EMPEZANDO 12
Aun teníamos un camino hasta el Afrika. En el coche Unsinn seguía temblando.
- ¿sigues corriéndote???
-siiii
-me gusta que te corras para mí, cuando lleguemos al restaurante, quiero que vallas al servicio laves el huevo y lo coloques en su sitio.
-lo que usted diga señor.
Continúe conduciendo, llegamos en unos 40 minutos y bajamos del coche.
-Quítate el sujetador, ahora.
-si señor.
Con lentitud y parsimonia desabrocho los botones de su camisa y la dejo encima del asiento, echo sus manos atrás y desabrocho los corchetes del sujetador, se colocó la camisa encima y salimos en dirección al restaurante. No había hecho falta que se quitase la camisa, pero quiso enseñarme sus pezones duros como piedras. Entramos en el restaurante y rápidamente Unsinn se fue al baño y volvió apretando sus piernas al andar, no quería que el huevo saliese rodando. Antes que llegase al asiento puse el huevo a media potencia y casi cae de rodillas al suelo. La camarera se la acerco y la pregunto.
- ¿está usted bien?
Si, gracias, sí.
Al sentarse baje la potencia al huevo y Unsinn lo agradeció con una sonrisa en su cara. Junto sus brazos a sus pechos y apoyo estos sobre la mesa.
-Ponte bien recta y las manos en los bordes de la mesa.
-sí señor.
Al ponerse tiesa y con las manos en los bordes de la mesa, sus pezones se apretaron contra la blusa queriendo rasgarla y sus preciosas tetas se adivinaban detrás de la tela de la blusa.
-Buenaaas nooches, quee deseean.
-Pues sorpréndenos, si lo haces te dejare que toques sus tetas.
-Perooo que dicee señor.
-Te las estas comiendo con los ojos, no quieres tocarlas.
Unsinn veía la escena muda y con la frente y los pezones muy altos.
-De verdad señor está usted equivocado.
-Ya me lo dirás luego.
La camarera se marchó por la comida y el vino, al rato volvió con una botella de Pazo de Carraovejas blanco helado, dentro de una cubitera con miles de hielos. La puso a mi lado y me sirvió una copa. Dando mi aprobación, sirvió una copa a cada uno. Antes de marchar la cogí por la cintura y la dije, mira que tetas, Unsinn abrió su blusa y se las enseño hasta el pezón. Ella abrió mucho los ojos.
-Pero señor, ¿Qué es esto?
-Esto es lo que querías. Si vuelves sin bragas te las dejare tocar.
-ehhhh, voy por el primer plato.
La camarera marcho y yo sabía que volvería sin bragas, se comía las tetas de Unsinn y estaba loca por tocarlas y quien sabe si podría comérselas. Unsinn estaba con los ojos abiertos y mantenía perfecta la postura sin decir nada, sabía que hablar so lo la traería problemas. Subí un poquito la intensidad del huevo, aún era muy tenue, pero ya conseguí que Unsinn se mordiese el labio.
-ya sabes que no puedes correrte.
El primer plato nos lo trajo un chico que casi se come los pezones de Unsinn y a mí me tira todo encima.
-Ten más cuidado, puedes verle las tetas, pero no me anches.
-Perdón señor, perdón.
-Espero que no se vuelva a repetir
-ves lo que les provocas y eso vestida hummmm
Para el segundo plato volvió la muchacha y subí la potencia del huevo. Lo que hizo que Unsinn se agarrase con fuerza a la mesa mientras profería un gemido y sus pezones se ponían como una roca.
Mientras me servía metí la mano debajo de la falda de la camarera y pude ver que no llevaba nada.
-pero, ¿qué hace?
-ahora puedes tocar sus tetas si quieres.
- ¿pero está usted loco?
-¿Creo que no y tú lo crees?
Dignamente salió hacia la cocina no sin antes mirar los pezones de Unsinn que seguían desafiándola.
Unsinn seguía haciendo verdaderos esfuerzos para no correrse.
-Si vuelve la camarera y te toca las tetas, te dejare que te corras mientras la tocas el coño y si consigues que se corra hoy no te castigare.
-Gracias señor.
La mira de Unsinn daba a entender la gratitud y el deseo que tenía por correrse. Mordía su labio y apretaba sus piernas mientras se movía inquieta en el asiento.
Vi llegar a la camarera y subí la potencia del huevo. Unsinn tuvo que sujetarse fuerte a la mesa y cerrar sus piernas. Sujetase fuerte por la excitación y cerrar las piernas para que no saliese el huevo. Sus pezones estaban a punto de salí de su blusa, pues no la había abotonado después de enseñar los pechos a la camarera. La camarera llego roja como un tomate por la excitación que sentía. Se acercó a Unsinn y dejo un plato muy cerca de su pecho. Fue subiendo su mano estirando un dedo y rozando el pezón de Unsinn mientras acercaba su mano a la teta derecha, miro si alguien miraba, pero no había nadie y con mucha lentitud su mano se fue introduciendo por el escote de Unsinn.
Unsinn subió su mano lentamente por las piernas de la camarera hasta llegar a su sexo y lo rozo con sus unas mientras la camarera apretaba su pezón para volver a acariciarlo con dulzura. Repasaba su sexo con la punta de su dedo recogiendo la humedad de la camarera y sintiendo una vibración más fuerte lo introdujo dentro de esta en forma de gancho. La camarera dio un suspiro y abrió más sus piernas, mientras su mano ya amasaba la teta entera y la pellizcaba los pezones que había sacado fuera de la blusa. Cuando Unsinn metió dos dedos en el coño de la camera está bajo a besar a Unsinn mientras yo subía la intensidad al máximo. Unsinn acelero la masturbación de la camarera en un fuerte mete y saca que buscaba que esta se corriese, para poder hacerlo ella. La camarera se retorcía de placer mientras subía y bajaba su culo buscando los dedos de Unsinn, a esta no le quedó más remedio que meter otro dedo mientras sentía como la camarera pegaba su boca con más fuerza mientras la decía siiii hummm asiii siiii follaaameeee y cerrando las piernas sobre la mano de Unsinn se corrió mientras su mano apretaba su nuca para juntar más sus bocas. Unsinn en cuanto noto que la camarera se corría abrió su boca y tuvo un gran orgasmo que la hizo temblar y dejar un gran charco a sus pies que se juntó con el dejado por la camarera. Las dos se fundieron en suave y lujurioso morreo mientras sus cuerpos volvían a la normalidad.
-Muy bien zorrita mía, hoy te has ganado mi polla.
-Gracias señor.
La camarera nos miró divertida y fue a por la cuenta.
Montamos en el coche y llegamos a casa en pocos minutos. Ya dentro del jardín, me bajé los pantalones sacando la polla y no tuve que decir nada. Unsinn se lanzó a por mí polla con un desmedido deseo, la agarro con sus labios y lamio el capullo y el frenillo, se la trago hasta el fondo y la saco despacio, para ir recorriendo con parsimonia el tallo de la polla hasta llegar a los huevos que metió casi íntegros en su boca. Los lamio y los relamió produciendo escalofríos que me subían por la espalda mientras Unsinn pajeaba mi polla con mucha parsimonia hummm casi con ternura. Su boca recorrió mi tallo hasta llegar a la puntita donde empezó a chupar el agujerito para tragarse entera mi polla y cabecear con ella dentro. Su garganta hacía que la penetración fuese más placentera, volvió a sacar mi polla de su boca, mientras un rio de babas caía sobre sus tetas. Restregué sus babas y mis líquidos por sus tetas, mientras cogía su cabeza y follaba su boca. No quería correrme en su boca, pero la follada me estaba poniendo a mil.
El levante del suelo y la pude de rodillas sobre el sofá. Apunté mi polla a su coño y la metí de una iniciando una dura y rápida penetración. Unsinn echo las manos atrás agarrando mis caderas, lo que hizo que hiciese esfuerzos para acelerar mis movimientos.
-Hummm nena, me voy a correr hummm
Unsinn clavo su culo contra mi polla y espero que empezase a correrme mientras sus dedos hacían diabluras en su clítoris.
-siiiiii hummmmm siii
Y pegando todo lo que podía su culo a mi polla se corrió llenándome la polla de flujo que ávidamente chupo hasta dejarme la polla bien limpia.
-Vamos a la cama.
-Espera que me duche
-No hoy te dormirás con mi corrida dentro.
-Hummm que cerdo eres.
Plas un azote resonó en la casa
-Hummm que rico. ¿tienes más?
-Hasta que tus lagrimas hagan surcos, pero eso para mañana.
-Hummmmm
Ya estábamos a miércoles y decidí salir esa tarde para Lanzarote y así poder descansar.
- Unsinn pídeme un billete a Lanzarote y reserva un hotel.
-Muy bien señor, enseguida tendré algo.
-Ya tengo su habitación, en el hotel Secrets Lanzarote Resort & Spa y su vuelo sale a las ocho y media.
-Muchas gracias, ¿tiene abierta la vuelta?
-Por supuesto.
-Muy bien espero estar aquí el viernes.
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