EL ACUERDO I
No
olvides que tenemos un acuerdo y debes de cumplir. Queremos quedar
contigo esta semana, te parece bien el día 10 sobre las 6 de la
tarde, de esa forma tú ya habrás acabado las clases y podemos
hablar y tomar algo y tras esto ya veremos cómo volver a empezar
nuestra relación que dejamos invernando hasta que has dado a luz”
Yo
le contesto:
“No
sé Ignacio, estoy muy dolorida del parto por esa zona de mi cuerpo,
además estoy todavía en la cuarentena y si lo que queréis es
follar conmigo ahora no va a poder ser, pues me ha prohibido el
médico hacer nada de sexo y menos introducir nada dentro de mi
coñito al menos hasta que termine la cuarentena”.
Él
muy correcto me dice:
“No
te preocupes Esperanza, por eso si no se puede ahora hacer lo
que todos deseamos ya tendremos tiempo cuando te recuperes del todo.
Los chicos y sobre todo yo, deseamos volver a verte aunque si no se
puede hacer….., al menos poder hablar contigo que nos cuentes como
te ha ido en este tiempo que hemos dejado de estar juntos y ver como
encauzamos de nuevo nuestra relación. Quedamos entonces el día 10 a
las 6 en la cafetería que hay tras el parque que hay al lado del
instituto, no faltes, ya sabes que tenemos algo que podemos enseñar
y no nos gustaría hacerlo….”.
El
día que habíamos quedado estaba muy excitada pensando en la cita
con mis ex alumnos, supongo que por el tiempo que llevaba sin poder
tener relaciones plenas por la dichosa cuarentena. Deseaba juntarme
con los chicos y pasar un buen rato, aunque les tuviera que hacer
creer que estaba enfadada con ellos por seguir chantajeándome y
tener que dejarme hacer lo que ellos quisieran (aunque como digo
estaba deseando de que eso pasara) . Tras salir de clase fui a mi
casa y me cambié de ropa, poniéndome algo más ligero y sexi para
contentar a mis ex alumnos y ver si con eso y mi buen hacer podía
evitar ser poseída y penetrada por ellos esa tarde noche ( aunque
realmente deseaba que así fuera, pero sabía que por recomendación
médica no debía de dejar que ocurriera). Luego cogí mi coche y me
dirigí de nuevo a la población donde estoy de profesora y a la
cafetería donde habíamos quedado encontrarnos. Cuando llegué eran
ya las 6,20 de la tarde, entré en la cafetería y desde la puerta
miré a ver si los localizaba, y pude ver al fondo en una mesa a dos
de ellos y fijándome un poco más pude ver a Ignacio que venía
hacía donde yo estaba. Al llegar me dio dos besos en mi cara y
agarrándome de mi brazo me dijo:
“Ya
creíamos que no vendrías, estábamos nervioso, pues quedamos a las
6 y son ya casi y medía. Ven vamos hacía la mesa, donde están Luis
y Ramón. Emilio no ha podido venir, pues tenía una clase en
la Universidad que no podía saltársela, y nos ha dicho que le
disculpes y que el próximo día no faltará”
Al
llegar a la mesa los otros dos chicos, se levantaron y con una
sonrisa en sus labios me acerque a cada uno de ellos y les di un beso
en sus caras. Nos sentamos Y Ramón dirigiéndose a mí, me dijo:
“Profe,
perdone por no haber vuelto a estar con usted, ni haberla llamado
para interesarme por como la iba, estos meses en que ha estado
embarazada. Pero es que al verla como le iba aumentando su tripa,
tras ver la última vez que estuvimos juntos la dificultad con la que
podía penetrarla, pensé que lo mejor era dejarlo hasta después de
que diera usted a luz. Pero ahora me doy cuenta que hice mal pues los
amigos son para estar a las duras y las maduras , como ha estado
Ignacio, prácticamente hasta el final, aunque el último mes no haya
podido estar con usted por cosas que le han surgido y no pudo
esquivarlas”
Yo
acercándome y pasándole mi mano por su cara acerco mi boca
a la suya y le doy un suave beso en sus labios y le digo:
“Ramón,
sois jóvenes y os entiendo que no desearais estar con una mujer
preñada y cada vez con una tripa más grande, pero no quiero que
estés apesadumbrado por ello. Yo no me lo he tomado a mal, y no
quiero que vuelvas a llamarme de usted y menos habiendo pasado lo que
ha pasado entre nosotros. Creo, que aunque solamente fuera por eso,
debes de tener la suficiente confianza para llamarme de tú y
tutearnos, y más habiéndooslo dicho yo que lo hicierais y me
llamarais por mi nombre una vez estuviéramos fuera del colegio, y
más aún sin ser ya alumnos míos y haber terminado mi relación
laboral con vosotros.”
Entonces
Ignacio me dijo:
“Esperanza,
¿Qué quieres tomar?”
Yo
mirándole le digo:
“No
pretenderéis hacer hoy lo que hicisteis en Francia, de echarme algo
en la bebida.”
Ellos
se miran y se quedan serios y entonces yo viendo sus caras, riéndome
les digo:
“Ja,
ja, ja, … es una broma , ¿vosotros que estáis bebiendo? “
Miro
y veo que cada uno de ellos tiene una cerveza, y entonces le digo:
“Pues
una cerveza igual que vosotros”
Ignacio
se levanto fue a la barra, pidió mi cerveza y volvió con ella a la
mesa donde estábamos los demás.
Hablamos
un poco de cómo nos había ido a todos en este tiempo que no
habíamos estado juntos y tras estar así un rato les
dije:
“Me
gustaría ir a otro sitio, aquí estamos muy cerca del colegio y tras
salir de clase alguna que otra vez venimos aquí los compañeros a
tomar algo y el personal de la cafetería me conoce y no me gustaría
que se corriera la voz de que estoy con unos chavales que pueden
pensar que sois mis alumnos, por favor vamos donde queráis, pero
marchémonos de aquí”
Ignacio
se acercó de nuevo a la barra y pagó lo que habíamos pedido, nos
levantamos y nos fuimos hacía donde yo tenía el coche. Al llegar al
coche Ignacio se montó conmigo delante y Luis y Ramón detrás y una
vez en el coche arranque el motor y les dije:
“¿Dónde
queréis que vayamos?
Ignacio
me dijo:
“Sal
a la carretera de Burgos y ya te indico yo donde vamos”
Me
dirigí hacía donde me dijo y a menos de un kilómetro de haber
salido me hizo coger un camino que se dirigía hacía una casa
abandonada, donde no había luces ninguna pero con dificultad
(dado que era de noche) si se veía salir, si te fijabas, una columna
de humo de su maltrecha chimenea. Yo rápidamente conocí el lugar
pues hacía años ya me había llevado a ese lugar Carlos el
camionero extremeño. Desde hacía menos de un año se había puesto
de moda la zona para ir a pelar la pava las parejas de jovencitos,
(según me dijeron mis acompañantes más tarde) aunque ninguno de
ellos se arrimaba a la casa por miedo a tener algún accidente y
porque habían corrido historias de cosas (que no se sabe si
era verdad o eran historias urbanas) de cosas raras que pasaban en
esa casa.
Yo
me dirigí hacía donde me indicaron y por el camino vimos
aparcados varios coches con parejas dentro. Yo seguía camino
adelante hasta que al llegar a la altura de donde está la puerta del
cercado al que pertenecía la casa abandonada, me dijo Ignacio:
“Para,
y espera, voy abrir la puerta para que entres el coche”.
Yo
le miro y le pregunto:
“¿Quieres
que entremos ahí, después de lo que se comenta por ahí de las
cosas que dicen que han ocurrido en esa casa?, además debe de haber
gente dentro, mira cómo sale el humo por su chimenea”
Y él
mirándome y sonriéndome me dice:
“Pero
tú a tú edad, no me vas a decir que te crees lo que se cuenta por
ahí de esas cosas que han ocurrido aquí, verdad? Mira yo y estos
hemos venido más veces aquí con alguna chica y nunca ha pasado
nada, además esto es como si fuera nuestro. Ya lo verás lo tenemos
acondicionado para poder estar a gusto ahí dentro, hemos venido
antes de encontrarnos y hemos encendido la chimenea para que no pases
frío, hemos pensado en todo para que tú te encuentres lo más a
gusto posible”
Yo
viendo lo que se proponen y que no es otra cosa que volver a tener
sexo conmigo, les digo:
“Si
lo que estáis pensando es que tenga sexo con vosotros sabed, y ya te
lo había dicho a ti Ignacio, que me ha prohibido el médico tenerlo
hasta que pase la cuarentena, pues el parto me ha dejado bastante mal
mi zona genital y no puedo tener relaciones al menos hasta entonces”.
Entonces
Luis dice:
“Profe,
no hace falta que lleguemos a consumar el acto, es decir a follarla,
ya nos había comentado Ignacio lo que nos acaba de decir usted,
perdón tú, ¿pero de ahí a no hacer nada?. Nosotros habíamos
pensado entrar en la casa y al menos verla desnuda, que nos dejara
irla quitando la ropa poco a poco y nosotros poder tocarla y si
alguno lo desea desnudarse también y bueno pasar un buen rato los
cuatro sin necesidad de metérsela ni hacerla nada en su sexo que
pueda ocasionarla luego problemas de salud”
Yo
les miro y veo sus caras de súplica y les digo:
“Está
bien, pero solo toqueteos y como mucho desnudarme para que me veáis,
pues supongo que después de todos estos meses estéis deseando de
volver a tocarme y ver de nuevo mi cuerpo desnudo y no quiero que
penséis que soy mala. Pero que quede claro, antes de entrar ahí,
que solo será eso toqueteo y desnudarme, pero nada de penetración,
os calmáis tocándome todo lo que queráis y después nos
marchamos”.
Los
chicos cambiaron de cara, alegrándose, nos bajamos del coche y nos
encaminamos hacía la puerta de la maltrecha casa. Los chavales,
habían puesto o acondicionado una puerta y la habían puesto un
candado. Ramón sacó de uno de sus bolsillos una llave y la abrió y
entramos. Una vez todos dentro Ramón cerró por dentro un cerrojillo
que habían puesto en la puerta que habían acondicionado. El
interior estaba un poco oscuro, pues solo lo iluminaba la hoguera de
la chimenea. Ignacio y Luis aprovecharon el fuego de la chimenea para
ir encendiendo una serie de velas que tenían colocada en varias
partes de habitación (vamos a llamarlo el salón, por decir algo).
Yo eché un vistazo una vez iluminada la estancia y la verdad es que
estaba bastante mejor que en mi visita de hacía años con Carlos el
camionero. Habían barrido y limpiado algo (al menos la habitación
donde nos encontrábamos), en el centro de la habitación habían
colocado un colchón viejo, pero cubierto con una sábana nueva y
tenían varias almohadas o cojines (conté cinco) a las que habían
colocado también unas fundas nuevas. En un extremo de la habitación
había una mesa vieja, donde tenían vasos y bebidas (cervezas,
refresco y una botella de wiski y otra de ginebra y una de Cointreau
) y alrededor de la mesa habían fabricado dos especies de bancos ,
con dos tablones y 4 bidones vacíos de esos de disolvente de unos 30
o 50 litros cada uno ( sobre cada dos bidones habían colocado uno de
cada uno de los tablones). Yo me quedé mirando hacía todos los
lados y entonces Ignacio, de nuevo me dijo:
“¿Qué
te parece como lo hemos preparado? Como ves para que no pases frío
hemos limpiado y preparado la chimenea y desde las 4 de la tarde
hemos estado con ella encendida, siendo la última vez que la hemos
alimentado de leña a las 5,30 de esta tarde, media hora antes de
haber quedado contigo, y ahora la vamos a volver a echar más para
que no se apague y no pases frío cuando te desnudemos. También
hemos traído esa mesa, que la tenían los padres de Luis en la
cochera y la iban a tirar, la hemos arreglado un poco y nos vale para
tener la bebida y los vasos y por si algún día queremos comer algo.
Nosotros creemos que así con los arreglos que hemos hecho y
limpiado, estaremos aquí más anchos y mejor que si lo hacemos
en tú coche y hasta hemos comprado una botella de Cointreau que
sabemos que s lo que tú bebes y traído varios cartones de zumo de
piña que también es con lo que tú lo mezclas.”.
Yo
entonces le digo:
“Ya
veo que habéis pensado en todo y que lo habéis quedado
bastante bien, se ve que os lo habéis currado. ¿Pero y si viene el
dueño y nos coge aquí? ¿Habéis pensado que puede pasar si eso
ocurre?”
Entonces
Ramón me contesta:
“No
te preocupes profe, bueno Esperanza, esta casa medio derruida y la
parcela donde está es de mis padres y les he pedido permiso para
poder usarla. Le he dicho que es para venirnos los amigos y amigas de
vez en cuando a pasar el día o a pasar unos ratos y ellos me han
dicho que de acuerdo si lo vamos arreglando y manteniendo y no liamos
ningún escándalo. De modo que por ese punto usted, perdón tú,
puedes estar tranquila, aquí nadie nos va a molestar ni echar fuera,
por eso Ignacio te ha comentado antes que esto era como nuestro”
Yo
sonriendo les digo:
“Bueno
eso hace que me sienta más tranquila. ¿Pero caso de que me entre o
nos entre ganas de….. bueno ya me entendéis, o de lavarnos cuando
acabemos para volver a casa un poco aseados, donde lo haremos? “
Entonces
Ramón cogiendo una de las velas me dijo:
“Ven
profe, sígueme”
Yo
hice lo que me dijo y colocándome tras él le seguí. Entró por un
pasillo que daba a la habitación donde estábamos y al fondo de ese
pasillo entramos en otra habitación más pequeña, en la que se veía
restos de lo que en su día debió de ser un pequeño aseo. Pues
quedaba una taza de wáter rota y el soporte donde algún día hubo
un lavabo. Sobre este soporte habían colocado una tabla y encima un
barreño, al lado había una pastilla de jabón sin estrenar y
colgada en la pared de un clavo había una pequeña toalla de lavabo
limpia. En un rincón había un bidón de esos de 200 litros de chapa
lleno de agua y un cubo de plástico vacío en el suelo. El chico
tras verme unos segundos mirar y observar todo me dijo:
“Como
ves hemos pensado en todo, como tú misma acabas de decir hace un
momento. Como no había lavabo, hemos preparado este barreño para
que haga las veces de él. Y el wáter aunque le veas así de viejo y
roto por golpes, la hemos limpiado bien con legía y otros productos
de limpieza bien limpia y después una vez fregada la hemos limpiado
de nuevo con alcohol de limpieza para desinfectarla. Al no tener agua
corriente hemos traído este bidón de aceite vacío y le hemos
acondicionado de depósito. Lo hemos llenado de agua y si necesitas
hacer algo en el wáter, una vez que acabes con el cubo echas
agua para que corra. Los restos de lo que echemos por la taza del
wáter, no te preocupes que la casa tiene fosa séptica e irán a
ella. Y para que veas que hemos pensado en todo para que te sientas a
gusto, ahora cuando vuelvas a la habitación donde está la chimenea,
fíjate como hemos puesto en la lumbre a calentar agua en dos hoyas
grandes de barro, para que tengas agua caliente por si al acabar
quieres asearte y no lo tengas que hacer con agua fría en este
tiempo, pues no hay que dejar de pensar que estamos en el mes de
Enero y frío hace.”
Yo
para darle las gracias, le sonrió me acerco a él y le doy un beso
en la cara, él me agarra y volviendo un poco su cara pega sus labios
a los míos y me comienza a morrear, dándome un beso en mi boca, la
cual hace que abra y me introduce su lengua en el interior de mi
cavidad bucal explorando con ella cada rincón de mi boca y jugando a
la vez con mi lengua. Mientras ha llevado sus manos a mis pechos y me
los acaricia por encima de mi ropa. Esta actitud del más
pequeño y tímido de todos ellos a mí me ha cogido de sorpresa y no
soy capaz de reaccionar. Pero él sin dejar de besarme mete sus manos
bajo mi jersey y comienza a desabrochar los botones de la blusa que
llevo debajo y después lleva de nuevo sus manos a mis pechos y
saca uno de ellos fuera de la cazoleta de mi sujetador, acerca su
boca a mi aureola y pezón y comienza a chuparle, Yo al sentir su
boca en mi pezón, comienzo a excitarme y con unas de mis manos le
agarro y atraigo su cara hacía mí y con la otra me aprieto el pecho
que el chupa y le digo:
“Aaaahhhhhh
, Ramón que atrevidooooo…..sigueee sigueeee y chupa y absorbe
fuerteee que quieroooo darte una sorpresa igual que se la llevarán
los demás, absorbe , absorbe y trágate mi leche, si mi lecheeee
¿quieres mamar de la teta de tu profeee? ¿no has soñado nunca con
ello? Pues ahora tienes la oportunidad de hacerlo y de probar mi
leche. Siiii pues aunque mi niña no ha vivido, mi marido y yo hemos
querido que mis pechos sigan produciendo leche y que esta no se me
retire y me ordeño todos los días las veces que tendría que dar de
mamar a mi bebe y de esta forma aún mis pechos siguen produciendo
lecheee….siiiii bebe mi niño, bebeeee de la teta de tu profeeeee
siiiiii ¿te gustaaaa? Aaahhhhh siiiiii sigue chupandooooo asiiiiiiii
aaaaahhhhh”
Cuando
estamos en esto oímos que Luis que nos llama:
“¿Que
hacéis que tardáis tanto, os habéis perdido o es que habéis
empezado sin nosotros la fiesta?”
Yo
le contesto:
“No,
no ya vamos, es que me estaba explicando Ramón como lo habéis hecho
y preparado todo esto, pero ya vamos para allá,”
Separo
a Ramón de mí, y me entro de nuevo mi pecho en el sujetador, me
arreglo un poco la ropa, metiéndome la blusa por dentro de mi falda,
pero no me la abrocho, y me bajo el jersey, la breve mamada del chico
en mi aureola y pezón derecho me ha excitado y me he comenzado a
calentar. Le digo a él que marche delante y yo entonces cojo medio
cubo de agua y lo echo a la taza del wáter, como si acabará de
hacer algo en él. Cuando llego, ya están los tres esperándome. Al
entrar en la habitación soy el centro de las miradas de ellos tres y
al verlos les digo:
“Es
que me he quedado orinando, mientras Ramón venía. Me ha gustado
como habéis quedado todo esto y sobre todo el interés que os habéis
tomado para que yo me encuentre a gusto”.
Sin
decir nada, Ignacio se acerca a mí y me coge de la mano y me hace
ponerme en el medio de la habitación, entre el hueco que queda
entre el colchón y la chimenea. Sin decir nada, lleva sus manos al
elástico de mi jersey, le agarra y comienza a subírmelo para arriba
hasta conseguir sacármelo por mi cabeza. Al quitármelo me quedo con
mi blusa completamente abierta,( al no haberme abrochado los botones
después de haber estado en el servicio con Ramón), quedando a la
vista mi sujetador y la parte superior de mis grandes pechos.
Miro hacia abajo fingiendo que me da vergüenza que ellos me vean así
y me doy cuenta que mi sujetador , la parte que sostiene el
pecho derecho, se ha formado una mancha de humedad a la altura de mi
pezón y aureola, como consecuencia de la leche que ha salido cuando
aparté a Ramón de él y no haberlo secado.
Ignacio,
se acerca a mí y lleva su boca a la mía y me da un beso y
separando sus labios de los míos lleva su boca a mi oído derecho y
me dice en voz baja, de tal forma que solo podemos oírlo , él y yo:
“¿Ha
ido bien con Ramón en el servicio o no? ¿Qué ha pasado para que
tengas el sujetador por la zona del pezón derecho mojado?, mejor no
me digas nada, me lo imagino. Quieres continuar tú o que siga siendo
yo el que te desnude?”
Yo
busco su boca y le contesto con otro beso corto y después soy yo la
que llevo mi boca a su oído y le digo:
“Prefiero
que sigas tú y lo hagas como más disfrutes ¿no es eso lo que
queréis, siguiendo chantajeándome? “
Entonces
él separándose de mí me coge la blusa por la zona de la cintura y
tira hacía arriba hasta conseguir sacarla de mi falda y luego
lleva sus manos a la blusa a la altura de mis hombros y la comienza a
deslizar por ellos haciendo que vaya bajando a lo largo de todo mi
cuerpo hasta que saliéndose de mis brazos cae al suelo,
quedando en esos momentos de cintura para arriba solamente con el
sujetador. Se quedan mirándome los tres y se acercan Luis y
Ramón donde estamos y cuando Ignacio va a llevar sus manos a
la parte de atrás de mi espalda para desabrocharme el sujetador, le
da Luis de señas de que le deje y es este el que me desabrocha el
sujetador, dejando que caiga al suelo y quedando completamente al
aire mis pechos, los cuales tiene sus aureolas más oscurecidas de lo
normal y un poco hinchadas y los pezones completamente erectos
mirando directamente hacía donde están Ignacio y Ramón, por lo
excitada que en ese momento me encuentro.
Luis
a mi espalda comienza a acariciar toda mi espalda, subiendo desde mi
coxis hasta mi cuello al llegar a él, aparta su mano y con su boca
comienza a besar descendiendo toda mi espalda a la vez que con
sus manos me acaricia mis costados y brazos. Ignacio en mientras,
comienza a tocarme y sobarme mis pechos, los palpa y sopesa, los
vuelve a palpar y a apretar sin llevárselos aún a su boca, en uno
de estos apretones ve como brotan de mis pezones unas gotas de leche
acerca su lengua a ellos los chupas y al saborear el néctar de mis
cantaros dice a sus compañeros:
“Joder
amigos, si aún tiene leche en sus pechos, con esto no contábamos,
joder con lo que he soñado en que la chupaba estos pedazos cantaros
que tiene y le sacaba leche de ellos y ahora va a resulta que lo voy
a poder gozar y hacer hoy realidad uno d mis sueños con ella, joder
que bueno”
Ramón
que ya lo sabe, no dice nada, pero Luis dejando mi espalda se pasa a
la zona de delante de mi cuerpo y le dice a Ignacio:
“Tío
no seas ansioso, como tiene dos podemos mamar cada uno de uno de sus
pechos, joder, que gusto, a mí me ha pasado lo mismo que a ti,
cuantos días en clase mientras la miraba explicando en la pizarra
solo la miraba estos melones y deseaba hacerla lo mismo que ahora voy
hacer y luego por las noches cuantas veces me la he meneado pensando
en ella desnuda haciéndoselo, joder debe de estar buenísima la
leche de mujer”
Los
dos acercan su boca a mis pezones, uno en cada uno, y con sus manos
comienzan a apretar mis pechos hasta que consiguen que comience de
nuevo a salir leche de cada uno de mis pechos. Ellos no paran de
absorber y chupar con fuerza, no hablan solo tragan y bufan, aprietan
y beben como si se fuera a acabar. Ramón en mientras que ya tuvo su
ración de leche en el servicio, se pone de rodilla en el suelo y
desabrocha la cremallera lateral de mi falda y después me la desliza
muslos y piernas abajo, hasta que cae al suelo. Después lleva sus
manos al elástico de mis bragas y hace la misma operación hasta que
consigue llegar con ellas al suelo. Cuando están en el suelo las dos
prendas (bragas y falda) me da una pequeña palmada en mi
pantorrilla y yo sabiendo que quiere, levanto primero uno de mis pies
y después el otro y dejo que me saque la ropa que me ha bajado
dejando ahora totalmente desnuda a excepción de las medias negras de
cristal que me llegan hasta medio muslo donde me las sujeto con unas
ligas. Ramón me agarra por la parte interna de mis muslos y hace
presión para que los separe y abra un poco mis piernas. Yo cada vez
siento como me va subiendo mi excitación, el toqueteo y trato que
Ignacio y Luis están dando a mis pechos , más la sensación que
siento al salir mi leche como consecuencia de sus succiones y
apretones en ellos, están haciendo que me excite muchísimo.
Ramón
se coloca bien entre mis piernas acerca su cara a mi sexo, siento el
calor de su aliento en mi rajita y con su lengua comienza a jugar a
lo largo de toda mi rajita hasta que llega a mi clítoris, donde se
entretiene jugando con él. Juguetea una y otra vez con su lengua
sobre mi botoncito del placer, me está haciendo poner muy caliente,
las piernas me tiemblan por el intenso placer que siento al notar su
lengua, su boca y su aliento en mi sexo. El al ver el temblor de mis
piernas lleva sus manos a mi culo desnudo y aprieta mi cuerpo contra
su cara, esto me hace emitir un suspiro de placer que no puedo
reprimir:
“Aaahhhhh
siiiiiii, me estáis matando con vuestras bocaaaassss sois unoooosss
aaa sinverguenzaaaaa que me estáis llevando al placeeeer con
vuestras caricias aaaaa……seguiiiiidddd por favoooorrrr no
pareiiiis ahoraaa…….”
A
la vez que digo esto recuerdo la primera vez que Ramón me comió mi
coñito en Francia, luego fueron los demás, pero no puedo dejar de
reconocer que el que mejor me lo hizo fue el pequeño Ramón. Miro
hacia abajo y veo como este sigue tan aplicado como en aquella
ocasión en su comida de mi coño y como entonces, me lo está
haciendo de maravilla, si continua así dentro de poco no voy a poder
evitar venirme en su boca y cara , lo deseo , deseo que me haga
correrme y se lo digo:
“Así,
así Ramón, muy bien mi niño, muy bien, que bien lo haces, me vas
hacer correr, siiiiii, siiiiiiii, me corooooooo, siiiiiiii trágatelo
todoooooooo ahhhhhhhhh que placeeeerrr…….siiiiiiii y vosotros dos
no dejéis de mamar mis tetaaaasss siiiiiii ahhhhhh seguiddddd………”
Pero
cuando estaba a punto, no sé si es que se habían puesto de acuerdo
o qué, pero el caso es que los tres prácticamente a la vez dejaron
de tocarme y de mamar unos mis pechos y el otro mi sexo, Quedándome
a punto de correrme y cortando mí ya más que eminente orgasmo el
cual prometía ser excesivamente grandioso. Yo entonces les digo:
“No
a hora no, por favor seguid, al menos hasta hacerme llegar, estaba a
punto y me habéis cortado de plano, por favor no me dejéis así lo
necesitooooo….mirad en qué estado de excitación me habéis
dejado, no seáis cabroneeeeeessss seguid por favoooorrrr……”
Entonces
poniéndose los tres delante de mí, ellos completamente vestidos y
yo desnuda, me dice Ignacio:
“Esperanza,
lo hemos dejado, porque mira como estamos de excitado (señala para
el bulto que presenta su pantalón entre sus piernas) y te hemos
prometido que no te vamos a penetrar ya que te ha prohibido
follar el médico durante la cuarentena y nosotros no queremos que
por nuestra culpa y por satisfacer nuestras ganas de hacértelo, si
te lo hacemos te ocurra algo, por eso preferimos que antes de seguir
más adelante y después quizás no ser capaz de parar no continuar
con esto. Ya te hemos visto desnuda, te hemos tocado y hemos tenido
la gran sorpresa de descubrir que aún tus pechos tiene leche y
suerte de probarla, que era una de las cosas que los tres habíamos
soñado tantas veces mientras nos dabas clase, que es mejor que
paremos ahora, te vistas y nos vayamos y quedar para otro día o para
cuando hayas acabado la cuarentena.”
Yo
cuando dice lo de su excitación y se señala el bulto de entre sus
piernas miro y veo que es verdad que están súper excitado, pues los
tres presentan un gran bulto. Pero yo con mi excitación no quiero
que esto acabe, necesito que sigan y al menos me hagan llegar a tener
un orgasmo aunque solo sea un orgasmo, entonces les digo
suplicándoles de nuevo.
“Por
favor seguid, aunque solo sea hasta que me hagáis llegar al
orgasmo si estaba a punto, pero no me dejéis así, estoy muy
excitada y os necesito, por favor. Ya sé lo que ha dicho el médico
pero podemos seguir como estábamos haciendo sin penetración, yo veo
que a vosotros os ha gustado y os excita, solo tengo que mirar los
bultos que tenéis los tres entre vuestras piernas. Y a mí ya veis
como estoy de excitada que os estoy suplicando que sigáis, por
favooor…..”
Ahora
es Luis el que me dice:
“Profe,
si por nosotros fuera ahora mismo seguíamos y disfrutábamos los
cuatro, pero es que Ignacio tiene razón si seguimos, nos vamos a
excitar tanto que no sabemos si podremos parar luego. No, no mejor
será que no sigamos y eso que ……, no, no eso no…. No vaya a
ser que …..si es que no vas a querer, además lo que estoy pensando
es una locura , no , mejor que no…. “
Yo
ya fuera de mí por la excitación y la gana de gozar y de liberar
ese orgasmo que he estado a punto de tener le digo:
“Veamos,
que es eso que no te atreves a proponerme, a ver dime, a lo mejor
piensas que no y es la solución”
Luis
mira a sus compañeros sonriéndose y me dice:
“Profe,
el médico por donde te ha prohibido que te penetren, por todos tus
agujeros o solo por tu coño?”
Y yo
dándome cuenta y adivinando lo que me va a decir, y por las ganas y
excitación que tenía le digo:
“En
realidad me ha dicho que no tenga relaciones sexuales y penetraciones
por mi sexo”
Y
luis al oírme continúa:
“Pues
lo que se me había ocurrido es, que si tu profe quieres y según lo
que acabas de decir eso no entraña peligro para tu salud, no siendo
por tu coño se te pueden penetrar cualquier otra entrada de tu
cuerpo ¿no?. Por tanto podemos follarte por tu culo y por tu boca,
de modo que si quieres que sigamos, tienes que consentir en que te lo
hagamos por esas dos oquedades tuyas, prometiéndote que por delante
por tu coñito no te meteremos ninguna de nuestras pollas. Pero si
aceptas esta propuesta tiene que ser con tu pleno consentimiento (a
todo esto Ignacio y Ramón lo estaban grabando todo con sus
móviles).Te parece que esto puede ser. Si es así continuamos, sino,
te vistes, recogemos y nos vamos y cuando acabe la cuarentena nos
volvemos a reunir y planeamos de nuevo nuestra relación y acuerdo.
Pues nosotros nos conocemos y si continuamos con lo que
estábamos haciendo, sabemos que no podremos parar y lo que no
queremos es hacer algo de lo que nos arrepintamos después y que con
ello podamos hacerte daño”.
Yo
con lo excitada que estoy les digo:
“De
acuerdo, acepto la propuesta, podréis hacer conmigo todo lo que
queráis por mi boca y culo pero no me penetrareis por el coñito,
¿de acuerdo?”
Ellos
al unísono contestan:
“Siiiiiiiiiiii”
Entonces
yo les digo:
“Pues
entonces venga seguid, que estoy más salida que como se suele
decir que el bigote de una gamba, joder, vaya con esto chavales, para
unas cosas muy serios pero para otras bien que me chantajeáis….”
Ellos
antes de venir hacía donde yo estoy se quitan los tres las ropas
quedándose completamente desnudos. Luego me cogen y me dicen:
“Colócate
encima del colchón a cuatro patas, que no solo vas a tener ese
orgasmo que has quedado a medía, sino que esta tarde noche te vas a
venir unas cuantas de veces, y sino ya verás lo mojado que dejamos
el colchón cuando nos vayamos.”
Yo
rápidamente me pongo como me ha dicho sobre el colchón, ellos me
miran y Luis me dice:
“Profe,
ábrete más de piernas, para que el que te folle el culo quepa bien
entre ellas”
Yo
me abro todo lo que puedo, quedando por la posición mi sexo un poco
abierto, apreciándose bien desde atrás y viéndose
perfectamente la humedad que tiene por la excitación que siento.
Entonces Ramón se acerca a mí y haciéndome quitar por un momento
una de mis manos del colchón se mete bajo mi cuerpo de tal forma que
su cara queda justo bajo mi sexo. Ignacio se coloca tras mi culo y
entre mis piernas y Luis se coloca delante de mi cara, yo ya sé por
las posiciones que han tomado cada uno lo que pretenden hacer y estoy
deseando e impaciente porque empiecen. El primero en tomar la
iniciativa es Luis que agarrándome de mi pelo tira hacía él del
mismo y me dice:
“Profe,
abre esa boquita de mamona que tienes y comienza a comerte mi polla,
que hace meses que estaba deseando de poder volver hacerte esto”
Él
se coge con la mano libre su polla y la dirige hacía mis labios, yo
no la dejo llegar, me lanzo hacía ella metiéndome todo lo que puedo
de la polla de mi alumno en mi boca, y él comienza a moverse
despacio como si me estuviera follando por allí, a la vez que me
dice:
“¡Come,
profe, come polla! ¿Cuántas pollas te habrás comido Esperanza en
tu vida, joder, que boca que tienes y como la comes, zorra?
¿Te gusta, eh, puta, te gusta? ¡Pues chupa y traga, pero que
puta que eres profe y como disimulabas en clase!¡Trágatela y no
pares de hacerlo puta, más que puta!”
Mientras
dice esto Luis y comienza a moverse dentro de mi boca, Ignacio
coge son su mano su polla y comienza a restregármela todo lo largo
de mi rajita hasta llegar a mi clítoris donde juega con él pasando
una y otra vez la cabezota de su ya tiesa polla por él, para de
nuevo recorrer todos los labios de mi coñito, cuando va a mitad de
ellos hace una leve presión y yo hago un movimiento de rechazo y él
entonces dándome una fuerte palmada en una de mis nalgas me dice:
“Tranquila,
Esperanza no es mi intención penetrarte, te hemos dado nuestra
palabra de que por ahí no lo haremos y no seré yo el que no la
cumpla, solo trato de aprovechar la cantidad de jugos que estas
echando para mojar bien mi instrumento con el fin de que ahora cuando
te la meta por tu culo, me faciliten tus líquidos la entrada y de
esa forma nos duela menos la penetración a los dos”.
Yo
entonces me relajo y continuo chupando la polla que tengo en mi boca
y él mueve con ganas su polla por mi chocho consiguiendo mojando
toda la longitud del mismo. Con su otra mano separa un poco la raja
de mi culo e inclinándose hacía mí, acerca su cara a mi culo y me
le hecha un escupitajo en mi agujerito anal, tras este echa otro y
otro , hasta un total de 4 o 5 escupitajos para lubricar la entrada
trasera de mi culo. Luego en esa saliva que acaba de echar en mi culo
unta uno de sus dedos de la mano libre y me lo va metiendo por mi ano
y comienza a moverlo haciendo círculos, con la intención de que mis
esfínteres se vayan dilatando, al cabo de unos segundo me entra otro
de sus dedos y continua haciéndome ya con los dos dentro los mismos
movimientos circulares, a la vez que me dice:
“¡Menea
el culo, para que mis dedos te le vayan dilatando, profe eres toda
una zorra, no te la meteremos hoy por tu chocha pero te vamos a
dar los tres tranca en este pedazo de culo, que tienes pedazo de
puta, que cuando salgas de aquí no se si vas a poder sentarte en
mucho tiempo!”
Durante
todo esto, yo comienzo a sentir un cosquilleo en la entrada de mi
agujero anal que me gusta y me afano más en chupar con más ganas la
polla de Luis. Ramon bajo mi cuerpo, ha comenzado a acariciarme mis
muslos y piernas, para luego pasar a entretenerse en sobar mis
pechos, sus dedos juegan con mis pezones, acariciándolos una y otra
vez, los aprieta y desliza sus manos por el resto de mis pechos que
estruja como si me estuviera ordeñando hasta que consigue comenzar a
sacarme chorros de leche de ellos, ahora los está apuntando hacía
su cara, tiene la boca abierta y hace todo lo posible por acertar con
los chorros para que estos vayan derechos a su boca. El manoseo y el
ordeño de Raúl en mis pechos hace que alcance un grado de
excitación brutal, tengo ganas de gritar pero con la polla de Luis
en mi boca no puedo , pero lo pienso para mí y me digo:
“Uuhmmmmmmm
uhmmmmmm, siiiiii, diosssss, me gustaaaaaaaa, me gustaaaa, vas a
conseguir Raúl que me exploten los pechos de los duro que los
tengooooooo, siiiiiii siiiiiiii , no pares por favor no pareeeessss”.
Ignacio
saca sus dos dedos de mi culo y agarrando su duro y tieso miembro lo
aproxima a la raja de mi culo, la cual lo oprime, buscando el agujero
de mi ano. Al encontrarle apunta la cabeza de su miembro en mi
agujero y entonces agarrando con fuerza, con cada una de sus manos
los cachetes de mi culo me los separa y a la vez con un fuerte
movimiento de pelvis aprieta consiguiendo entrar más de la mitad de
su miembro en mi culo. Yo al sentirlo, trato de gritar, pero no puedo
al tener la polla de Luis ocupándome toda mi boca. Ignacio se queda
quieto un ratito sin moverse y cuando nota en su polla como mis
esfínteres se van acoplando al grosor y tamaño de ella , comienza
de nuevo a apretar poco a poco, despacio, hasta que en menos de un
minuto consigue entrar por completo su gruesa y no menos larga polla
toda ella dentro de mi cavidad anal. Siento como ahora sus huevos
están pegados a mi culo. Ramón al ver libre mi coñito acerca su
boca a él y comienza a comérmele con la maestría y buen hacer que
él tiene en esta caricia bucal en esa zona tan delicada de mi
cuerpo. Yo al sentir su lengua en mi coñito me vuelvo loca de placer
y comienzo a mover mi culo favoreciendo la follada de Ignacio y a la
vez chupo con más ganas la polla que tengo en mi boca.
Ramón
me está haciendo un gran trabajo en mi coñito y con sus manos no
deja de tocarme mis pechos. Estoy comenzando a sentir también mucho
placer por mi culito, el cual Ignacio ahora lo penetra con fuerza en
un mete y saca rápido y rotundo y en mi boca noto como Luis me
agarra con fuerza del pelo empujando con fuerza contra su cuerpo,
haciendo que su polla me llegue hasta la garganta a la vez que
comienza a correrse con gran cantidad de semen me dice:
“¡Come,
profe, come polla! siiiiiiiiii joderrrrrrr lo hacesss todo biennnn,
joderrr que bocaa que mamadaaaaa, me destrozassss la pollaaaaa,
diossss, me vas a dejar secos los putos huevos, uhmmmmm, joderrrrrr
me gustaaaaaa como me la comeeeesssss siiiiii me corrroooooo, me
corroooooooo, trágatela todaaaaa siiiiii que no quede ni una gota de
leche sin que te la tragues! ¡Puta, más que puta!”
Noto
en mi paladar y garganta las primeras gotas de su inmensa corrida,
noto la descarga en el interior de mi boca de dos o tres chorros de
su semen que apenas soy capaz de tragar, y parte se me escapa por la
comisura de mis labios. Antes de acabar de correrse me saca la polla
de mi boca para acabar de correrse sobre mi cara y mi pelo, (no es
que me guste que me hagan eso, pero en esta ocasión quizás por lo
excitada que me tienen mis tres ex alumnos, no solo no me da asco
sino que me gusta que lo haga), siento resbalar los goterones de
semen, por mis ojos por mis mejillas hasta que parte al tener la boca
abierta me entran en ella. Cuando acaba de correrse, sujetándose su
polla con su mano me la restriega por toda mi cara esparciéndome por
toda ella goterones de semen que me ha echado con su corrida, yo
entonces le digo:
“Madre
mía, qué manera de correrte, chaval, que cantidad acabas de
echarme, si parece como si nunca te hubieras corrido y lo tuvieras
ahí en tus huevos todo almacenado”.
Se
separa de nosotros y coge su móvil y comienza a grabar de
nuevo todo, lo primero que hace es coger un primer plano de mi cara
llena de su semen y del mismo saliendo por la comisura de mis labios.
Y después metiendo su cabeza por debajo de mi cuerpo, hace lo mismo
(un primer plano) con la cara de Raúl comiéndome mi coñito, para
después salirse de debajo e ir hacía mi culo y grabar la polla de
Ignacio a menos de un palmo entrando y saliendo de mi culito. Después
se va alejando y se sienta en uno de los bancos que hay al lado de la
mesa y dese allí nos sigue grabando toda la escena, permaneciendo
como esta, es decir desnudo.
Mis
otros dos alumnos siguen con su faena, sin hacer si quiera caso a que
su amigo les este grabando y a lo que les dice al hacerlo. Raúl está
concentrado en comer me mi coñito y darme placer, lo está haciendo
maravillosamente bien y me tiene a punto de que me llegue el orgasmo,
les digo a los dos:
“Siiiii,
siiiiii, seguid, seguid asiiiiii Diossss, ahoraaaaa siiiii
siiiiiii, ahoraaaaa si que me gusta, que bien me lo estais
haceiendoooooo cabronesssssss Ignacio fóllame bien follado mi
culooooo siiiiii asiiiii como lo haceeeesss y tú Ramónnnnn
aaahhhhhhh como me comes mi coñitoooooo eres un artistaaaa y el
placeeer que me haces sentir con tu lenguaaaa , eres
fantasticoooooooo……”
Yo
sé que con la comida de coño de Raúl no voy a poder aguantar mucho
sin correrme. Ignacio sigue a lo suyo, no mira a nadie solo me bombea
cada vez con más fuerzas y ganas mi culito, de vez en cuando me da
alguna palmada en mis nalgas. Pero la lengua y labios de Raúl me
están volviendo loca de placer, noto que me están llegando los
espasmos, típicos de la cercanía del orgasmo, sé que está cerca y
comienzo de nuevo a gritar:
“Diosssssssss
que gustoooooo, joderrrrrr como lo haceisssss?, Raúl, Raúl
sigueeeeee no pareeees ahoraaaaa c que placeeeer me daaaaasss , sois
magnificooooosssss como sois capacessssssss de darme este placer?,
joderrrrr me estoy empezandoooo a correrrrrrrr ,me voy a
correrrrrrrrr, me voy a correrrrrrrrrr…. diossssssss, ahhhhhhhh,
ahhhhhhhh, joderrrrrr ….siiiiiiiiiii ya estaaaa aquíiíííí me
corrooooooooo ooooohhhhhh aaaahhhhh…….”
He
tenido un orgasmo muy grande hacía tiempo que no tenía uno igual
por lo menos desde hace más de seis meses, me he corrido en la cara
de Raúl el cual ha tratado de tragarse todos mis jugos, pero con
todo y con eso le he puesto toda su cara pingando de mis líquidos
vaginales, el chico se sale de debajo de mí y colocándose ante mi
cara me ofrece ahora su miembro completamente tieso para que comience
a mamársela , como hace un rato he hecho con su compañero Luis. Yo
sacando mi lengua la paseo a lo largo de toda la longitud de la polla
del chico, y me entretengo a jugar un poco con mi lengua en su
prepucio parándome un poco más en su frenillo, se que eso le gusta
y quiero darle tanto o más gusto que el me ha dado a mi con su boca,
quiero agradecerle con mi mamada el placer que me ha hecho alcanzar.
Tras jugar un ratito con mi lengua llego a la punta le limpio el
líquido pre seminal que está echando y me lo trago y seguidamente
engullo todo lo más que puedo su polla y comienzo a succionarla y a
dejarla que entre hasta mi garganta, poco a poco se va excitando , me
agarra de la nuca sujetándomela y comienza a moverse hacia adentro y
hacia fuera, como si estuviera follandome mi boca, a los pocos
minutos comienzo a notar que el chico está ya muy excitado y se le
nota las ganas que tiene por llegar al orgasmo. Aumenta la velocidad
en sus movimientos follando de esta forma mi boca salvajemente a la
vez que me decía:
“ Profeeee
como me gustaaaa follarla la bocaaaaa, siiiiiiiiii joderrrrrrr
profeeee como lo haceeeee ustedddd buenooooo túúúú lo hacesss
todo biennnn, joderrr que bocaa que mamadaaaaa, me destrozassss la
pollaaaaa, diossss, me vas a dejar igual que has dejado a Luis , es
decir con los huevos secooooosssss putos huevos, uhmmmmm, joderrrrrr
que placeeeer me daaaas con tu boquitaaaa……ahhhhhhh”.
Ignacio
continúa dándome por el culo, me tiene agarrada fuertemente por mis
caderas, yo ahora con sus movimientos comienzo de nuevo a sentir como
va subiendo mi calentura, el me da una palmada en mi nalga izquierda
a la vez que me dice:
“Joderrrrr
vaya tiaaaaaa que gusto me estás dando zorraaaa, como me gusta darte
por el culo , jodeeer diossssssssque culooooooo mas estrechooo tienes
que gusto da follartelooooooo profeeee……”
Mientras
Raúl está a punto de venirse comienza a tener espasmos y me aprieta
fuertemente la cabeza a su cuerpo y comienza a correrse a la vez que
me va diciendo:
“Uuhmmmmmmm
uhmmmmmm, siiiiii, Diosssss, me gustaaaaaaaa, me
gustaaaa Siiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiii......... joderrrrrrr
que gustooooo, siiiiiii joderrrrrrr que gustooooo, siiiiiii
diossssssss, que gustooo zorra, diossssssssss la quieroooooo
profeeeeee…..siiiiiiiiime corrrooooooo oooohhhhhhhh siiiiiiiiii, no
aguanto máááássssss, quiero que se lo tragueeee siiiiii
tomaaaa mi lecheeeeee cuantas veces he soñado con estoooooooo a lo
largooooo de todos los años que la he tenido de profesoraaaa en el
colegioooooo siiiiiiiii ahoraaa me corrro de verdaaaad en tu boca
pedazo de zorraaaaaa , putaaaa…..”
Se
aparta de mí y se va a sentar junto a Luis, quedándose los dos
mirando como Ignacio sigue dándome por mi culito, está a punto de
venirse y yo de nuevo estoy muy excitada. Él se tira sobre mi
espalda y lleva sus manos ahora a mis grandes pechos y comienza a
sobármelos, me los aprieta y pellizca, parece como si el placer que
siente le indujera a hacerme daño, pues sus pellizcos cada vez son
más fuertes, pero yo estoy tan excitada que no me importa y apenas
siento dolor, de pronto suelta mis pechos y de nuevo me agarra de mi
cintura y cada vez sus golpes de pelvis son más fuertes, síntoma de
que pronto le llegará el orgasmo, vuelve a darme otra palmada en mi
nalga y me dice:
“¡Estás
hecha para follar, puta! ¡Se nota que te encanta meterte pollas por
el coño y ahora veo que por el culo también guarra, pero que
asquerosa y puta que eres profe! ¡Eso, eso, mueve las tetas, puta,
muévelas, que veamos cómo se mueven!¡Mirad como se la balancean
esos pedazos de cantaros que tiene por tetas, joder sí parecen unas
campanas! La muy puta como mueve el culo y que placer me da en mi
polla cuando aprieta sus esfínteres”
Luis
deja el móvil a Raúl y le dice que siga grabando y se viene a
nuestro lado y comienza a magrearme mis pechos, se lleva uno de ellos
a su boca y me lo empieza a succionar y aprieta hasta que consigue
que salga leche de él comenzando de esta forma a mamar de nuevo de
mis pechos. Ignacio se tensa y de nuevo comienza a emitir gemidos de
placer a la vez que comienza a correrse dentro de mi culo:
“Siiiiiiii
joderrrrrrrr, como me gusta follarteeeeee, siiiiiiii, eres una pedazo
zorraaaaaaa, siiiiiii quieroo corrermeeeeeee, te voy a llenar el culo
de lefaa, que lastima no poder follarte por el coñoooooo, lo que me
gustaría hacerlo y volver a quedarte preñada, ahhhhhhhh siiiiiii
tomaaaaaa, tomaaaaa ( me empieza a pegar fuertes palmadas en mis dos
nalgas, está completamente descontrolado por el placer) me voy a
correrrrrrrrr, me voy a correrrrrrrrrr, puta te voy a llenar de
lecheeeee, siiiiii, siiiiiii, tomaaaaa todaaaaa aaahhhhhh me
corrrooooooo ooooohhhhhhh…..”
Y
tras una profunda y fuerte embestida, mi ex alumno se vació por
completo dentro de mi culito. Yo con el toqueteo de mis tetas por
Luis y el placer que me estaba dando Ignacio en mi culo, estaba tan
excitada que al sentir el calor del semen del chico en el interior de
mi culo, me hizo subir al extasis y alcanzar rápidamente otro
orgasmo, comenzándome a correr como una posesa a la vez que gritaba:
“Diossss,
ahoraaaaa siiiii siiiiiii, ahoraaaaa sí que me gusta, follarmeee
bien follada mi culoooooo cabroooooon follarmeleee yaaaaaa, siiiii
siiiiiii siento tu leche caliente en mi rectooooooo oooohhhh siiiiiii
siiiiiiii destrozameeee mi culitooo siiiiiiiiiii aaaaahhhhhhh,
me corro cabrón, me corro cabrón, la quiero todaaaaa todaaaaa
joderrrrr me estoy empezandoooo a correrrrrrrr otra vezzzzzzz,
siiiiiiiiii, siiiiiiii, aaaaahhhhhhhh me corrrooooooo, me estaaaas
matandooooooooo, siiiiiiii, siiiiiiii……”
Luis
sin dejar de sobar mis cantaros, y apretándolos al ver que me estoy
corriendo, aún más que lo ha estado haciendo me dice:
"¡Eso
puta córrete otra vez! ¡Pero mira que nos has salido puta profe y
eso que antes de comenzar querías convencernos de no hacer nada!
¡Pero si estabas deseando! Seguro que si ahora te insistimos un
poco, hasta te dejarías follar por el coño, pero te hemos dado
nuestra palabra de no hacerlo y la cumpliremos”.
Yo,
he tenido un orgasmo tan grande que mis piernas y brazos no me
sostienen y me dejo caer sobre el colchón, arrastrando conmigo a
Ignacio que se queda tumbado sobre mi espalda, pero sin sacar aún su
polla de mi culo. Luis al ver que nos caemos saca rápidamente sus
manos, dejando de sobar mis pechos, para evitar que se las aplastemos
con nuestro peso. Pero se pone de rodillas a mi lado y acercando su
cara a la mía me da un beso en la boca y cuando termina me dice:
“Profe
te quiero”
Al
oírlo Ignacio, tumbado sobre mí espalda me da un beso en ella y
acercando luego su cara a mi oído derecho me dice por lo bajo:
“Y
yo también, te quiero y te he querido todo el tiempo que has sido mi
profesora y te querré siempre”.
Estuvimos
así un rato y después Ignacio se salió de mi despacio y con
cuidado y me acerco su polla, aun erecta pero no tan tiesa como hace
un momento y llena de restos de excrementos míos, a mi boca, yo
adiviné lo que quería y sin decir nada saque mi lengua y comencé a
pasársela a lo largo de toda su espada, para limpiársela de los
restos de los excrementos míos. Cuando acabe de hacérselo, sin
darme tiempo a retirarme comenzó a mear sobre mi cara, Luis y Raúl
al verle se unieron a él y apuntando sus pollas hacía mí me
mojaron con sus orines todo mi cuerpo, dejando empapado de ellos
también el colchón.
Cuando
acabaron, me pasé mi mano por mi cara y tetas como para limpiarme y
después me las lleve a mi boca y sacando la lengua la fui pasando
por mis dedos y resto de las manos. Cuando acabé les dije:
“Es
ya tarde y deberíamos de irnos, pero tengo que asearme un poco, no
puedo volver a casa así impregnada de vuestros orines y con el olor
que cuando se sequen dejaran”.
Raúl
entonces me dijo:
“Profe,
esto ya lo teníamos previsto, por eso hemos puesto a calentar agua
en esas dos cantaras de barro que están en la hoguera de la
chimenea. Vete para el aseo, que ahora te llevamos nosotros el agua
caliente”
Yo
me levanto del colchón y aun escurriéndome sus orines por varias
partes de mi cuerpo, me dirijo hacía el aseo. Ya en el aseo, les
espero en el medio de la estancia, dado que no hay ni bañera ni
plato de ducha, aunque si se puede apreciar el hueco donde estaba en
su tiempo la misma. Cuando llegan Luis y Raúl trae cada uno una
cantara, tras ello entra Ignacio, el cual, coge el cubo que hay
para sacar agua del bidón, le mete y le saca poco más o menos lleno
de agua por la mitad. Le deja en el suelo y Raúl va echando agua
caliente dentro del cubo, para que se mezcle con la que han cogido
del bidón y de esta forma quedar el agua templada. Entonces Ignacio
me dice:
“Esperanza
ponte en el hueco ese, que es donde estaba antiguamente el plato de
ducha y aún queda el agujero del desagüe. Si quieres te podemos ir
lavando nosotros, mojamos algunas de las esponjas que hemos
comprado para que te laves, nos gustaría hacerlo, por favor”.
Asiento
con la cabeza, y entonces los tres, cada uno de ellos coge una
esponja y comienzan a pasármelas por las diferencias partes de mi
cuerpo, parándose más tiempo del debido en mi pubis, coñito y
pechos. Luego cuando han acabado de recorrer con las esponjas todo mi
cuerpo, coge Ignacio el agua que aún queda en el cubo y colocándolo
por encima de mi cabeza, lo inclina y deja caer el líquido de su
interior sobre mi cabeza resbalando por todo mi cuerpo. Llenan otro
cubo (mezclan el agua caliente y fría) y vuelven a echármele por
encima de mi cuerpo. Después me acercan la toalla para que me seque
, lo hago y nos dirigimos al “salón” para vestirnos, cuando
llego busco mis braguitas y no las encuentro , al igual me ocurre con
mi sujetador, cuando ha pasado un ratito buscándolos, Ignacio me
enseña en sus manos mis braguitas y Raúl mi sujetador y me dicen:
“Profe,
¿buscas estos?”
Yo
les digo:
“Sí,
no las encontraba, dádmelo que me lo ponga”
Y
entonces es Ignacio el que me dice:
“Esperanza,
quiero pedirte que me las dejes para tener un recuerdo tuyo y para
sentirte más cerca de mí cada vez que me las lleve a mi nariz para
olerlas, por favor sé buena….”
Yo
entonces le miro y le digo:
“Es
que no tengo otras de repuesto aquí, y si no me las das tendré
que ir sin ellas hasta mi casa”
Él
con cara de súplica me dice:
“Por
fa…..”
Yo
entonces le digo:
“Bueno
vale, quédate con ellas de recuerdo”
Y me
quedo mirando a Raúl, para que me devuelva mi sujetar, y de que veo
que se hace el remolón y no me lo entrega le digo:
“¿Tú
también quieres quedarte con mi sujetador de recuerdo?”
Y
Raúl sonriéndome me dice:
“Sí
, me hace tanta ilusión tenerlo”
Yo
entonces sin decir nada, cojo mi blusa y me la pongo y abrocho,
quedando mis grandes pechos bailando y moviéndose dentro de ellas.
Luego al sentir las medias mojadas ( pues no me las he quietado en
todo el tiempo), me siento en uno de los bandos de la mesa y me las
quito y , doblándolas, se las doy a Luis y le digo:
“Toma,
tu recuerdo, son las únicas prendas más íntimas que me quedan hoy
encima”
Él
las coge, se las lleva a su nariz, aspira fuerte y me dice:
“Ummmmm,
mantienen el olor de tu cuerpo, aun estando mojadas de nuestros
meados y del agua que te hemos echado. Cada vez que quiera imaginarme
que estás conmigo, las cogeré y las oleré y ello me hará pensar
que estas en esos momentos a mi lado”
Luego
acabo de vestirme y mientras ellos se visten, me dice Luis:
“Esperanza,
nos gustaría volver a quedar contigo la semana que viene, si hoy es
miércoles que sea el jueves, de esa forma también estará Emilio.
Ya sé que aún no habrás acabado la cuarentena, pero igual tu
chochito ya está mejor dado que estarás a punto de terminarla y
podemos disfrutar de él”
Yo
entonces le digo:
“No
sé si podré, pues tengo que mirar a ver si para ese día tengo o
tiene mi marido algo previsto y no sé si es así si lo podré
cambiar para poder asistir a vuestra cita, daros cuenta que estoy
casada y mi marido puede sospechar de tener tantos encuentros con
antiguos alumnos”.
Entonces
Ignacio, que ya está completamente vestido, me dice:
“Sé,
querida Profe que si tienes algún compromiso sabrás librarte de él
y lo mismo encontrarás alguna escusa buena para dársela a tú
marido y que no sospeche nada de todo esto, pues ya sabes que tenemos
un acuerdo y que todos debemos cumplir”.
Yo
sabiendo por donde van las palabras del chico le contesto:
“De
acuerdo, si tengo algún compromiso veré como le esquivo y ya veré
que digo a mi marido, entonces el día 18 a la misma hora, pero
quedamos en algún lugar que no esté tan cerca del colegio. Si os
parece en el centro comercial que hay donde está el ayuntamiento.
¡Ah, pero aunque esté a punto de acabar la cuarentena, prometedme
que reputareis la prescripción de mi ginecólogo, de no penetrarme
ninguno por mi sexo. No creo que esto sea pediros mucho, pues dentro
de dos semanas es decir una tras el próximo encuentro ya habré
terminado la cuarentena”
Ellos
se miran y meneando la cabeza para un lado y otro al final dicen:
“De
acuerdo Profe, no te penetraremos por tu chochito zorrona”
Salimos
de la casucha, habiendo apagado todas las velas y el fuego de la
chimenea, montamos en el coche y tras dejarlos a los chicos donde me
dijeron, me dirigí a mi casa, donde llegue cerca de las 11 de la
noche.
La
siguiente cita, no fue posible, pues el sábado después de nuestro
encuentro, caí enferma, con una pulmonía (quizás o seguramente
debida haber cogido frio tras lavarme y echarme los cubos de agua por
mi cuerpo y no haber secado bien el pelo de mi cabeza). Tuve que ser
hospitalizada, donde estuve casi un mes. Cuando me llamó Ignacio el
día antes de la cita para recordármela, le dije que no podría ser
pues estaba hospitalizada y le conté lo que me había pasado. El sé
encargo de contárselo a los otros chicos y me dijo que me visitaría
al hospital. Los otros chicos me llamarón un día para interesarse
por mi estado, pero Ignacio no dejó de hacerlo ni un día. Cuando
llevaba nueve días en el hospital recibí la llamada diaria de
Ignacio, pero esta no era como la de los otros días anteriores,
diciéndome:
“Profe,
¿cómo se encuentra hoy mi profesora favorita? Quería pasarme
mañana por ahí para verla, ¿es posible?, te lo digo porque como
esta tú marido haciéndote compañía, no vaya a ser que no le guste
que lo haga, además me gustaría que miraras a ver si consigues
quitártele de encima un rato para poder estar a solas contigo y
poder de esa forma hablar más libremente de nuestras cosas, además
quiero contarte o adelantarte varias cosas que los chicos y yo hemos
pensado para hacer cuando salgas del hospital, podrás”
Era
cierto mi marido Pepe, desde que me hospitalizaron había estado
siempre a mi lado cuidándome, pues al ser socio de la empresa donde
trabaja se llevaba el ordenador y el móvil al hospital y procuraba
pasar todo el tiempo a mi lado al no ser que surgiera en la empresa
algún imprevisto y lo tuviera que solucionar él personalmente. Yo
entonces le digo:
“Que
alegría Ignacio, me has dado con querer visitarme, y no te preocupes
a mi marido le alegrará mucho conocerte y así además mientras tú
está él podrá ir a su oficina o a dar una vuelta y despejarse un
poco, pues lleva desde que me hospitalizaron aquí a mi lado, incluso
las primeras cinco primeras noches hasta se ha quedado aquí,
durmiendo como te puedes imaginar poco”
Yo
tras acabar de hablar con Ignacio, le digo a mi marido:
“Era
un ex alumno, de los que vinieron a la excursión de fin de curso el
año pasado a Francia, que se ha enterado que estoy hospitalizada y
quiere venir mañana hacerme una visita. Seguro que te gusta cuando
le conozca, es un chico muy formal y servicial”
Mi
marido me contesta:
“Seguro
que me cae bien, siendo como tú dices que es”
Yo
entonces para ver si consigo que nos deje solos cuando venga le sigo
diciendo:
“Ya
que viene Ignacio, podías aprovechar durante una o dos horas, para
salir un rato y despejarte un poco y descansar de estar metido tanto
tiempo aquí en el hospital. Incluso acercarte a la empresa a dar una
vuelta y a poner un poco al día algunas cosas pendientes que seguro
tienes de estos días en el despacho. Yo sé que si se lo pido a
Ignacio, sabiendo cómo es no pondrá ningún inconveniente y se
quedará conmigo mientras tú estás fuera durante ese tiempo”
Mi
marido me dice:
“Esperanza,
no va a ser abusar mucho del chico. Va a pensar que me quiero
aprovechar de él , date cuenta que es joven y seguro se aburre
estando aquí a solas contigo”
Yo
le contesto:
“No
querido, él es muy servicial y si se lo pido yo, seguro que acepta.
Y ya procuraré yo que no se aburra sacándole temas de cuando era mi
alumno, y de interesarme por lo que hace actualmente y preguntándole
por su compañeros, etc, etc. Tú déjame a mí que yo sé cómo
puedo manejar la situación. Además Pepe, te hace falta está al
menos dos o tres horas fuera de aquí, para despejarte un poco de
todo esto y respirar aire limpio y no con virus o sabe Dios lo que
pueda tener este aire que respiramos en el hospital”
Pepe
me sonrió y dándome un beso en mi mejilla, me dijo:
“Si
tú lo dices, seguro que será así”.
Al
día siguiente, tras asearme y estar un rato en la cama, le dije a mi
marido que quería ir al servicio, me levanté y me lleve mi teléfono
móvil conmigo, entré en el servicio y cerré por dentro. Sentada en
el wáter le puse un whatsApp Ignacio, en el que le indicaba,
la planta y número de la habitación donde yo estaba y que viniera
un poco antes de las 14,00 horas, pues la comida era a las 13,00 y de
esa forma pondríamos a mi marido el pretexto de que se fuera a comer
y después estuviera un rato en su despacho, de tal forma que en vez
de estar fuera dos horas ver si conseguíamos hacerle estar al menos
tres horas. Y le puse también que viniera ya comido pues una vez se
fuera mi marido tendría que quedarse conmigo en la habitación y no
podría ir hacerlo. Me contesto con un simple OK allí estaré. Una
vez recibido su contestación cogí y borré el whastsApp que le
había enviado y su respuesta, por si a mi marido le daba la
tentación de mirar el teléfono móvil, no pudiera ver nada de lo
que había enviado a Ignacio.
El
resto de la mañana pasó como siempre, visita de los médicos y a
las 13,00 horas poco más o menos llego la comida. Me ayudó mi
marido, colocando mesilla junto a la cama a la altura de un poco más
arriba de mi costado izquierdo, me dijo que me incorporará y abrió
el ala de la mesilla. Luego cogiendo la bandeja que habían dejado
con la comida, la colocó encima y comenzó a darme de comer. A eso
de las 13,30 ya había acabado. Mi marido recogió la bandeja, la
colocó encima de la mesilla, recogió el ala y se puso a leer el
periódico, haciendo tiempo a que pasarán a por la bandeja para
luego sobre las 14,00 o 14,15 irse a comer, como hacía
habitualmente. Eran las 13,50 cuando vi aparecer a Ignacio por la
puerta de la habitación, asomó la cabeza para mirar a ver si era
esa la habitación o se había equivocado y al hacerlo le vi y le
dije:
“Ignacio,
si es aquí, no te has equivocado”
Él
entonces me contesta:
“Buenas
tardes Profe, ¿cómo se encuentra usted?, perdone que venga a esta
hora, la de la comida, pero es que antes he tenido clases y al salir
he comido en la misma universidad, para venir derecho a verla”.
Mi
marido se levanta al verle y oírnos y yo entonces les digo:
“Mira
Pepe, este es mi ex alumno Ignacio, el que te he dicho que hoy
vendría a verme”
Pepe
se acerca al chico y extendiéndole la mano le dice:
“Encantado,
y gracias por venir a visitar a Esperanza, pues desde que llevamos
aquí , y ya van diez días, no te creas que ha tenido muchas
visitas, un día una amiga y poco más. Eso sí por teléfono han
preguntado bastante gente, amigas, compañeros de trabajo, nuestro
hijo, etc., pero visitarla pocos, con decir que no lo hacen para no
molestarla, que está mejor descansando, tienen bastante”
Entonces
Ignacio le contesta:
“Pues
no se preocupe, que si ella quiere y usted no pone ningún
inconveniente a partir de hoy vendré a hacerla todos los días una
visita, que ella se lo merece por lo bien que se ha portado todos
estos años conmigo en el instituto”.
Yo
entonces guiñando un ojo a mi marido y dirigiéndome a Ignacio le
digo:
“Ignacio,
¿te importa quedarte conmigo cuidándome mientras mi marido va a
comer algo y de paso da un paseo o se acerca a la empresa, para
solucionar unas cosas que tiene pendiente? Pues se pasa todo el día
aquí a mi lado y tiene que estar ya de hospital hasta la cabeza, si
tú fueras tan amable de quedarte conmigo de esa forma podía
provechar para comer cerca de la empresa y luego subir a su despacho
y solucionar esos temas que tiene pendiente. Como mucho serán dos
horas poco más o menos, calculo yo”
Entonces
Pepe me dice:
“Esperanza,
no pongas en ese compromiso al chaval, bastante ha hecho ya con venir
a verte, como para hacerle que se quede aquí haciéndote compañía
mientras yo como y me acerco a la empresa. Anda, anda, como mucho que
sea solo mientras yo como, pero no más, pues a lo demás ya sería
abusar”
Entonces
Ignacio, viendo la jugada que he preparado, le contesta:
“No
se preocupe, no es ninguna molestia, además yo he venido sin prisa
alguna, de modo que me puedo quedar con su esposa, el tiempo que haga
falta. Se vaya a comer y después se marche a su despacho y se quite
del medio todo lo que pueda, como le digo no tengo prisa y se puede
usted quedar tranquilamente dos o tres horas si con eso puede
solucionar los problemas que tenga en el trabajo. No hablemos más yo
me quedo al menos hasta las 6 de la tarde y si necesita que me quede
más tiempo no tengo inconveniente en hacerlo”
Entonces
mi marido con una sonrisa en su cara le contesta:
“Gracias
Ignacio, eres muy amable, con ese tiempo creo que me sobrará, aunque
no creo que me lleve más de más de esa hora, yo calculo que
mientras cómo y adelanto en el trabajo lo más importante no tardaré
más de 3 horas. A las 5 y medía como muy tarde estoy de vuelta.”
Ignacio
le contesta:
“No
se preocupe, si a las 5,30 ve que no va a poder estar, usted llama al
teléfono de su esposa , la dice que se va a retrasar un poco más y
yo me quedo hasta que usted llegue, sin problema ninguno. Ande se
marche usted tranquilo, no se preocupe por nada ni por su mujer que
yo estaré pendiente de todo lo que necesite”
Mi
marido me dio un beso en mi mejilla y se fue. Entonces Ignacio se
levantó y vino hacía donde yo estaba para besarme y abrazarme, pero
yo le paré y le dije:
“Espera
un poco no vaya a volver por que se le haya olvidado algo. Asómate a
esa ventana, desde ella se ve la puerta de la calle por donde sale
para ir al aparcamiento. Cuando veas que ha salido y va para el
aparcamiento, entonces puedes acercarte. Yo estoy deseando sentir tus
labios en los míos, puedo confesarte que estoy muy excitada y
caliente, pues desde que llevo aquí hospitalizada no he hecho nada
con ningún hombre, solo he podido masturbarme algunas noches cuando
mi marido se ha quedado dormido en ese sillón , para calmar un poco
la calentura de hombre que tengo en mi cuerpo”
Comentarios
Publicar un comentario