EMPEZANDO 14
Terminamos la cena y tomamos una copa en la terraza, el sitio era una maravilla. Nos levantamos sobre las once y fuimos directos al hotel.
-Hoy toca en mi habitación.
--no hay ningún problema, mira qué bonita se ha puesto la noche, parece que va a llover. desnudémonos y salgamos a la terraza.
- ¿Estás loco?
-Por comerte el coño mientras llueve.
Nos desnudamos y salimos a la terraza. Tenía razón. Patricia estaba totalmente en celo. Bajo la cabeza como con resignación y salió a la terraza y se tumbó acurrucada en una tumbona, como queriendo taparse de posibles miradas ajenas.
-no te preocupes, nadie nos puede ver! Desinhíbete y disfruta – Luego miré al cielo y añadí extendiendo los brazos – si no me equivoco, hoy vas a vivir algo único.
Tumbé a Patricia en la tumbona y abrí sus piernas y sus brazos. Pasé mi mano frotando su sexo y me la volví a llevar a la boca.
-Relájate y disfruta, preciosa! Ahora te voy a comer el chochito hasta que empiece a llover.
Me agaché entre sus piernas y después de estar unos segundos observando su coñito, empecé a lamerlo haciéndote gozar con una mamada magistral. tu no acertabas a correrte porque no estabas completamente relajada. No lograbas quitarte de la cabeza la idea de que nos podían ver.
Entonces sucedió. En pocos minutos el cielo se obscureció hasta hacerse casi de un negro total y empezaron a caer gotas de lluvia, pocas, pero grandes, que hacían que Patricia se estremeciese en un escalofrío cada vez que golpeaban en su cuerpo ardiente. No sé si fue porque la escasa luz que había la tranquilizó o porque se sentía protegida por la lluvia de miradas indiscretas, pero pareció relajarse y, por fin, mis maravillosas lamidas sobre su sexo empezaron a hacer efecto. Se estaba empezando a correr, sentía el orgasmo cercano. Pero pare en seco.
- Ya te dije que te lo iba a comer hasta que empezara a llover – la dije con una sonrisa triunfal en la boca.
Patricia estaba con los ojos entreabiertos en un estado entre el orgasmo y la consciencia, un estado en el que, por acto reflejo movía su pelvis, en un intento de alcanzar ese orgasmo que estaba ahí, tan cerca. Me separe de su cuerpo y ella cerro los ojos en un intento d orzar mi vuelta.
Entonces lo hice. La penetre bruscamente. mi polla estaba dentro de ella. Patricia abrió los ojos y me miro, mientras mi herramienta parecía querer desgarrarla. Patricia miro como mi tronco estaba totalmente enterrado en su interior. Pablo sonreía tiernamente. La lluvia nos golpeaba ya sin piedad, haciéndola sentir una serie de placenteros escalofríos que hacían que su orgasmo se acercara aún más. Patricia me agarro de la espalda y me clavo sus uñas, arañándome. En dos embestidas, comenzó su orgasmo, un orgasmo intenso y largo. Fue tan brutal que grito como una loca, coincidiendo su grito con un relámpago de la tormenta, que terminó con el trueno ensordecedor, que ni con su fuerza fue capaz de callar su grito.
Patricia quedo exhausta después de ese prolongado orgasmo y de pronto me levante de encima de Patricia, sin apenas dejarla probar ese dulce éxtasis... Patricia no quería que me fuera, me necesitaba encima suyo... quería que la follase una y otra vez... sin embargo, quería hacerla rabiar... su coñito ardía y deseaba seguir teniendo esa cosa tan dura dentro de ella, tanto, tanto, que no le importaba nada más....
- Vuelve, por favor... métemela otra vez... – me suplicaba.
Patricia estaba echada en la tumbona y Pablo permanecía de pie sonriendo y con esa polla balanceándose una y otra vez tan cerca de Patricia que no podía evitar seguirla hipnotizada, seguía erecta, dura, imponente... Luego le hice una seña con mi mano la invité a levantarse de la tumbona extendiendo mi mano:
- Ven, te vas calar por fuera tanto como por dentro...
Me dio la mano y los dos desnudos corrimos bajo la lluvia que caía con fuerza en aquella enorme terraza. la lleve hasta su habitación, la coloque frente a la cama y me coloque detrás de ella, muy pegado a ella, su piel mojada se pegaba a mi piel.
- ¿Qué te ha parecido? – la preguntó.
- Ha sido genial… - respondió.
- Pues eso solo es el principio...
Dándola un mordisco en su cuello, acerqué mis manos a sus pechos y apreté sus pezones, mientras mi polla se apretaba a su culo. Encima de la cama había un pañuelo de seda, lo cogí y até sus manos con él. Quería que me pidiese ser follada, que lo rogase.
- ¿Te aprieta? - le pregunte.
- No... pero.... ¿qué haces?...
- No te preocupes, no te haré daño...
La coloque de rodillas frente a mi polla, patricia quería meterla en la boca y yo la sujetaba del pelo sin dejársela tocar. Patricia movía con rabia la cabeza intentando engullir mi polla y la sujetaba, en una de sus intentonas, solté su pelo y mi polla entro hasta su garganta, lo que la produjo una arcada y el juntar sus manos a mis piernas para poder separarse de mí. Busco el aire y tosió babeando, mi polla había atravesado su garganta y casi se ahoga.
- ¿te gusta?
-siii la quiero en mi boca, dámela.
Acercaba mi polla a sus mejillas y patricia intentaba tocarla con su lengua o con su boca.
Acerque mi polla a su frente y i soltando su pelo para que pudiese comerse mis huevos completamente depilados. Primero me chupaba el uno y luego el otro intentando llegar a mi polla. No la deje y me separe de ella otro poco.
La miré con una sonrisa pícara en mi boca y fui acercando mi polla de nuevo hasta boca, muy lento, muy despacio. Con una mano sujetaba su pelo y con la otra mi polla con la que golpeaba sus labios mientras ella abría la boca todo lo que `podía intentando llegar a mi polla. Solté su pelo de nuevo y mi polla volvió a entrar hasta sui garganta, pero esta vez no la saco, se quedó chupándola de tal manera que sus chupadas se escuchaban en toda la habitación. La chupada me estaba volviendo loco, Patria chupaba mi polla con gran devoción y un ligero escalofrió recorría mi espalda. Tuve que sacarla de su boca o me correría.
-nooooo, grito Patricia, al separarla de su juguete, las manos atadas no la permitían agarrar mi polla, pero lanzaba su cabeza en busca de mi instrumento.
Dejándola de rodillas busque por la habitación y otro pañuelo de seda me sirvió para tapar sus ojos.
Patricia estaba desesperada, ahora no veía y con las manos atadas se sentía indefensa.
-No te preocupes, lo vas a disfruta.
Mientras buscaba por la habitación había llamado al servicio de habitaciones pidiendo un spray de nata.
Una camarera me lo ofreció y la convencí para que pasase. (Los billetes morados hacen maravillas).
Me rocié la polla con la nata y la fui pasando por la cara de Patricia que recogía con su lengua cuanto podía, yo la ayudaba lamiendo su cara hasta llegar a su boca y besarla con pasión. Se no taba en los besos su calentura. La camarera s fue desnudando y mirándonos con pasión, se relamía y juntaba sus piernas.
-hummm tenías hambre ehhhhh. Ahora me toca a mí.
La tumbe en la cama y ate sus pies al somier dejando sus piernas bien abiertas. Rocié el coñito de Patricia con la nata e hice una seña a la camarera, para que se pusiese de rodillas frente a ella y empezase a comer su coño. Patricia pareció darse cuenta del cambio, pues muy suave comento.
-Hummm has cambiado la forma de comerme el coñito.
Subí mis manos a sus pechos mientras la camarera seguía comiendo el chochito y aprete fuerte sus pezones, su pelvis subía y bajaba buscando su orgasmo que ya estaba próximo. Bajé mis manos hasta su coñito y metí, uno, dos, tres dedos y con mucha fuerza los metí y los saque del coño, cuando ya estaba a punto de tener el orgasmo, los saque.
-cabroooonnnnn
Introduje mi dedo gordo en el coño de patricia y el anular aprovechando sus fluidos en su coño mientras la camarera no dejaba de succiona su coñito y ahora si sin compasión los frote hasta que un fuerte orgasmo hizo que patricia temblase, pero mis dedos no pararon y la lengua de la camarera tampoco. El orgasmo había sido muy intenso, pero la continuación sin pausa, casi hacen que Patricia se desmaye.
La camarera subió por su cuerpo hasta su boca y poniéndose encima de ella empezó a besarla, mientras yo follaba su coñito, lo que transmitía a patricia mis movimientos.
- ¿qué haces cabrón, esa polla es mía?
-Pídela, pídela.
-Dámela por favor, follame , por favor.
La camarera se quitó de encima de Patricia y yo me coloque sobre su sexo entrando una sola vez y fallándola salvajemente, hasta hacer que su cabeza chocase contra el cabecero. Mis envestidas eran brutales y Patricia ya había perdido la cuenta de sus orgasmos. Ya no podía más y tensando mi espalda me corrí encima de ella llenando su coñito con mi leche.
Tumbé a la camarera y empecé a comerla el coñito, estaba muy caliente y su coño estaba inundado, metí un dedo en forma de gancho en su coñito y lo fui meneando lentamente. Patricia una vez recuperada, puso su coño en la boca de la camarera, que lo lamia con ansia mientras recibía mi lamida y mis dedos.
Sujeto las piernas de patricia y empezó a correrse, formando un charquito en la alfombra. Patricia restregaba su coño por la boca de la camarera mientras se corría otra vez, esta vez sobre su cara, la que lleno con su flujo y con mi corrida.
Nos duchamos, la camarera se marchó y nosotros nos tumbamos en la cama.
-Cabrón, me lo has hecho ganar ehhh, pero ha sido una pasada.
Amaneció un viernes nublado y nos dirigimos al aeropuerto para volver a Las Palmas.
El avión salió puntual y solo nos separaban tres cuartos de hora del aeropuerto de Gran Canaria. Echamos una mantita por encima de nuestros cuerpos y cerramos los ojos. Mi mano busco el coñito de patricia subiendo lentamente por su pierna y descubriendo que no llevaba nada debajo. Mi mano acaricio su sexo una y otra vez, haciendo que de este empezasen a salir gotitas de flujo que resbalaban por las piernas de Patricia que buscaba con ansia que mis dedos la penetrasen. Acercando su boca a mi oído me dijo:
-Vamos cabrón, acaba lo que has empezado.
-Chuuuss tranquila gatita, sigue ronroneando y tendrás tu premio.
Mis dedos recogían el flujo y lo pasaban por su clítoris, hasta que se pararon en él, haciendo círculos y buscando su placer. Patricia se retorcía en el asiento y gemía ya sin control. Mi boca tuvo que cerrar la suya para acallar los gritos, mientras mis dedos aceleraban el ritmo en su clítoris. Patricia se estiro en el asiento apretando mi mano contra su coño y gimiendo en mi boca, mientras un orgasmo recorría su cuerpo. Uno de mis dedos entro en su coño, mientras otro y gracias a sus propios flujos se adentraba en su culito y ambos empezaron a entrar y salir de sus orificios, casi con una lentitud desesperante. Patricia se retorcía en el asiento mientras cogiendo mi mano la daba más ritmo, se estaba follando muy duro con mi mano. Subió su mano a mi nuca y apretando muy fuerte tenso su cuerpo y se corrió esta vez lanzando un chorro que rego la parte baja del asiento y calo toda su falda.
-hummm y ¿ahora como salgo yo de aquí?
-Tienes muchas opciones y todas muy excitantes. ¿tu veras?
Valorando sus posibilidades, cogió la maleta y se dirigió al baño a cambiarse. Evidentemente para esto tenía que recorrer todo el avión, pero con mi jersey en la cintura, daba menos el cante. Volvió con unos vaqueros que parecían pegados y me devolvió el jersey.
-Esta empapada cerda.
-Ya ves que pena. Se me está metiendo el pantalón en el coño y tengo el clítoris al rojo vivo.
-Que bien, luego damos un paseo.
-No te lo crees ni tu.
Una vez llegados al aeropuerto nos dimos un beso y cogimos dos taxis que nos acercarían a nuestros destinos.
Cogí un taxi y me dirigí a la oficina. Al llegar Carmen estaba en ella.
-Buenos días Carmen, ¿qué tal con Esmeralda?
-Muy bien, es una chica muy aplicada y espabilada, la he dejado sopla porque creo que ya está preparada.
-Me alegra mucho saber que hemos acertado, no es fácil pero esta vez hemos tenido suerte. El que estés aquí me viene muy bien, ya que tengo que ir a Tenerife y si estás tú me voy más tranquilo. ¿Ya te han presentado a Unsinn?
-Pues no la verdad es que acabo de llegar.
-Perdona mi osadía, pero me permití contratarla y creo que me lo agradecerás.
- Unsinn acércate a la oficina por favor. Esta es Carmen, a partir de hoy será tu jefa y dependerás directamente de ella.
Se dieron dos cálidos besos en la mejilla y se pusieron a trabajar. Unsinn explicó a Carmen como hacia las cosas y Carmen atentamente siguió las explicaciones. Y aproveche para volver a mi casa y darme un chapuzón en la piscina hasta que sonó el teléfono.
- ¿Dígame?
-Hola pablo, ¿sabes quién soy?
-Cómo no preciosa, con esa cálida voz solo hay una `persona que perturbe mis sueños. ¿Qué tal te va la vida?
-Aquí pesando en los buenos momentos de un fin de semana. ¿Qué haces ahora?
-Estoy dándome un bañito en la piscina y tomando un poco el sol, acabo de llegar de Lanzarote y me apetecía darme un bañito solo y relajarme un poco.
-Que vidorra te pagas. ¿Cuándo vuelves?
-Pues no se la verdad, pero casi seguro dentro de un mes mas o menos.
-Vale quería volver a la playa jajajjaj
-¿Te gusto ehhh jajajaj?
-Pues si me gusto sí.
-Vale pues en un mes más o menos nos vemos Emi guapa.
-Estaré esperando hummmmm
Pablo rio socarronamente mientras pensaba en los momentos pasados con Emi. Salió de la piscina y se vistió para ir a la oficina. Era el primer día de Carmen al frente y ya habría tenido que tomar decisiones y quería saber cuáles habían sido, sobre todo lo relativo al personal. Subió al todoterreno y partió con destino a la oficina. Tardo poco más de media hora en llegar y gracias al aire acondicionado no pereció en el camino, hacia un calor húmedo y pegajoso propio de la isla.
-Buenas tardes Carmen, ¿Qué tal el día?
-Perfecto, ya he realizado la selección de personal y he contratado a dos chicos y una chica, que tienen una buena actitud y fantástico currículum. Creo que, si consigo formarles a mi imagen, tendré unos buenos trabajadores.
-Me alegra saber eso, espero que esta sucursal sea la bandera de las islas. Había pensado dejar a Lanzarote como sucursal y a Las Palmas de Gran Canaria y Tenerife también. Así tendrás que ocuparte de fuerteventura y lo demás se lo dejo a Tenerife, ya estudiare como esta.
-Me parece bien, pero igual es mucho para Tenerife.
-Bueno ya veremos. ¿Qué tal con Unsinn? ¿te invito a cenar?
- Unsinn es una buena chica y muy eficiente.
-Y complaciente también jajajjaja
-Pues mira que bien …
-¿quieres que la invitemos a cenar?
-Por mi encantada.
- Unsinn nos vamos a cenar, ¿vienes?
-Por supuesto.
-Llama al Parque Romántico para reservar sobre las 22.
-Hecho.
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