EL APAGON
Al entrar en el portal y ver que se iba cerrando la puerta del ascensor lancé mi grito de auxilio, eso sí, acelerando el paso hasta un trote ligero en un gesto de cortesía para el ocupante del ascensor. - Gra... cias... - Joder, ya hay que tener mala suerte, mi salvador es el capullo del sexto, justo mi vecino de abajo con el que no me hablo salvo para intercambiar algún insulto de baja intensidad y miradas todas dignas finalistas de un concurso "pues yo soy capaz de mirarte peor aún". Cuando me mudé tuvimos unas discusiones muy fuertes por la fiesta de inauguración del piso con mis amigos. El muy imbécil hasta llegó a llamar a la policía. - De nada - Contestó el vecino con una voz tan fría que habría congelado un termómetro, de los antiguos de mercurio, no esas mierdecillas electrónicas de ahora. Capullo -Pensó. Encima el condenado estaba como un quesito y eso que debía tener ya sus años, pero bien cuidados... cuarenta y pocos. Fue lo que pensó la primera vez q...