LA CAMARERA DEL HOTEL

Muy ilusionada empecé mi trabajo arreglando y limpiando habitaciones en la séptima planta del mismo ya que esa era la planta que me asignaron. Al ser un hotel no muy grande cada planta tiene 10 habitaciones solo asi que mi trabajo era relajado y mi carácter y animo estaba muy subido. Además, me facilitaron un vestido de trabajo, con falda amplia y blusa a juego que me quedaba muy bien, me sorprendió ya que en los últimos años mi vestimenta era de pantalones y camisas en todas sus variedades, lo de llevar falda solo era para ocasiones muy especiales.
Os tengo que contar que las relaciones sexuales con mi marido sestaban muertas desde hacía 10 años ya que le descubrí una pequeña infidelidad y desde entonces, unido a que yo estaba en plena fase de criar y cuidar niños pequeños hizo que mi interés por el sexo fuera mínimo tirando a nulo, además que ya no me consideraba a mis 45 años una chica atractiva, me había convertido en una “mujer mayor”. Desde entonces no había tenido ninguna relación sexual y no imaginaba ni por asomo lo que pasaría en los días siguientes a mi ingreso como trabajadora de este hotel.
A primeros de mes nos reunieron a todas y nos comentaron que el hotel iba a estar prácticamente ocupado en las próximas dos semanas por un grupo del cuerpo de bomberos de otras comunidades de fuera de Madrid ya que asistían a un congreso junto a un curso con prácticas. Las compañeras más jóvenes sonreían ya que los bomberos….bueno, ya sabéis, todas nos los imaginamos jóvenes, fuertes y simpáticos, y tenerlos allí durante dos semanas era todo un “acontecimiento”.
Llegaron todos ellos al cabo de dos días y se distribuyeron por todo el hotel como os contaba. En mi planta asignaron cuatro habitaciones dobles para ellos y cuando iban entrando a las habitaciones yo estaba en el pasillo haciendo cosas. Todos me saludaron muy amablemente y además con deje andaluz, cosa que agradecí ya que son graciosos y algunos tenían la mitad de mi edad, podían ser incluso mis hijos. Me propuse cuidarlos al máximo durante esas dos semanas y hacer un poco “de madre” si tenían alguna necesidad o les faltaba algo.
Los días transcurrieron y ellos entraban y salían, al curso, a las practicas distribuidos en turnos y cada vez la relación con ellos era más personal. Les gastaba bromas, los despertaba cuando se quedaban hasta tarde con frases graciosas para hacer sus habitaciones, les llevaba toallas limpias, escuchaba cuando me hablaban algunos de sus hijas pequeñas, de su ciudad y de lo dura que era su profesión. Un día entré a una de las habitaciones creyendo que estaban fuera y me encontré a uno de ellos aún en la cama, solo, ya que su compañero había salido.
-          Pasa, pasa, ya me levanto
-          No hombre, sigue descansando y vuelvo luego
-          No, no, en serio….empieza por el baño mientras echo 5 minutillos más aquí que estoy muy vago hoy, jajaj. Luego cuando acabes entro yo al baño y haces las camas
-          Hay que ver…..que dormilones sois, si ya son las 10 de la mañana!  Venga, empiezo y ya me avisas.
Como me dijo, empecé a hacer el baño de la habitación. Mientras lo hacía escuchaba el sonido que salía de la televisión que tenía encendida y prestaba atención a una noticia que estaban dando afinando el oído. Al prestar atención también oí que el chico mascullaba algo en voz baja pero me interesó, asi que dejé los productos de limpieza y con mucho cuidado me asomé a la habitación intentando que no me viera.
Mi sorpresa fue ver lo que hacía. Se había desnudado, medio tapado con la sabana y se estaba tocando mientras decía cosas inconexas entre gemidos leves. Me metí otra vez al baño para que no me viera con el corazón acelerado y pensando que hacer pero, era una situación un poco “rara”. Me di cuenta de que me había excitado el verlo así aunque fueran solo unos segundos pensando a la vez que yo, a mi edad y sin tener sexo desde hace mucho, me había calentado ver a un chaval de 27 años tocarse de esa manera.
Con las mejillas arreboladas y llevada por la excitante situación volví a asomarme un poco procurando que no me viera y….si, seguía tocándose la polla pero esta vez ya la sabana no la cubría y pude verla en todo su esplendor. Nada que ver con la de mi marido, una polla dura, gruesa y con las venas marcadas que hizo que fijara la vista en el vaivén de su mano subiendo y bajando. Me volví a meter dentro del baño pensando “joder, ¿Qué haces? Te va a ver! Madre mía que bien se lo está pasando y yo aquí a tres metros de esa cama…no, no te dejes llevar, eres una mujer casada, no debes, no deberías….”
Y entonces mi otro yo hizo algo que ni me imaginaba. Después de tocar levemente mis bragas por debajo de la falda y darme cuenta que estaban empapadas como hacía mucho que no sentía, cogí la fregona y salí decidida del baño a la habitación. Al verme salir de sorpresa se tapó rápidamente como disculpándose con la mirada. Unos ojos castaños, pelo y barbita bien cuidados a la moda y guapo a rabiar.
-          Perdón! – Le dije. – No sabía, no debería haber salido, sigue con tus cosas, ya me voy…..-dije con boca pequeña y sin dejar de mirar la tienda de campaña que hacía su polla con la sabana…
-          No, perdóname tú a mí, yo tampoco debería…
 No pasa nada, es normal, eres joven y estás lejos de casa, echarás de menos a tu novia, no te preocupes!
-          No, no tengo novia ahora, me dejó hace más de tres meses . perdóname por favor, llevo tiempo si….bueno, sin sexo y no me acordaba de que estabas aquí.
Me quedé mirándolo fijamente, sin moverme y esperando no tener cara de puta. Si hubiera sabido lo mojada que estaba….
-          A ver….es que me da un poco de pena verte así, entiendo esa falta, si tu supieras..
-          E l qué?
-          Lo que produce la falta de sexo, te entiendo perfectamente
-          Ya, si…
-          Bueno, lo dicho, ya he acabado con el baño, me voy a hacer otra habitación y vuelvo después a hacerte la cama, ¿te parece?
Su mano se había ido otra vez a su entrepierna ye entonces me dijo..
-          Sé que no está bien, lo sé, pero sabes? Esta situación me está excitando mucho, no me había pasado antes, nunca, y estoy un poco confundido…..puedo….puedo pedirte algo?
-          Dime
-          Puedes quedarte un momento mientras sigo? Solo quedarte, mira si quieres o no, no te obligo….es muy excitante pero no sé si debo…..joder….-decía sin dejar de tocarse
Yo estaba a mil. Lo pensé un momento, me volví, cerré la puerta de la habitación por dentro y me apoyé en la pared. Mis tetas estaban duras como piedras y los pezones me dolían.
-          Hazlo, que coño. Pero rápido, mis jefes me echarán en falta si me entretengo mucho.
Entonces apartó la sabana y dejó la polla a mi vista, mas hinchada incluso que antes….y empezó a acariciarla despacio, mirándome a la vez. Fueron dos minutos eternos, él gimiendo flojo y yo mirando fijamente ese trozo de carne con la cabeza brillante hasta que dijo algo que rompió la magia.
-          No….no puedo terminar, no sé qué me pasa, nadie me había mirado antes en una situación así, estoy como….descolocado.
Sus palabras llegaban muy lejos a mis oídos. Mi cerebro no regía, seguía mirando la cadencia de su mano subiendo y bajando, absorta. De milagro no había metido mis manos por debajo de la falda para masturbarme yo, era una escena tremendamente sexual y yo estaba ida…
Armándome de valor (y de deseo) le dije unas palabras que pensé que jamás en mi vida hubiera dicho:
-          ¿Me dejas que te ayude y así terminas antes?
Mirándome unos segundos asintió. Así que me fui hacia la cama y me senté a su lado.Me senté en esa cama, con ese chico, que por la edad casi podía ser mi hijo, desnudo debajo de la sábana, masturbándose y mirándome a los ojos. La situación era de lo más morbosa, yo estaba ya empapada, lo notaba en mis bragas, así que cerré fuerte las piernas porque tenía miedo de mojar la cama.
Lentamente retiré la sabana que cubría su bulto y este se quedó a 30 centímetros de mi cara, duro, con el capullo brillante y con unas gotitas que asomaban un poco por la punta.
-          Tú relájate y déjame a mi
Me sorprendía a mi misma, no imaginaba que yo, con mi edad y mi situación, podría decir eso en ese mismo momento, pero es que no era yo, algo me había poseído.
Retiré su mano y, despacio, abarqué el tronco de carne caliente,  hinchada y suave, muy suave. El chico soltó un gemido al sentir mi mano abarcando su polla. Era magnifica, perfecta, poderosa.
Empecé a moverla arriba y abajo, abajo a arriba, despacio, a veces llegaba hasta arriba y con el pulgar presionaba su glande restregando por el la gotita de excitación que manaba de allí. Mis ojos estaban fijos en esa preciosa polla, con la boca entreabierta y fijándome en todos sus pliegues. El chico gemía y suspiraba
-          Así, así por favor….uffff…..sigue por favor…
-          Si  – atiné a decir con un hilo de voz
Aquello se ponía más duro si cabe, palpitaba, parecía que tenía el corazón ahí dentro. En ese momento noté la mano del chico que se posaba en mi espalda por encima de mi uniforme y me acariciaba. Lo que me faltaba. Siguió acariciando hasta que llegó a mi cuello   y presionó un poco hacia abajo. Estaba claro, quería que se la chupara y yo, que estaba como una perra en celo no lo iba a impedir. Le dije:
-          Quieres….quieres que te la chupe un poco?
-          Ssss, si, si
-          Seguro? Esto parece a punto de estallar..
-          Si, por favor, chúpamela, chúpamela
Bajé la cabeza, abrí mi boca y la metí poco a poco dentro saboreando ese capullo deslizándose por mis labios y paladar. Empecé a hacerle una mamada lenta, disfrutaba igual que él después de tanto tiempo sin tener una polla en mi boca y me propuse hacerlo bien. No podía más y metí mi otra mano por la falda, aparté un poco mis bragas y empecé a acariciarme los labios y el clítoris casi al mismo ritmo que chupaba esa maravilla.
El chico se agitaba, la mamada era larga y profunda, como una buena puta en la que me había convertido me ayudaba con la mano acariciando sus huevos, depilados. Me moría de gusto saberme así.
Al cabo de dos minutos me dijo:
-          Me voy a correr….me corro….aparta la boca
Ni de coña, lo quería todo, así que aceleré. Cada vez más rápido, más y más hasta que gimiendo fuerte y cogiéndome la nuca se corrió a borbotones.
No daba a basto a tragar tanta leche, bendita juventud, era una fuente. Se desparramaba parte por las comisuras de mis labios pero es que LA QUERÍA TODA. Al mismo tiempo me corrí yo, con espasmos, como hacía mucho que no me pasaba.
Retiré la cabeza, me limpié la boca y le dije poniendo voz de puta rastrera.
-          Más tranquilo ya? Está mejor mi niño?
Él me sonrió jadeando aún y asintió con la cabeza a la vez que alargaba la mano para abarcarme una de las tetas por encima del uniforme
-          Si, ha sido genial, fabuloso.

Comentarios

Entradas populares de este blog

LA BELLA Y LA BESTIA

DÍA A DÍA OCHO

EL ANUNCIO. El inicio