LA ENTREVISTA
De rodillas –dijo sin titubear. Me arrodillé y él se quitó el cinturón y me lo puso debajo de los senos, apretando mi cintura y resaltando más mis pechos. Luego se desabotono el pantalón y se bajó el cierre. Aun con los pantalones puestos, se sacó su falo. – De esto depende tu trabajo, así que más vale que superes a todos esos hombres que tienen un mejor currículo que el tuyo, que tienen años de experiencia y a los que seguramente los obreros seguirían como su jefe – sentencio. Me sentí usada, degradadada, entre otras cosas; sin embargo, eso provocó que en mi interior se creara un fuego ardiente, capaz de pulverizarme ahí mismo. Temblorosa me acerque a él y tome su pené con adoración. Había hecho antes felaciones, sobre todo a Santiago. Me encantaba el miembro de Santiago, y por eso siempre me decía que lo hacía bien, porque me gustaba complacerlo porque así encontraba mi placer. Pero el pené de este desconocido… no me impulsaba a hacer lo mismo que el de...