ELENA SE DESMELENA
Esa noche Elena se había vestido para triunfar, para ser admirada, odiada y venerada. Mientras se maquillaba frente al espejo, ella misma admiraba sus preciosos pechos turgentes con sus pezones tiesos como tetinas de biberón. Se apretó un pezón y lo sintió duro como una roca. Sonrió y pensó que esa noche sería diferente, disfrutaría de forma diferente. Quería ser la reina y tener el poder, quería sentirse, poderosa.
Se puso una tanga blanca con bordados que apenas tapaba su sexo, por supuesto se olvidó del sujetador. Buscó dentro de su armario y encontró ese vestido blanco que era como una segunda piel. Se lo puso y admiraó su cuerpo, acariciando sus pechos y su culo sobre la tela del vestido. Se sintió bien puta al acariciarse y se prometió una noche de lujuria.
Ese día no llevaba nada más que la ropa, no quería bolso, así que escondió las llaves de casa en el portál. Llevaba unos billetes en la suela de su zapato, para pagar el Uber y poder tomar una copa.
Salió a la calle y buscó un Uber, ese día no quiso llevar ni siquiera su teléfono móvil, sus manos estaban libres.
Encontró con suerte un Uber que justo dejaba una pareja al frente de su casa.
Lo abordó y le pidió que la llevara hasta su discoteca favorita. Pagó al hombre, este hipnotizado se fijó en sus pezones, tiesos y duros apuntándole a los ojos, ni cuenta se dio de mirar los billetes. Elena salió con el vestido recogido y mostrando casi la mitad de su culo. Tiró del vestido hacia abajo y lo colocó justo bajo la circunferencia de su culo.
Entro en la discoteca, no había mucha gente, varias parejas, un par de hombres solos y una cuadrilla de cinco chavales de no más de veinticinco años.
Elena se dirigió hacia la barra, movía su culo con gran profusión. Pidió un gin tonic al camarero y observó como se contoneaban las diferentes personas que había en la discoteca. Una de las parejas, ajena a todo lo demás, se daba un festín en una de las esquinas de la barra. Ella abría la boca en suaves gemidos, posiblemente provocados por los dedos de su acompañante. Solo de pensarlo, Elena se fue calentando. Cuando había consumido la mitad de su combinado, se acercó a la pista. Sus gráciles movimientos atraían todas las miradas. Su vestido pegado como una segunda piel, marcaba el contorno de sus glúteos y el perfil de sus erectos pezones
Elena se movía sugerente, dejando que lentamente su vestido fuera subiendo, mostrando una pequeña parte de su perfecto culo. Se contoneaba grácil acariciando su cuerpo con lentitud, mordiéndose el labio y provocando con un sugerente movimiento de su culo
Mientras se contoneaba, apretaba sus muslos para darse un pequeño placer entre sus piernas. Los ojos de Elena estaban cerrados y ella visualizaba escenas eróticas en su propia mente. Giraba lentamente mientras sus manos recorrían su cuerpo, en un erótico sueño donde ella era la gran protagonista
De repente sintió unas manos sobre su culo y otras en sus pechos. Abrió los ojos y en un principio se dejó hacer. La cuadrilla de muchachos la había rodeado y la magreaban sin prisa. Elena se dejaba hacer, le gustaba sentir como su cuerpo era acariciado por los jóvenes que admiraban a una mujer como ella que ya pasaba de los cuarenta. Su ego ascendía a la misma velocidad que su calentura. Se sentía la reina del lugar.
Giraba en rededor de los muchachos dejándose hacer, disfrutando del roce de esas inquietas manos que ávidas de carne la buscaban bajo su vestido.
Elena pudo ver cómo dos de ellos ya tenían sus pollas en la mano.
Tranquilos chavales, se acabó el tocar. ¿Si queréis os monto un show para que os pajeeis?
Los chavales cerraron el círculo sobre Elena y ella en el centro empezó a contonearse. Se movía lascivamente mientras muy, muy lentamente subía la falda de su vestido hasta dejarla enrollada sobre su cintura. Su sexo aparecía apenas tapado por su escueta tanga, el brillo entre sus piernas denotaba su excitación En ese momento se fijó en la tremenda verga del muchacho rubio que la mecía muy lentamente atrayendo su mirada y calentándola como una brasa. Elena no dejaba de mirar esa gruesa y larga polla cuyo capullo aparecía y desaparecía muy lentamente.
Elena subió sus manos por los costados de su cuerpo, se acarició el cuello y bajó los tirantes de su vestido con lentitud. Lentamente su carne fue aflorando dejando ver cada vez más cantidad, más porción de esa tersa parte de su cuerpo. Antes de llegar a sus pezones, los pellizco por encima de la tela y gimió.
En ese momento noto algo caliente resbalar por su pierna, uno de los muchachos se había corrido. Siguió muy lentamente mostrando la areolas de sus pechos, hasta hacer saltar por encima de la tela sus duros y largos pezones. En ese momento otro chorro caliente y espeso se estrelló contra su otra pierna.
Elena dejo sus pechos desnudos, mientras se acariciaba dos pezones y descendía de nuevo hacia su sexo. Con una mano y sin dejar de mirar la polla del rubio, tiro de su tanga hacia abajo, su otra mano la acompaño rápidamente y consiguió que su tanga callera hasta sus tobillos. Mirando al rubio fijamente, levantó una de sus piernas y le ofreció su tanga.
El la recogió y rápidamente la llevó a su nariz con un lascivo gesto. Elena se fue arrodillando lentamente frente al chaval. Acariciaba ahora sí pecho y su coño, genial suave y noto como sus tetas eran regadas por un nuevo chorro que le cubrió casi en su totalidad una de ellas. El otro chaval que estaba a su espalda, no aguantó más y descargo en la espalda de Elena toda su simiente.
Ya solo quedaba el rubio ella lo miraba fijamente y el no apartaba los ojos de ella. Elena estiró du mano y le sujeto la polla, tú eres mío, quiero tu leche, te beberé entero y si quieres te llevaré a mi casa. Abriendo la boca se acercó a esa verga dura y caliente, sus labios se posaron sobre ella a la vez que su lengua la recorría, mojando toda la imponente cabeza de esa polla.
El calor y la suavidad de la boca de Elena, hicieron que el chaval se estremeciera. Elena abrió un poco más su boca y dejó entrar casi la mitad de esa polla que ya tocaba su campanilla. Ella notaba como la polla se iba hinchando cada vez más, hasta que con un fuerte meneo de caderas, el chaval grito.
Me corro, me corro, joder, joder, me corro
Elena se agarró con fuerza al culo del chaval y se trago toda su corrida que se fue depositando tras su garganta. Elena lentamente se retiró para ir dejando a su paso la polla bien limpia. Se levantó, se coloco el vestido y lo dijo al oído.
¿Quiero saber lo que sabes hacer? ¿Me lo quieres enseñar?
El chaval aún temblando asintió con la cabeza, mientras Elena tiraba de el hacia la puerta.
El chaval casi alucinando, se dejó llevar por esa diosa que le había hecho la mejor mamada de su vida, sus piernas aún temblaban por el placer recibido.
Llama un Uber y vamos a mi casa, dijo Elena
El muchacho busco su teléfono móvil en el bolsillo trasero y llamo a un Uber que apenas tardo en llegar. Se subieron los dos en el asiento trasero, Elena comunico la dirección y partieron raidos hacia su casa. Por el camino Elena devoraba la boca del chaval que aún tardaba en asimilar lo que le estaba pasando. Las manos de Elena acariciaban ese precioso miembro sobre el pantalón mientras el muchacho permanecía impasible ante los tocamientos de Elena.
Lentamente el muchacho fue despertando de su letargo y ávido de sexo metió su mano bajo las faldas de Elena, encontrándose su sexo, totalmente ulhumedo y despejado. Si dedo pulgar entro en el húmedo sexo de Elena y el muchacho lo movió con gran rapidez, por el ruido en uno de los semáforos se volvió el taxista, para ver cómo Elena se corría sobre las manos del chaval.
Joder chavalín, parece que si que sabes lo que tienes que hacer, le dijo Elena.
Una vez llegados a casa de Elena entraron en el portal y ya en el ascensor, Elena lo beso con pasión sobando con ganas ese miembro que estaba ya, totalmente duro. Entraron devorándose en la casa. El chaval sujeto aelena contra la pared, metió su mano bajo el vestido y tiro de este hasta sacarlo por encima de la cabeza de Elena. Está temblaba de excitación y grito cuando el muchacho introdujo dos de sus dedos en su húmedo coño.
Joder, cabrón, quieres que me vuelva a correr aquí.?
El chaval no dijo nada, tapo con su boca la boca de Elena e imprimió un fuerte ritmo a sus dedos, Elena excitada como estaba, no tardo en correrse de nuevo. Ahora fue ella quien lo empujó contra la pared, le arranco la camisa y desabrochó con prisas su pantalón, se lo quitó y tito de el hasta su cama. Lo empujó sobre las cama y se sentó sobre su boca, mirando con deseo la erecta polla que se exhibía ante ella. El muchacho entendió a la primera y sacando su lengua, recorrió el coño de Elena hasta encontrar su clítoris que degustó con suma paciencia. Elena por si parte se estiró hasta albergar en su boca más de media polla . El muchacho lamía sin prisa y de vez en cuando sorbía ese clítoris que se iba agrandando a cada roce de su lengua a cada sorbo de sus labios. Elena ya tenía la polla en su garganta y se follaba ella sola, disfrutando de esa verga dura y caliente.
Elena estaba tan caliente que dejo la mamada , se acercó a la polla y se dejó caer sobre ella hasta tenerla entera dentro.
Ohhh, si, cabrón, que polla tienes, me llena entera, joder que gusto.
Elena saltaba sobre las polla con todas sus ganas, propiciándose el ritmo que ella quería el que inexorablemente le iba llevando al clímax, ese climas que recorría su espina dorsal y paraba en su coño. Cabalgaba frenéticamente sobre esa barra de carne caliente que ya empezaba a temblar.
Así cabrón, así quiero correrme sobre tu polla, si, así, ves que bien, jode, joder. Correte conmigo, vamos, vamos, vamos.
Y siguiendo sus orígenes el muchacho le clavo la polla en lo más hondo y arqueando su pelvis descargo dentro de ella toda la carga que aun le quedaba.
Ambos quedaron derrotados y abrazados dejándose ir en un frugal sueño que los atrapó sin remisión alguna.
El chaval incansable a sus veintipocos años despertó con Elena a su lado, está llacia boca arriba, lo que le daba acceso a sus pechos, pechos que había venerado poco durante esa batalla. Llevo su mano hasta el pecho de Elena, lo acaricio lentamente notando como su pezón se iba transformando en largo apéndice. Llevo su boca hasta el y lo chupo, lo sorbió y con sus labios tiró de el.
Mientras hacia esto, si mano bajo hasta el sexo de Elena que estaba húmedo y lleno de su propio semen. Lo acaricio mientras chupa el pezón, sacando de Elena los primeros gemidos. Embarro sus dedos en el sexo de Elena y llevo su mano a su boca, está devoró con ansias esos dedos degustando el néctar que suponían sus propios jugos y los de el. Volvió incansable su mano hasta el sexo de Elena y mientras chupaba su pezón, acaricio sin descanso ese clítoris que ahora hacia que Elena se retorciera de placer.
Mor sio el pezón de Elena que gimió de placer y llevo su mano hasta la polla del muchacho que no tardo en ponerse otra vez totalmente erecta.
Jode cabrón, me estás matando. Dame más fuerte.
No, aguanta, aguanta sin correrte.
Elena ya había tenido dos orgasmos que hacían chorrear su sexo, pero intento aguantar este tercero que se acercaba lentamente. Elena tembló sobre la mano del chaval intentando aguantar cuanto podía, si pelvis se movía buscando un roce más rápido, su boca se abría buscando una lengua que la llenará y ya no pudo mas. Cerrando con fuerza sus piernas sobre la mano del muchacho, se corrió, se corrió como una perra gimiendo y buscando esa boca que aplacara su sed.
Follaje ahora, fóllame, necesito tu polla dentro.
El muchacho la puso en cuatro y entró en ella de una dándole con todas sus fuerzas, grandes chorros de flujo salían del coño de Elena dejando la cama totalmente mojada. Elena era un muñeco en manos del chaval que le daba con todas sus fuerzas, sabiendo que ahora aguantaría mucho más tras correrse dos veces antes.
Para cabro, me vas a matar, para.
Pero el chaval no paró, Elena intentó escaparse echándose hacia adelante, pero solamente consiguió que la polla del chaval entrase en su culo llenándolo por entero.
Para hijo de puta, para que haces daño, para joder para, no, no, no pares, no pares.
El chal le dio fuerte, muy fuerte durante más de cinco minutos, donde los orgasmos y los squirt de Elena se fueron sumando uno detrás de otro, hasta que por fin el chaval le clavo su polla, levantándola en vuelo y llenando sus intestinos con una dulce y caliente crema que dejó a Elena extasiada.
Toma puta, toma, no querías polla, pues ahí tienes polla, toma, toma.
El muchacho se dejó caer sobre las espaldas de Elena, la abrazo apretando con fuerza sus pezones y se dejó ir en un profundo y reparador sueño.


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