EMPEZANDO 16
El lunes amaneció tranquilo y soleado. Tras desayunar salimos para a oficina, una vez allí me dedique a preparar el viaje a Tenerife que tendría lugar al día siguiente. Una vez recopilados los datos y viendo que la situación de la oficina tinerfeña era muy buena, me dedique a hablar con Carmen y su equipo de los cambios a realizar en Gran Canaria. Había mucho trabajo que hacer y nos repartimos las visitas para poder avanzar más rápidamente. Sobre las dos de la tarde llame a Unsinn y la pedí que me reservase un vuelo sobre las doce del mediodía para el día siguiente. Comí en un restaurante cerca del mar y me fui a casa, el cansancio empezaba a hacer mella y quería estar relajado. Me preparé un combinado y fui a tomar el sol cerca de la piscina. Después de unos baños miré en la nevera y no había nada, así que me vestí y fui a un pequeño restaurante cerca de casa. Después de cenar fui para casa me acosté pronto sobre las once me hacía falta un poco de tranquilidad.
Prepare mi maleta y tome rumbo al aeropuerto, embarque y en una media hora estaba en Tenerife. Monte en un taxi y le di el nombre del hotel Iberoestar Heritage Grand Mencey. Fue más largo este trayecto que el vuelo en avión. Pero valió la pena, el hotel es espectacular y está en el centro de Santa Cruz. Una vez tomada posesión de la habitación, me di una ducha me cambié de traje y fui a la oficina de Tenerife.
Al llegar fui recibido por Ana, una preciosa rubia que trabajaba de comercial en la oficina.
-Lo siento mucho, pero estoy sola, mis compañeros han ido a La Palma y El Hierro, para cerrar el me.
-No te preocupes, soy pablo el jefe de la zona sur y quería que me presentases los informes de este año ¿si puede ser?
-Si perfecto, ya me lo han dejado todo preparado.
-Perfecto pues donde me digas me pongo con ello.
La verdad es que ya eran las dos de la tarde así que decidí invitar a Ana a comer.
- ¿Dónde podemos ir a comer, un sitio tradicional que este bien?
-Pues si le parece bien al Puntero, uno de los mejores restaurantes de Tenerife.
-Perfecto y trátame de tu por favor.
Salimos hacia el restaurante, fuimos andando ya que estaba bastante cerca de la oficina.
Por el camino pregunte a Ana por la oficina, su funcionamiento y su personal. La verdad es que era una chica muy agradable, pequeñita, pero con un buen cuerpo. Una vez en el restaurante pedimos cosas típicas que Ana se encargó de pedir. La verdad es que estaba todo fenomenal como que lo hubiese hecho mi abuela. Tuvimos una amena conversación en la que Ana me conto que acababa de separarse y que por eso se había quedado en la oficina, pues no estaba en condiciones de ver clientes. Me agradeció el buen trato y la comprensión y yo la respondí que era fácil, pues era una mujer muy atenta. Volvimos a la oficina y me dispuse a mirar los expedientes.
-¿Ana por cierto, a qué hora te vas?
-A las cinco y media, pero puedo quedarme más tiempo.
-No, no, ya me he aprovechado bastante de ti.
-Que va es un placer, además no tengo nada que hacer.
-Pues serás mi anfitriona estos días que estaré en Tenerife.
-Pues ya está dicho.
Puse la alarma de mi móvil a las cinco y veinticinco y empecé a mirar los expedientes, la verdad es que tendría para un día más casi seguro. La situación de la oficina era bastante buena y se apreciaba que seguían el protocolo casi escrupulosamente. El móvil sonó a la hora puesta y marco el final de la jornada.
-Esto se terminó. ¿Qué hacemos ahora?
- ¿Dónde está tu hotel?
-Es el Gran Mencey
-Entonces esta cerquita. Si quieres podemos ir a tu hotel y después nos damos un paseo por el centro de Tenerife.
-Pues si a ti te va bien, yo encantado.
Nos dirigimos al hotel al que llegamos en menos de diez minutos.
-Esto es precioso.
- ¿no lo conocías?
-Jajajaj por dentro no, esto es fantástico, te sientes como una reina y solo de visita.
-Pues cenaremos aquí esta noche. ¿te parece bien?
- ¿De verada? Sera perfecto, pero tendré que vestirme.
- ¿Si te apetece? A mí me parece que estas perfecta.
-Muchas gracias, pero me sentiré más cómoda si me visto un poco.
-Como prefieras, podemos pasar por tu casa y después pasear por el centro para venir a cenar sobre las nueve.
-Sera perfecto.
Subimos a la habitación. Espéreme que no tardo nada.
-Tarda lo que quieras esto es una preciosidad y es más grande que mi casa.
La habitación tenía 34 m² y terraza de 8 m², con vistas al Mar Mediterráneo y espaciosos baños. La verdad es que estaba muy bien y con una bonita decoración.
-Pues ya estoy en marcha.
-Ahora a mi casa que yo tardare más jajaja.
Cogimos un taxi pues Ana vivía cerca del hospital Quirón, El trayecto fue corto y pronto subimos a su apartamento. La verdad es que era un apartamento muy mono y muy bien decorado.
-Siéntate y coge algo del frigorífico, que tardare un rato.
-Muchas gracias.
Me acerque al frigorífico y tome una botella de agua. Me asomé a la venta y estuve observando la calle durante unos minutos. Por fin Ana salió. La verdad estaba preciosa con un vestido negro un poco por encima de la rodilla y unos tacones de infarto.
-Guauuu estas preciosa.
-Que adulador
-No, para nada estas preciosa.
Una picara sonrisa apareció en su cara demostrando que se sentía alagada. El vestido se ajustaba perfectamente a su cuerpo y dejaba intuir que no llevaba nada debajo, al menos en sus tetas no y si llevaba tanga había de ser muy pequeño.
-Hoy seré el hombre más envidiado de Tenerife.
-Adulador jajajja
Tomamos un taxi para volver al centro y recorrimos sus calles apreciando la cultura canaria en sus edificios coloniales y sus preciosas iglesias.
-Me apetece tomar algo, ¿dónde podemos ir?
-Vamos a la Santa que también podemos picar algo.
Nos dirigimos hacia la Santa que está cerca del puerto. El sitio estaba lleno de gente y la verdad que es un lugar agradable. Después de pedir unos aperitivos y unas tapas, nos pusimos a hablar de los compañeros de Tenerife. Pero casi nada más empezar a hablar se os acerco una rubia impresionante que dio dos besos a Ana saludándola. Ana amablemente nos presentó, María, Pablo, Pablo, María. María se acercó a darme dos besos, clavando sus tetas en mi pecho, mientras su boca se acercaba mucho a la mía. Ana se tensiono y la miro con cara de ¿Qué haces?
-Un placer acabo de llegar de la península y la verdad que Tenerife me está dejando impresionado con su belleza.
-Él es mi jefe y ha venido a revisar el trabajo del semestre.
-Es un placer, ya podía tener yo un jefe así.
-Muchas gracias María, ¿si quieres pedir algo, acabamos de llegar?
Un zapato impactó levente contra mi pierna, pero el mal ya estaba hecho, ya no me podía volver atrás.
-Jo me encantara, además estoy sola y así me hacéis compañía.
La mirada de Ana fue como una bofetada en toda la cara, pero saco una sonrisa y la dijo a María.
-Ve a pedir algo que nosotros ya hemos pedido.
-¿perooo cómo se te ocurre invitarla?
-No sé por educación, es tu amiga, ¿supongo?
-Sí, pero bueno es un poco acaparadora.
-No te preocupes, soy todo tuyo.
Y guiñándola un ojo, la dije
-Anda bebe un poco.
-jajajaj vale.
María apareció entre la multitud y empezó su discurso lo imposible que estaba llegar a la barra. El camarero llego con la consumición de María y las tapas. Le pague religiosamente para no hacerle volver y seguimos la conversación sobre la cantidad de gente habida en el local. Tras un rato conversando la verdad que muy amenamente le María que nos íbamos a cenar y que había sido muy agradable la conversación. Me dio dos besos volviendo a pegar sus duras tetas en mi pecho.
-Ana ya sabe mi teléfono, si vuelves me das un toque.
Salimos del local y tomamos camino al hotel.
- ¿No estarás celosa?
-Pues sí, era mi momento.
-No te preocupes tenemos toda la noche.
La cogí por la cintura y la atraje hacia mí, noté como sus pezones se ponían duros bajo la tela del vestido. Ya estábamos cerca del hotel y Ana me dijo.
-No me ha gustado nada como te ha restregado las tetas por el pecho y esos casi picos que te ha dado.
-Hummmm ¿a ver como lo haces tú?
Y juntado nuestras bocas nos fundimos en un cálido y húmedo beso que me dejo notar sus pezones duros cómo piedras en mi pecho.
- ¿Mejor así?
-Mucho mejor
Entramos al restaurante del hotel y pedimos nuestra cena y ahora si pudimos hablar de los compañeros de Tenerife.
-La verdad que son muy buena gente y me han ayudado mucho con mi separación, todos en general han tratado de tapar mis errores y ayudarme a ir saliendo poco a poco. La verdad es que han tenido mucha paciencia y yo estoy muy agradecida. Sobre todo, con el director, que ha sabido repartir el trabajo para dejarme más libre. Creo que se lo tendré que devolver con creces.
-Me alegra mucho lo que me dices y dice mucho de la delegación, es un placer trabajar en buen ambiente. Creo que si todo funciona como me dices tendrá razón tu director para decir que la salud de la sucursal es perfecta.
-Pues estoy segura de ello todos somos un equipo y nos desvivimos para que todo esté en orden y los clientes estén encantados. Como veras tenemos una cartera muy variada ya que todos los clientes son igual de importantes para nosotros y ellos saben que es así.
-Me encanta escucharte con ese fervor y esa dedicación
Continuamos con la cena y con la charla hasta casi las once.
- ¿Te apetece una copa?
-No me apetece ir a más sitios la verdad.
- ¿En la habitación, puedo pedir una botella de champagne?
Pues no es mala idea en esa terraza frente al mar.
Subimos a la habitación y nos sentamos en la terraza mientras llegaba la botella de champagne. Ana se levantó indicando que las vistas eran preciosas y que era un lujo para ella estar en este lugar.
- ¿Puedes quedarte si quieres?
-Deja que me beba el champagne.
-¿Necesitas estar desinhibida?
-Puedes llamarlo así, jajajajja
Llamaron a la puerta y una camarera entro con un carrito donde había una cubitera con la botella y un par de copas. Abrí la botella y llené las copas.
-Por nosotros
-Ese brindis me vale dijo Ana.
Mientras tomábamos el champagne mirábamos el horizonte donde un gran barco empezaba a aparecer. Me acerque a Ana que estaba apoyada en la barandilla de la terraza observando cada rincón que la vista podía observar. Lentamente mi mano recorrió su espalda subiendo y bajando por la cremallera de su vestido. La piel de Ana comenzó a erizarse al paso de mis dedos por su espalda, un leve gemido salió de su boca, a la vez que empezaba a bajar la cremallera del vestido. Al llegar al final acaricie su culo a la vez que iba por la botella de champagne para servir una nueva copa.
Mis manos fueron bajando los tirantes del vestido hasta llegar a sus pechos donde este ya cayo solo hasta el suelo. Mis manos se dedicaron a recorrer sus pechos y apretar suavemente sus pezones. Acerque mi boca a su cuello a la vez que desabrochaba el sujetador y lo dejaba caer igualmente. Mis manos recorrieron sus pechos con adoración haciendo los pezones se pusiesen duros como piedras. Lleve mis manos a su tanga y deslice lentamente la prenda a la vez que mis labios recorrían su espalda para terminar mordiendo su culo. Ana me ayudo a sacar la prenda levantando sus pies al llegar está a sus tobillos. La senté en la silla de la terraza y empecé a comerme su coño. La punta de mi lengua recorría sus labios en busca de su clítoris hasta que lo encontró y estuvo un largo rato dando golpecito sobre él. Ana llevo sus manos a mi cabeza y me apretó contra su coño. Entonces mis labios succionaron el clítoris y mi lengua empezó una frénica carrera en círculos sobre él. Ana pego su coño a mi boca y se corrió en ella llenado mis labios de su sabor.
-Hummmmm siiiiiiiiii que bueno, no pares.
Seguí con mi boca sobre su coño a la vez que uno de mis dedos acariciaba su culito, mi lengua no paraba sobre su clítoris a la vez que mi dedo poco a poco iba conquistando camino en su culito. Por fin entro entero y a la vez que chupa y sorbia su clítoris mi dedo entraba y salía muy lentamente de su coñito.
-Humm me estas matando, siiiii hummmmmm no pares.
A la vez que decía esto sujetaba fuertemente mi cabeza sobre su coño y la apretaba como queriendo metermer dentro.
-Siiii noooooo paaaaareeeeeeesssssss
Y a la vez que decía esto un chorro de flujo salió de coño inundado toda mi boca. Pasados unos segundos y aun temblando sobre la silla Ana me dijo:
-Guauuuuuu ha estado muy muy bien.
Y diciendo esto me sirvió una copa de champagne me empujo contra la silla y empezó a desabrochar mi pantalón. Lo fue bajando lentamente a la vez que mordía mi polla sobre el calzoncillo. Yo ya tenía la polla bien dura. Recorría mi polla con sus labios mientras me miraba a los ojos. Ayudada de sus manos bajo mi slip y mi polla salió dura y tiesa como una barra de hierro. Agarrándola por la base Ana empezó a chupar mi capullo, pasando su lengua por el recorriéndolo muy lento para después meterla en su boca. Lentamente envolvía el capullo con sus labios y lo tragaba hasta donde podía, para volver a salir hasta la punta relamiendo el liquidillo que mi polla iba soltando. Cada vez iba imprimiendo más velocidad a la chupada y adentrando mi polla más dentro en su boca. Alguna arcada sonó en el silencio de la noche y unas lágrimas brotaron de sus ojos. Tanto una cosa como la otra me pusieron como una moto y agarrando su cabeza introduje mi polla hasta el fondo, descargando un fuerte chorro de esperma en su garganta, a este le siguieron otros tres o cuatro mientras la dejaba ir sacando mi polla de su boca muy poco a poco. Ana salió de mi polla relamiéndola entera sin dejar ni una sola gota, para lo que estuvo un buen rato lamiendo mi capullo después de una espectacular mamada. Una vez que considero que ya no quedaba más, se acercó a mi boca y nos fundimos em húmedo y blanco beso.
-Creo que tendré que quedarme a dormir aquí, ahora soy incapaz de volver a mi casa.
-Sera un placer seguir dándote placer jajajaj.
Recogimos la ropa de la terraza y entramos hacia la habitación. Nos tumbamos en la cama y mi mano acariciaba su coño perfectamente rasurado en suaves caricias que recorrían su contorno y sus labios, pero sin llegar a tocar ninguna parte sensible. Después de unos cuantos jadeos y de retorcerse de desesperación Ana llevo su mano a polla y empezó a acariciarla muy lentamente. Uno de mis dedos busco su clítoris y lo fui acariciando muy lentamente en circulo ayudado por sus flujos y de vez en cuando por mi saliva. Un suspiro tras otro salía de su boca. Follame me dijo,
-Follame que ya no aguanto más.
Besándola en la boca me levante la puse en perrito al borde la cama y muy lentamente me fui introduciendo dentro de ese hume y cálido coñito. Entraba y salía muy lentamente.
-UHHHH siiiii así, despacito.
Pare mi ritmo con mi polla hasta el fondo y ahora era ella quien marcaba el ritmo, cada vez más rápido y cada vez más fuerte. Agarrando sus caras la di todo lo fuerte que pude hasta terminar en un doble orgasmo que nos llevó a caer rendidos sobre la cama. Mis manos la abrazaban por detrás a la vez que pellizcaban sus pezones haciéndola temblar en cada pellizco.
-Necesito descansar y creo que comer algo también ¿Por qué no pedimos algo al servicio de habitaciones?
-Vale pediré jamón, jamón y champagne son una combinación estupenda.
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