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Mostrando entradas de marzo, 2018

UN BUEN AMIGO

Antes de conocerle, temí las consecuencias. Y es que, ya no recordaba ni cuando había empezado a fingir el orgasmo con mi marido. Como os cuento, no fue algo premeditado, simplemente el hecho de que Martín me preguntara qué me parecía si dejábamos que otro hombre se quedara unos días en casa, me pareció una incitación tácita a serle infiel, prácticamente un requerimiento formal para que le pusiera de una vez los hermosos cuernos que sin duda merecía. Por lo visto, un antiguo amigo de la universidad que era enfermero y estaba de vacaciones. Si bien, sólo pasaría un par de días en Cuenca con nosotros. Estaba harta, hace meses que estaba empachada e insatisfecha con el rumbo estático, conocido y tedioso del día a día. Ya no podía seguir amañando mi propia vida para eludir que jamás había triunfado ni fracasado lo suficiente. En fin, era la suma de las partes, y nada en concreto. No es que estuviese enojada con eso de dejar de ser yo para ser la “mamá de Bárbara”, tampoco tener un marid...

RECORDATORIO

Para todos y todas  aquello/as que leéis o miráis mis relatos, simplemente deciros que e gustaría que dejaseis vuestros comentarios, o todo aquello que queráis . Prometo contestar.

SONIA 2

Después de tomar el café como de costumbre me dirigí hacia Sonia con un billete en la mano para que cobrará las consumiciones. Su simple “gracias” no hizo sino confirmar mi teoría de la noche afortunada. Extendí la mano para recoger las vueltas. Guardé las monedas en el bolsillo y al ir a colocar el billete en la cartera vi un pequeño papel cuidadosamente doblado dentro. Levanté la vista y busqué a Sonia con la mirada. Ella me daba la espalda mientras atendía a otros clientes. Desdoble el papel. “quiero recuperar mi ropa interior”. Esa única frase me trajo todos los recuerdos de aquella noche a la mente y visualice el momento en que deslice la prenda por sus caderas, provocándome un hormigueo en el vientre. Pensé como responder, pero no quería dejar una nota que pudiera leer cualquiera. Oye – dije al dueño- mañana he quedado aquí con un amigo a primera hora de la tarde para devolver una cosa, si preguntan por mí y no he llegado que me espere ¿vale?. Lo dije en voz lo bastante alta...