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Mostrando entradas de agosto, 2020

SOMOS SOCIOS.

Aquel día seria especial para mí, firmaría en casa de Juan, un chalet en la sierra de Madrid, mi entrada como socio en el negocio. Me había costado varios años de trabajo conseguirlo, era mi meta y por fin se hacia realidad. La Sociedad iba muy bien económicamente y el trabajo me gustaba, aunque era muy duro y en ocasiones mi mujer y yo teníamos que soportar situaciones difíciles, yo llegaba tarde a casa o estaba de viaje, pero el dinero y los pequeños lujos que nos permitíamos lo recompensaba. Juan y Luis, los dueños, me propusieron hacerme socio, aunque eso si, me dijeron que tenia que pagar un precio "especial", que me dijeron se haría efectivo esa misma noche, durante la firma. Al llegar a su casa vimos dos lujosos coches en la entrada, Susana, mi mujer, me sonrió. Los dos comentamos que dentro de poco tendríamos un coche así. Susana estaba impecable, su pelo moreno y rizado, sus ojazos, sus labios sensuales, llevaba un vestido para la ocasión que permitía ver toda su es...

LA OBSESION

La obsesión de Jorge era poder follarse a sus dos compañeras de piso al mismo tiempo. Iba a ser difícil, pero tendría que elaborar una estrategia para conseguirlo. Por ello todas las noches iba al cuarto de ellas y se tumbaba en la cama para charlar un rato tratando de que los temas de conversación siempre versaran sobre sexo. Por supuesto él sabía que a esas horas sus compañeras estaban a punto de acostarse y por lo tanto o bien estaban en pijama o simplemente en ropa interior, cosa que no importaba pues entre ellos las barreras típicas de la vergüenza ya se habían superado con el tiempo. En muchas ocasiones Jorge se había preguntado si Nuria y Esther hablarían entre ellas de sus vidas privadas y si se habrían contado sus aventuras con él. El hecho de no saberlo también le añadía morbo a la situación y eso le hacía sentirse aún más excitado cuando estaba en la habitación con ellas. Como todas las noches Jorge había esperado a la hora clave en la que sus compañeras estarían ya...

LA VISITA

09:00 horas. Carmen aparcó frente al oscuro edificio de arquitectura represiva, un gran centro de acogida de enfermos mentales, un "manicomio", y a la vez, un Centro de Investigación Neurológico. Ella era una mujer bellísima, rubia, alta, delgada, aunque bien formada, elegante. Era la Doctora Jefe del Departamento de Investigación, y Presidenta del Consejo de Accionistas de la Empresa. Saludó, sin mirar, al conserje que le abría la puerta de entrada, se identificó con su pase magnético a los impasibles Vigilantes del Vestíbulo, y caminó, taconeando, tranquila, sabiéndose observada, hasta los ascensores. Ya en su despacho, sola, se quitó el fino abrigo negro, y se puso una bata sobre su blusa y la elegante faldita de tubo que realzaba la belleza de su maravilloso cuerpo, sus perfectas y largas piernas. Era una mujer sin igual, tan bella como gélida. Sólo sus grandes ojos marrones delataban, quizá muy lejanamente, la pasión y las ansiosas ganas de amar, de ser amada, es...

LA CLIENTA

Soy un chico normal de 21 años, 175 cm pelo castaño, ojos verdes y vivo en España... Mi madre es lo que se dice empleada del hogar, pero a la vez realizaba trabajos de sastrería casera que le permitía ganarse unos saneados salarios, y yo era el que se encargaba de realizar los encargos, lo normal, ir a tal casa recoger, volver a llevar, cobrar, etc.... Normalmente yo no me solía fijar en sus clientas dado que eran señoras mayores pero había una que me resultaba realmente agradable, era un señora de unos 45 años, morena, delgada y casa. Yo solía hacerle los encargos a mi madre, y esta señora siempre me trató muy bien así que la tenía en gran estima. Bueno pues un día llegó a mis oídos que esa señora se había divorciado de su marido por problemas de adicción al alcohol de su cónyuge, con lo que la primera vez que la vi tras lo sucedido, le pregunté por su estado poniéndome al corriente de todo.  A los pocos días de verla llegó a mi casa para que mi madre le arreglase unos pantalones,...

TRIANGULO EXTRAÑO

Me sorprendió mucho su invitación, debo admitirlo. Hacía años que no nos hablábamos. De hecho, durante diversas épocas de nuestras vidas, nuestro orgullo (y la relación amor-odio que ostentábamos) nos solía conducir hacia la inevitable distancia, el divorcio de una amistad construida en largos años. Pero allí estaba ella. Vestida de blanco preparada para el enlace. A sus casi treinta y cinco, la niña se nos casaba el pasado Mayo. En realidad, ya llevaban viviendo juntos cuatro años, unos dos meses después de conocerse y cómo no, de dejar de hablarnos. Feliz coincidencia. Ya cuando yo salía con otras chicas y ella se hizo novia de Rius, un ex-compañero de clase, hicimos de nuestra amistad una espesa capa de niebla infranqueable. Y en la boda también estaba Ribalta con su mujer y su hija, de dos años. La novia, Ribalta y yo formábamos un triunvirato en los ochenta que causaba furor entre otros grupos del instituto. Nuestra relación fue tan intensa que por eso se rompió. Es cierto que Rib...

EL VIAJE

Marta y yo tenemos un negocio de electrodomésticos que funciona bastante bien. Esporádicamente y en función del consumo, algunas primeras marcas nos premian con viajes realmente interesantes. Así ocurrió recientemente con un viaje a Cancún de una semana en que, precisamente a mí, era imposible desplazarme. Para no perder la ocasión y ante mi insistencia, Marta invitó a su amiga Clara a acompañarla. No deja de intranquilizarme el que Marta se vaya sin mí pues aunque su tono sexual no es habitualmente muy alto, lo sabréis si habéis leído mis anteriores relatos, desde que tuvimos la experiencia de Alceo tengo un poco de miedo a sus reacciones que se destapan cuando, como frase clave, dice: -Me apetece mucho un Cointreu con hielo- que yo no sé si utiliza como aviso de lo que puede venir o es que realmente esa bebida es lo que la deshinhibe. Vamos a lo nuestro; Marta y Clara partieron al anunciado viaje y a su regreso, descansando ya en casa y contándome los pormenores me empecé a exci...

EMPEZANDO 16

El lunes amaneció tranquilo y soleado. Tras desayunar salimos para a oficina, una vez allí me dedique a preparar el viaje a Tenerife que tendría lugar al día siguiente. Una vez recopilados los datos y viendo que la situación de la oficina tinerfeña era muy buena, me dedique a hablar con Carmen y su equipo de los cambios a realizar en Gran Canaria. Había mucho trabajo que hacer y nos repartimos las visitas para poder avanzar más rápidamente. Sobre las dos de la tarde llame a Unsinn y la pedí que me reservase un vuelo sobre las doce del mediodía para el día siguiente. Comí en un restaurante cerca del mar y me fui a casa, el cansancio empezaba a hacer mella y quería estar relajado. Me preparé un combinado y fui a tomar el sol cerca de la piscina. Después de unos baños miré en la nevera y no había nada, así que me vestí y fui a un pequeño restaurante cerca de casa. Después de cenar fui para casa me acosté pronto sobre las once me hacía falta un poco de tranquilidad. Prepare mi maleta y to...

EMPEZANDO 15

Montamos en el coche ellas dos detrás y yo delante, el espectáculo era impresionante. Unsinn llevaba una minifalda que no dejaba nada a la imaginación y Carmen se había desabrochado un botón y lucía un precioso escote. -Carmen, haz que se corra esa cerda. Las manos de Carmen fueron desabrochando lentamente los botones de la blusa de Unsinn, tiro de las copas de su sujetados, dejando los pezones ya duros al aire. Acerco su boca a los pezones y los lamio con ansia, con ganas mientras su boca atrapaba un pezón, su mano pellizcaba el otro. Unsinn dio un pequeño gritito cuando Carmen mordió su pezón y un hilillo de sangre corrió por su aureola. La mano del pezón bajo al coño de Unsinn y lo recorrió de arriba hacia abajo pasando por el muy lentamente. Una mancha de humedad apareció en las braguitas de Unsinn a la vez que acercaba su cuerpo al borde del asiento y abría sus piernas. Carme subió sus manos por las caderas de Unsinn y lentamente fue bajando sus braguitas hasta dejarlas en sus ...