UN TRIO
A SUS 33 AÑOS, Diego había vivido de todo. Una carrera universitaria, juergas constantes, un matrimonio fracasado, paternidad y hasta un accidente de tráfico que le había hecho perder parte de movilidad en la pierna derecha. Había disfrutado del sexo como el que más. Era un hombre fornido, no demasiado alto ni guapo, pero resultaba irresistible para las mujeres. Su espeso cabello negro, su perspicaz sentido del humor y, todo hay que decirlo, su generosidad en la cama hacía que para las mujeres fuera un hombre atractivo, y especialmente deseado. Sin embargo, no había podido cumplir su fantasía erótica desde la adolescencia, esto es, acostarse con dos mujeres al mismo tiempo. Por ello, y tras su último cumpleaños, había decidido regalarse un homenaje. Había observado un anuncio en prensa de parejas que proponían un trío. Nada extraño, ni malos rollos. Simplemente sexo. Le llamó la atención una pareja de mujeres que decía ser bisexuales, y que buscaban un hombre de...