EL NUEVO COMPAÑERO DE TRABAJO 7
EL NUEVO COMPAÑERO DE TRABAJO.
P JAVIER
7
Después de tomar un buen desayuno en el restaurante del hotel. Se subieron a un taxi y se dirigieron a las oficinas de los apartamentos de playa D’en Bossa. Fueron recibidos muy amablemente por el señor Bofarull, el cual preparó los documentos para firmar. Ángel repasó los documentos concienzudamente y dio su visto bueno a la firma. Una vez firmados los documentos, brindaron por la buena venta y compra y rápidamente salieron para Santa Eulalia a buscar a Máximo. Junto con él, firmaron los apartamentos de es Cana y Portinatx.
He reservado en Etxeko Ibiza, a las dos y media.
¿Tiene usted enchufe? Es casi imposible tener una mesa.
Es primo de mi jefe y nos lo merecemos.
Tras una sublime comida se dirigieron al Musset para tomar una copa y cerrar el trato con don Máximo.
Usted, si acepta, a partir de ahora se encargará de todas las obras y será nuestro representante en la isla. Ruth pasó una hoja hacia don Máximo. Estos serán sus honorarios por representarnos y nos tendrá que pasar un presupuesto para todas las obras.
Por mi encantado, esta oferta es más que generosa.
Pues no se hable más, fírmeme estos documentos y el viernes nos vemos en su casa para cenar.
Después de terminar sus copas, se fueron cada uno a sus respectivos lugares de descanso. Al llegar al hotel vieron que ya pasaban las seis y media de la tarde.
¿Un bañito en la piscina y vamos a Cala d'Hort?
Perfecto, vamos
Después de un relajante baño en la piscina alquilaron un cuatro por cuatro, reservaron en el restaurante el Carmen y partieron para cala d’hort, el camino les llevó poco más de media hora. Llegaron a la playa que en esas fechas estaba desierta y se apostaron entre unas piedras para ver la puesta de sol. Esta vez fue Ruth quien se sentó primero y Ángel quedó entre sus piernas. Una pareja se sentó no muy cerca de ellos y en la playa, solo eran ellos cuatro.
Ruth desabrochó lentamente la presilla del pantalón de Ángel, lo abrió todo lo que pudo y metiendo su mano dentro del calzoncillo, sacó su ya hiniesta polla. En ese momento la chica de la otra pareja se volvió y se quedó mirando la escena. Tras unos minutos donde no quitó ojo se volvió y ya no volvió a mirar más.
¿Te acuerdas cabrón, de lo mal que me lo haces pasar, de lo que me excitas, llevándome al límite una y otra vez, te acuerdas?
¿No te gusta?
Me encanta y lo sabes.
Ruth movía esa polla en un lento subir y bajar, jugaba con ella frotando su pulgar contra el meato mientras besaba su cuello. La lenta cadencia hacía que ella misma se fuese calentando y mientras miraba como el sol desaparecía en el horizonte, llevó su mano libre a su coñito que estaba libre de ropa. Sincronizó el lento subir y bajar de ambas manos mientras gemía en la oreja de Ángel.
¿Te vas a correr para mí, a que si cabrón, a que sí?
Siii, no pares, no pares, sigue, me tienes al borde, sigue.
Ángel estaba a punto, pero Ruth también, notaba como un calor subía por su cuerpo a la vez que los gemidos de Ángel cada vez la excitaban más. Notaba como esa polla cada vez estaba más dura y como Ángel empezaba a retorcerse sobre su mano.
Más deprisa Ruth más deprisa.
Uhhhmmm tranquilo cabrooon, tranquilooo
Ruth seguía su lento devaneo sintiendo como Ángel estaba a punto. Notó como la polla se hinchaba, adquiría su máxima proporción y llenaba sus dedos de semen.
Siii jodeeer, siiiii
Ruth seguía acariciando su clítoris y sujetando con fuerza la ya morcillona polla de Ángel. Subió la mano a la boca, para degustar el sabor de ese hombre, mientras intensificó sus frotamientos. A la vez que experimentaba el sabor del semen, se corrió en su oreja con un quedo gemido.
Siiii, siiiii, que bonita puesta de sol.
Se besaron con ternura y fueron hacia su vehículo, habían quedado en el restaurante. Al pasar junto a la pareja, vieron que ella tenía la polla de él en la mano. Por algo ya no se volvió más.
Cenaron con tranquilidad, tenían el jueves y el viernes libres.
Ruth llamó a su marido, pero este no descolgó el teléfono, no insistió más.
¿Todo bien?
Perfecto.
Después de cenar volvieron al hotel y se tomaron una copa en las balinesas, hacía una buena temperatura. Ruth se recostó junto a Ángel y dejó que este acariciara su cuerpo. El lentamente fue acariciando todo su cuerpo, entreteniéndose en sus duros pezones y buscando con la mano libre su sexo. Cuando llegó a él se sorprendió.
Cerda, estás desnuda.
Jajajaj me gusta esta libertad.
Vamos a la habitación, te quiero follar.
Terminadas las copas subieron a la habitación, en el ascensor, Ángel pegó el culo de Ruth a su polla mientras buscaba sus pechos y lamía su cuello. Ruth por su parte frotaba su culo contra esa dura polla que le pedía entrar en ella. Una vez traspasaron la puerta de la habitación, Ángel sujetó con fuerza a Ruth y la besó con pasión en los labios. Lentamente se acercaron hasta la cama. El vestido de Ruth descendió por su cuerpo dejándolo desnudo, cubierto solamente por sus medias. Los pantalones de Ángel caían a la vez que su camisa dejaba su cuerpo. Ruth descendió lentamente hasta caer de rodillas frente a él. Sujetó de los lados el slip y lo fue bajando con extrema lentitud hasta sacarlo por sus pies. La polla de Ángel miraba al cielo y se curvaba ligeramente hacia su izquierda. Ruth la atrapó entre sus labios sujetando con fuerza el culo de Ángel. Lentamente introdujo esa dura polla en su boca, hasta poder sacar su lengua para lamer los duros huevos de Ángel. Este gimió, mientras sujetaba la cabeza de Ruth con fuerza. Ruth retrocedió hasta sacar la polla de su boca.
Ahora te quiero suave y lento, ya te diré yo cuando cambiar el ritmo. Túmbaté a mi lado y follamé despacio.
Ángel obediente se tumbó al lado de Ruth, empujó un poco su cabeza e hizo una especie de ele con su cuerpo. Lentamente fue entrando en ella y empezó una suave cadencia que hacía que Ruth levantase su cabeza, para poder sentir mejor esa polla dentro de su coño. Ángel sujetaba en alto la cabeza de Ruth mientras su polla taladraba con extrema suavidad su coñito, Ruth gemía y pegaba con fuerza su culito a la pelvis de Ángel a la vez que su cuerpo temblaba. Un orgasmo, precedió a otros muchos que hicieron que temblase sobre esa férrea polla que la taladraba sin compasión. Ya no aguantó más, se volvió y le dijo a Ángel.
Dame fuerte, dame muy fuerte.
Ángel la puso en cuatro, sabía que, si le daba muy fuerte se correría en segundos, por lo que optó por darle suave e ir subiendo el ritmo según la iba follando.
Si, cabrón, así, sigue no pares, fuerte, más fuerte, lléname el coño, destrózame.
Ángel aceleró el ritmo a sabiendas que no duraría mucho y con salvajes movimientos, se dejó ir dentro del coñito de Ruth. Esta sujetaba con fuerza las sábanas a la vez que mordía la almohada para acallar sus gritos de placer.
Joder tía, que pasada, no puedo con mi alma.
Cabrón, no he podido contar los orgasmos, perdí la cuenta hace mucho tiempo. Me gusta cómo me follas.
El sopor los invadió hasta el día siguiente, no tenían prisa, no tenían que madrugar y no tuvieron prisa en salir de la cama.
Amaneció un precioso día con un sol radiante.
¿Te apetece dar una vuelta en barco? - dijo Ángel
Joder me encantaría
Pues vamos a desayunar y le digo al chiquito de dirección que nos busque un barco. Desayunaron relativamente pronto sobre las nueve y media de la mañana y al salir del restaurante, se dirigieron a recepción.
¿Qué tal chaval, encontraste algo?
Tengo aquí en la misma playa de es Vive, un barquito de cinco metros de eslora dispuesto para dar la vuelta a la isla.
¿Perfecto, con quien hay que hablar?
El barco es mío, se lo presto.
Joder chaval cojonudo. Dime donde está y como es.
Después que el chaval les diese la dirección del atracadero del barco y como era el barco, lo desamarraron y salieron rumbo a la cala de San Vicent. El mar estaba en plena calma y el paseo en el barco fue una maravilla. Pasaron por el puerto de Ibiza y siguieron subiendo hasta la cala San Vicent. Pararon unos minutos para apreciar el color de la vegetación y las aguas y partieron hacia Portinatx, también estuvieron unos minutos frente a la playa y siguieron su camino. Llegaron a la cala de d’en sardina y ahí pararon un buen rato, ya eran las dos de la tarde y tenían que pensar en comer. Reservaron en el restaurante Rita’s cantina en el mismo puerto de San Antonio. Después de comer ya sobre las cuatro de la tarde partieron rumbo a la playa de S’Alga. Ahí echaron el ancla y pararon durante un rato. La soledad los invadía, pues en esas fechas en ese pequeño islote, no había nadie. Se tumbaron en la cubierta del pequeño barco y al calor del sol quedaron adormecidos. Ángel se despertó con la boca de Ruth sorbiendo su polla. Tirando de sus piernas hacia él consiguió llevar su coñito a la boca. En un monumental sesenta y nueve, la boca de Ángel hizo presa al coñito de Ruth y lo lamió, lo sorbió y hasta lo mordió durante un maratón de sexo, que seguro jamás había conocido esa cubierta. Ángel aguanta a duras penas las embestidas de la boca de Ruth. Mientras esta se retorcía sobre su lengua a la vez que destilaba todos sus jugos sobre la boca de Ángel. Este ya no aguantó más y levantando sus caderas introdujo su polla hasta el fondo de la boca de Ruth, empezando a soltar su esencia sin ningún control. Ruth lo tragó todo con vehemencia a la vez que deja escapar sus líquidos sobre la boca de Ángel que al igual que ella, no deja nada sin sorber. Una vez recompuestos de sus respectivos orgasmos, tomaron nuevo rumbo hacia es Vivé. Una vez amarrado el barco, descienden, entregan las llaves a su dueño y suben a la habitación. Ahora son las ocho de la tarde. El día estaba siendo fantástico. Se vistieron para cenar, habían reservado en el elixir lounge, en el centro de Ibiza. Tomaron un taxi y se dirigieron hacia él. Cenaron de película. Después de pagar su cuenta, fueron a tomar una copa a Number 5 Ibiza. Un precioso sitio y aun en esas fechas con un buen ambiente. Después de la copa, volvieron al hotel, pidieron unos combinados y subieron a su terraza a disfrutar de ellos.
Desnúdate, entera.
Ruth quedó sorprendida por la imposición. Se soltó el botón de su vestido y lo dejó deslizarse hasta que tocó las baldosas de la terraza. Ofreciéndole el culo a Ángel, se agachó a recogerlo y lo dobló con cuidado sobre una de las sillas de la terraza. Mirándole a los ojos, se desabrochó con una lenta cadencia los corchetes de su sujetador, lentamente y sin quitar los ojos de los de Ángel lo fue sacando por sus brazos con extrema lentitud, hasta dejarlo sobre su vestido. Se acercó a Ángel, lo besó y dando dos pasos hacia atrás metió sus manos entre las tiras de su tanga mientras recorría con sus ojos el cuerpo de él. Lentamente sacó una pierna de la tela y después la otra, su sexo aparecía brillante y excitado.
Apoya tus tetas sobre la barandilla y exponme tu culo.
Ruth así lo hizo, tras tocar la fría barandilla de hierro con sus pechos, sacó su culito hacia Ángel. Ángel acercó su polla al coñito de Ruth, puso su punta en la entrada de ese coñito y metió lentamente su capullo. Echó las manos al cuello de Ruth, la sujetó con fuerza y le clavó la polla hasta el fondo de su coñito. Ruth gemía, gritaba, babeaba sobre sus tetas. Esa penetración la estaba volviendo loca. Ángel apretaba su cuello con fuerza y esto a Ruth la tenía fuera de sí. Ángel azoto el culo de Ruth, a la vez que en cada azote imprimía más brío a sus acometidas. Ruth gritaba y se retorcía, mientras sus pechos se clavaban en la fría baranda. Ángel le daba azotes y forzaba su penetración al máximo, hasta que explotó dentro de Ruth, llenando su coñito. Exhausto, se apretó con fuerza a su cuerpo.
Joder nena, me vas a, matar.
Calla cabrón que estoy al borde del infarto.
Sus cuerpos quedaron tendidos sobre la cama, mientras sus fluidos descendían hacia las sábanas. El viernes fue un día tranquilo, se bañaron en la piscina, comieron en el hotel, otro baño en la piscina y a prepararse para la cena.

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