COSAS DE RICAS
La alta sociedad está repleta de secretos inconfesables, se guardan en los armarios bajo tres llaves. Confieso que No debería haberme dejado arrastrar por Bibí. No la culpo a ella, pues yo soy la responsable de mis actos, pero sin su participación nunca hubiera llegado a hacer lo que hice y sigo haciendo en este preciso momento aún preñada de no sé bien de quien. La cuestión no es si me agrada o desagrada, sino que no está bien. Es arriesgado, poniendo en apuro mi vida personal, familiar, pero sobre todo, que si alguna vez llega a descubrirse, sería avergonzada públicamente, perdiendo mi estatus social. Pero Bibí tiene razón en un detalle… Nunca me había sentido tan viva como en ese momento, notando el sabor amargo de la virilidad de un desconocido, oyendo palabras soeces que nunca le he permitido a ningún hombre… Comencé a acariciarme lentamente por mi torso, por mis tetas haciendo que mis pezones se pusieran duros como piedras. Con una mano bajé hasta mi más íntimo secreto, que en e...