ELENA SE DESMELENA
Esa noche Elena se había vestido para triunfar, para ser admirada, odiada y venerada. Mientras se maquillaba frente al espejo, ella misma admiraba sus preciosos pechos turgentes con sus pezones tiesos como tetinas de biberón. Se apretó un pezón y lo sintió duro como una roca. Sonrió y pensó que esa noche sería diferente, disfrutaría de forma diferente. Quería ser la reina y tener el poder, quería sentirse, poderosa. Se puso una tanga blanca con bordados que apenas tapaba su sexo, por supuesto se olvidó del sujetador. Buscó dentro de su armario y encontró ese vestido blanco que era como una segunda piel. Se lo puso y admiraó su cuerpo, acariciando sus pechos y su culo sobre la tela del vestido. Se sintió bien puta al acariciarse y se prometió una noche de lujuria. Ese día no llevaba nada más que la ropa, no quería bolso, así que escondió las llaves de casa en el portál. Llevaba unos billetes en la suela de su zapato, para pagar el Uber y poder tomar una copa. Salió a la calle...