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Mostrando entradas de diciembre, 2017

LA ENTREVISTA

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De rodillas –dijo sin titubear. Me arrodillé y él se quitó el cinturón y me lo puso debajo de los senos, apretando mi cintura y resaltando más mis pechos. Luego se desabotono el pantalón y se bajó el cierre. Aun con los pantalones puestos, se sacó su falo. – De esto depende tu trabajo, así que más vale que superes a todos esos hombres que tienen un mejor currículo que el tuyo, que tienen años de experiencia y a los que seguramente los obreros seguirían como su jefe – sentencio. Me sentí usada, degradadada, entre otras cosas; sin embargo, eso provocó que en mi interior se creara un fuego ardiente, capaz de pulverizarme ahí mismo. Temblorosa me acerque a él y tome su pené con adoración. Había hecho antes felaciones, sobre todo a Santiago. Me encantaba el miembro de Santiago, y por eso siempre me decía que lo hacía bien, porque me gustaba complacerlo porque así encontraba mi placer. Pero el pené de este desconocido… no me impulsaba a hacer lo mismo que el de...

PALOMA

Durante un par de días no le mande ningún correo. Quería que estuviera pendiente, tensa y ansiosa. Incluso no iba a casa hasta después de la hora de que llegara Carlos. Uno de esos días hice un descubrimiento sorprenderte que me aclaro algunas cosas sobre el soplagaitas. El jueves por la mañana la llame por teléfono. -Dime Julio –fue su respuesta- -Quiero que vayas al baño de la oficina y que te masturbes. -¿Ahora? -Sí y grábate un vídeo con el móvil. Quiero ver como empiezas y tu coño mojado cuando te corras. -No puedo ahora, tengo una reunión dentro de nada. -En 15 minutos quiero el vídeo –y colgué sin darle tiempo a replicar- A los 12 minutos recibí el aviso de llegada de mensaje. Lo abrí inmediatamente. La calidad era pésima, pero  vi como estaba en el aseo, se levantaba la falda y comenzaba a masturbarse. Había un corte y seguía supongo que hacia la mitad metiéndose dos dedos y con otro tocándose el clítoris. Después de otro corte me ofrecía  el final, la...

LA PELIROJA

No hay nada como que te lleven a una reunión de amigos donde no conoces a casi nadie. Estábamos todos repartidos entre un sofá, un par de sillones, unas sillas y el suelo, alrededor de una mesa baja. Me habían presentado a unas cuantas personas y me llamó la atención una chica. Pelirroja, pero de las de color natural, piel blanca, algunas pecas en la cara y ojos claros. Aunque no participaba mucho, todos charlamos, picamos algo, tomamos unas copas echamos unas risas... y llegó la hora de echar el cierre. Yo había ido andando, así que, una vez que bajamos al portal, pregunté quién iba calle abajo y se apuntaron a acompañarme un chico y la chica pelirroja. Empezamos a andar. Entablamos conversación, aunque ella seguía sin participar mucho. Llegados a una esquina, el chico dijo: - Yo me voy por aquí - así que continuamos solos la chica y yo. Por la conversación no parecía que fuéramos a ir más allá hasta que, de repente, se para delante de un portal. - Mi casa es ésta, ¿subes y n...

LA NIÑERA

Al día siguiente, me levanté tarde, sin escuchar el ruido de los niños. Ya habían desayunado todos en la casa, así que me bajé a la cocina a ver si me volvía a cruzar con María. Cuando bajé no había nadie. - José, tu padre y tus hermanos se han ido con los niños a pasear por la playa. ¡A ver si se cansan! Desayuna y bájate con ellos cuando estés, que yo me voy a la peluquería - me dijo mi madre mientras salía por la puerta de la casa.   La cocina ya estaba toda recogida, así que creo que ya era tarde para coincidir con María allí. Me preparé un café y me senté en el taburete a tomármelo. Miré a la puerta de su cuarto y vi que estaba entornada. No se escuchaba nada, así que me acerqué poco a poco a mirar por la rendija que quedaba. La habitación estaba vacía, pero se veia la puerta de su baño cerrada. Quizá estaba dentro.   La respuesta la tuve enseguida. De repente, se abrió la puerta de golpe y apareció ella con el cuerpo envuelto en una toalla, descalza y con el p...

UN BUEN NEGOCIO.

Alba observo con deseo como saboreaba el dedo, que momentos antes recorrió la humedad de sus bragas, y con su mirada parecía pedirme que le dejase probar sus propios jugos. Pero el ascensor estaba a punto de llegar a la planta baja. Así que se colocó la falda, se arregló el pelo y poniéndose sus gafas de sol, me dijo - Vamos, que tenemos muchas cosas que hacer. Había dejado mi coche en un parking cercano, durante el trayecto al nuestra conversación se limitó a mis indicaciones hacía donde dirigirse. Me gustaba su forma de caminar, dicen que forma de caminar revela nuestra personalidad. Los pasos de Alba eran enérgicos, se clavaban con fuerza en el pavimento. El compás de los tacones de sus zapatos negros, fue marcando el ritmo de nuestros pasos; Me fije en sus medias transparentes que dejaban ver la tersura de la piel de sus piernas y en su falda oprimiendo sus nalgas redondeadas. Ambas habían cumplido su misión, mi rendición incondicional. Cuando llegamos al coche, le abrí la p...