COMPLIENDO UN SUIEÑO
Todos esperábamos tener una gran fiesta el día 31 de agosto. Estaba todo planeado para que así fuera, pero, por si las moscas, tenía preparado un plan b. Cualquiera de las dos cosas habría estado bien pero, finalmente, sucedió el plan b, que, por otro lado, habría estado incorporado en el plan de la fiesta si hubiera habido. ¿Cual es era ese plan? Pues cumplir una fantasía, pero no una mía, no. Una fantasía de Jesús que me había contado y que pudimos hacer realidad. Sentirme un poco Mamá Noel, me es grato, y más sabiendo que voy a hacer feliz a alguien que quiero. Además, participando de manera muy activa en ella. Como todo lo que se planifica con tiempo, parece que en el último momento se va a fastidar, por unos o por otros, pero, finalmente, allí estaba, en mi habitación, decidiendo si me ponía el mono crudo o el vestido negro escotado. La verdad es que con mi tono tostado de piel, ahora me sienta bien casi todo. Me decidí por el vestido negro, unas sandalias de charol rojas, ...