¿CORTE DE PELO?
Salimos para casa, eran casi las ocho de la tarde, y la mayoría de tiendas en las que no quedaban clientes comenzaban a echar el cierre. Era viernes, y los dueños de los comercios que no abrían al día siguiente tenían casi tantas ganas de llegar a sus hogares como yo. Caminando cogidos de la mano, al pasar enfrente de una peluquería, Natalia tuvo una brillante idea: — ¿Por qué no aprovechas y te cortas el pelo?. Lo tienes muy largo ya —observó pasándome la mano por la cabeza. — Pero, cariño —objeté yo—, estoy deseando llegar a casa y que te pruebes la blusa para mí… — Venga, hombre, que nunca tienes tiempo, y estás más guapo con el pelo corto… En casa te esperaremos mi blusa y yo… — Pero, si ya van a cerrar —volví a oponerme, observando a la chica de la peluquería fumándose un cigarrillo antes de bajar la chapa metálica de la puerta. — Pregúntale, que no pierdes nada. Para mi fastidio, con ganas de obtener una negativa como respuesta, me acerqué a la joven que nos observ...