAJE CHINO.
Yo había recortado ese anuncio del periódico dominical al ojear la sección de contactos hace un par de semanas y durante todo este tiempo había dudado mucho sobre mis intenciones de llamar… Ahora, mientras mis dedos temblaban marqué el número indicado y esperé unos instantes antes de escuchar la señal de llamada. Una voz con acento oriental me contestó a los pocos segundos… Yo le expliqué que había leído el anuncio en el periódico y que estaba interesada en concertar una cita esta misma mañana ya que se encontraba en la ciudad y tenía libre varias horas… Amablemente el oriental me dio la dirección de su gabinete de masajes y me dijo que podía ir inmediatamente si así lo deseaba. Quince minutos de taxi me dejaron ante un edificio elegante en el que podía leerse “Gabinete Doctor Chang”… Sin dudarlo me acerqué a la puerta y pulsé el timbre. Un elegante chino, con una larga blusa de cuello alto, me abrió la puerta y tras hacerme una reverencia me paso a su gabinete… Al verlo,...