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Mostrando entradas de 2026

LA ENTRENADORA

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LA ENTRENADORA CHARLINES. Soy una mujer de cuarenta años con un cuerpo cuidado. Mi larga melena rubia le da a mi cuerpo un aspecto más salvaje. He cuidado mi cuerpo y lo he entrenado para hacer diabluras sobre una buena polla, me gustan grandes y gordas. Si, ya se, ya se, que el tamaño no importa, pero a mí me gustan así, grandes y gordas que me llenen entera, que me hagan daño al principio, que estiren mi boca, que tapen mi garganta. Cada día me esfuerzo en el gimnasio para que mi cuerpo esté preparado. Me gusta provocar a los alumnos y observar cómo va creciendo su polla a la vez que yo hago que mi sexo se marque en mis pegados leggins. Hoy tenía tres alumnos uno de ellos creo no llegaría a los veinte años. Buen cuerpo y en su pantalón de estilo ciclista, se marcaba un buen instrumento. Me acerqué a él para enseñarle la forma correcta de hacer las mancuernas. Pude observar que tenía brazos de hierro, un cuerpo duro y tras mis toqueteos, había más cosas duras en su cuerpo. Le de...

ALEJANDRA Y EL TREN

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ALEJANDRA Y EL TREN ICHARLINES Los primeros rayos del sol cegaron los preciosos ojos verdes de Alejandra. Tras dar tres o cuatro vueltas dentro de su cama, se levantó. Ella sabía que tenía que ir a su sesión en el gimnasio. Se levantó, se duchó, desayunó y se vistió. Extrañamente ese día tenía un calor especial en su cuerpo. No sabía por qué, pero estaba caliente, excitada. Se miró al espejo y se vio guapa, muy guapa, radiante y feliz. Tras maquillarse muy tenuemente, cerro su bolsa de deporte y con ella al hombro, tomó camino de su gimnasio para acudir a su clase de spinning. Salió a la calle, el frío le erizó los pezones. Al rozar estos con su camiseta de algodón, un calambrito circulaba por su piel, excitándola enormemente. Ese día llevaba una ropa algo más ligera, sus pechos libres botaban al andar y rozaban con la tela de su camiseta. Alejandra que es una soñadora, tenía su fantasía sexual recurrente, siempre que iba a coger un tren un metro o un autobús, se excitaba. Se excit...

ELENA SE DESMELENA

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Esa noche Elena se había vestido para triunfar, para ser admirada, odiada y venerada. Mientras se maquillaba frente al espejo, ella misma admiraba sus preciosos pechos turgentes con sus pezones tiesos como tetinas de biberón. Se apretó un pezón y lo sintió duro como una roca. Sonrió y pensó que esa noche sería diferente, disfrutaría de forma diferente. Quería ser la reina y tener el poder, quería sentirse, poderosa. Se puso una tanga blanca con bordados que apenas tapaba su sexo, por supuesto se olvidó del sujetador. Buscó dentro de su armario y encontró ese vestido blanco que era como una segunda piel. Se lo puso y admiraó su cuerpo, acariciando sus pechos y su culo sobre la tela del vestido. Se sintió bien puta al acariciarse y se prometió una noche de lujuria. Ese día no llevaba nada más que la ropa, no quería bolso, así que escondió las llaves de casa en el portál. Llevaba unos billetes en la suela de su zapato, para pagar el Uber y poder tomar una copa. Salió a la calle...

LA DIOSA CAMILA

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PENSANDO EN TI, CONTIGO

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UNA PAJA PENSANDO EN TI Y CONTIGO. Ese día estaba inquieto, excitado, con ganas. Pero como siempre tú no estabas, no podía tocarte, sentirte, tenerte entre mis brazos. Solamente tenía el recuerdo, el recuerdo de ese día frente al mar donde acariciaba tus pechos y apretaba tus pezones. Aún retumbaban en mis oídos, tus gemidos, tus chillidos. El calor de tu cuerpo volvía a mí, intenso como que fuera de verdad. Sabía que no estabas, pero con mis ojos cerrados te tenía ahí, cerca de mí, pegada. Como si me sintieras tú también, el teléfono sonó, sonó una y otra vez, lo cogí sin saber quién era y eras tú. ¿Hola chiquillo que tal estás? Estaba pensando en ti. ¿De verdad? ¿Y qué pensabas? En ti, en tu cuerpo, en tus pechos, en el calor de tu cuerpo, en follarte hasta hacerte estremecer. Joder, me estás poniendo calentorra ¿Dónde tienes la mano cochino? Aún sobre la mesa, aún consigo dominarme ¿ y tú? Yo la tengo entre mis piernas, te llamé también caliente como una per...

PASEO EN METRO

PASEO EN METRO CHARLINES Hoy subí al metro sin más intención que dar una vuelta y contemplar a la gente. Busqué una hora tonta, la media mañana, la gente casi toda trabajando y el metro casi vacío. Fui lentamente hasta llegar al último vagón. Aquí había tres personas. Una mujer con la compra, justo al final del vagón. Un abuelete con su cachaba, estaba al principio del vagón. Y en medio, risueña y exportando belleza y juventud. Ahí estaba ella, risueña, feliz, llena de vida, con una exultante alegría. Me senté frente a ella, anonadado por esa aura que la recubría y llenaba el espacio. Ella me miró y sonrió. Se ruborizó un tanto y yo no sabía por qué. Vestía un bonito jersey de ochos, posiblemente de algodón, una faldita negra muy corta y unas medias de cristal negras. Portaba un libro en las manos, me miró, sonrió y abrió sus piernas mostrándome su sexo, totalmente depilado. Su risa subió de tono a la vez que sus piernas volvían a cerrarse. Mi polla empezó a crecer, no podía ...