Amsterdam
Estas vacaciones se preveían como las de siempre, sol, calor, playa, y cierto aburrimiento. Mi marido me sorprendíó a finales de julio diciendo que tenía una reunión para un asunto de negocios, una junta de accionistas de EADS, que es una empresa aeronáutica en las que tiene acciones, normalmente se va sólo a las Juntas de Accionistas, pero como era para los primeros días de agosto, me sugirió si quería acompañarlo. Evidentemente dije que sí. Salimos en avión hacia Amsterdam desde Alicante, un vuelo tranquilo, como siempre me senté en la ventanilla, con nosotros en la plaza del pasillo se sentó un chico que pasó todo el rato hablando con mi marido acerca de sitios donde comer y de ocio de la ciudad, yo decidí dedicarme a leer la revista que había comprado en el aeropuerto, y a tomarme una coca-cola que le pedí a la azafata que pasaba entre los asientos con el carrito. La verdad es que debieron de sentar el chico al lado mío, era un muchacho de unos veinticinco años, alto, flaco, c...