NIÑA MALA
Cuando de infidelidad se trata, una de sus raíces principales es la soledad, bueno al menos en mi caso. Cuanto hubiera dado porque mi pareja en lugar de obsequios me hubiera regalado su com pañía, con gusto hubiera cambiado las comodidades por un poco mas de sexo, necesitaba sentirme deseada, quería ser tratada como una amante a la que se la coge en cualquier lugar y en cualquier momento, pero su cansancio producto de la adhesión al trabajo lo único que me dejaba era noches enteras de soledad, y una adicción mórbida a la masturbación. Infinidad de noches lo hacía cuando el dormía a mi lado, mientras se ponía de espaldas, yo ya tenía mi mano lista entre mis piernas acariciando mi sexo, hurgando en mi entrada, gozando de la suavidad de mis labios y de mi aroma de mujer que se calaba hasta en mis uñas. Apretando la almohada entre mis piernas fantaseaba con amantes inexistentes que entraban a mis sabanas a saciarse de mi carne, a darme orgasmos que me hacían mojar, mientras él...