DE SORPRESA EN SORPRESA IV
“Bien, quítame la venda, quiero saber en qué estoy metido y que, por lo menos, las cosas sucedan con mi consentimiento y tu dedicación”, acerté a decir y pareció que hizo su efecto. Con delicadeza, la tigresa retiró el pañuelo de seda y empecé, poco a poco, a ver las cosas que allí sucedían. -“¿Pero….tiene que estar él delante?, ¿no hay trípodes para la cámara?”, pregunté con ansiedad al girar la cabeza hacia ella y ver que en la habitación, el hombre que había oído y del que ella me había hablado, tenía una pequeña cámara en su mano y grababa toda la escena. -“Ya te lo he explicado, ¿no?, no te preocupes, te voy a tratar como un rey, como si fueses mi amo y yo tú esclava, y mientras decía esto seguía introduciendo sus lubricados dedos dentro de mi culo. La situación me estaba generando sensaciones encontradas. Por un lado, no me gustaba que las cosas se hicieran así, me sentía violado e inmovilizado, per...