LAS FANTASÍAS DE EVA, EL MORMON

LAS FANTASÍAS DE EVA EL MORMON CHARLINES Aquella visita a Galicia, aún hacía mojar las bragas de Eva, que no podía olvidar la golosa boca de la baronesa. Recordaba esa suma delicadeza y como esa piel tan suave se juntaba con la suya. Fija en la pantalla, recordaba esos momentos vividos en aquella preciosa casa. El timbre de su puerta sonó, eran poco más de las seis de la tarde. Eva algo enfadada se levantó, no esperaba a nadie. Al abrir la puerta, ante ella apareció un enorme negro, perfectamente vestido con un elegante traje. • Buenas tardes, señorita, ¿conoce usted la religión mormona? Eva completamente obnubilada, no podía dejar de mirar ese pedazo de hombre, al cual llegaría por la cintura o poco más. Su mirada descaradamente se fijó en el bulto que prácticamente tenía frente a ella. Su cuerpo lubrico en gran cantidad. Ella siempre había querido follar con un negro y ahí, delante de ella había un imponente ejemplar. • Señorita, ¿me ha escuchado? • Si, si, pase, pase por favor, pase. Al entrar en el salón, Eva vio con estupor que la película porno que estaba viendo, seguía en pantalla. Buscó el mando de la televisión con suma rapidez y apagó esta. Al volverse, descubrió una sonrisa en la cara del hombre. • Perdone, no me he presentado, me llamo Abrahán. • Que tonta, perdone, Eva, yo soy Eva. El hombre se acercó, envolvió a Eva con sus brazos y apretándola contra él, le dio dos besos en las mejillas. Eva creyó deshacerse en los fuertes brazos del hombre que la envolvía cubriéndola totalmente. Ella procuró aguantar el abrazo todo lo que pudo, sentía contra ella algo gordo, que duro, tendría que ser un espectáculo. • ¿Está usted bien señorita? • Eh... sí, sí. Por favor siéntese y cuénteme. Abrahán empezó a contar a Eva las excelencias de su religión. Pero eva estaba absorta en la boca y los labios del hombre, su gran pecho y sus fuertes brazos. De vez en cuando se fijaba en la gran lengua que seguro cubriría su coño en su totalidad. Eva lentamente se iba calentando dentro de su propia fantasía, ya no escuchaba, no sabía lo que el hombre le estaba diciendo. el hombre se dio cuenta y le preguntó. • ¿Perdone, le aburro? • Eh, no, no, perdone usted, creo que iré a por una cerveza ¿quiere usted una? Rápidamente y sin esperar respuesta, Eva se levantó fue a la cocina, abrió el frigorífico y buscó dos cervezas. Se giró y se dirigió al comedor, no sin antes apretar sus piernas. Al llegar al comedor Eva, se encontró al hombre en pie. Le acercó la cerveza y el hombre dio un paso hacia ella, se le acercó, casi pegado a ella. • Es usted una mujer muy bonita, le dijo El hombre sabía que Eva estaba caliente, su olor la delataba. Eva ese día se había vestido para estar por casa con una fina camiseta de tirantes y una corta falda. Los pezones de Eva se marcaban sobre la fina tela y este detalle no había pasado desapercibido para Abrahán. Este acercó una de sus manos al cuerpo de Eva, con la yema de su dedo índice, surcó el canal de sus pechos, para subir hasta su boca, donde Eva lo acogió golosa. Eva chupó ese dedo con intensidad, con pasión y con lujuria. Abrahán levantó a Eva en vuelo y buscó su boca. Eva se entregó al beso rodeando con sus piernas la cintura del hombre. Este la sujetaba de sus nalgas que apretaba, a la vez que movía incansable la lengua llenando por entero la boca de Eva. Esta se deshacía en los brazos de Abrahán al que tenía sujeto por la nuca. • Has sido muy mala. Abrahán había bajado a Eva, la había recostado contra un mueble, había subido su falda y ahora azotaba su culo. Lo azotaba con fuerza y el culo se iba tornando de un precioso color rojo. Eva gemía apoyando sus brazos sobre el mueble. Tras unos quince azotes, el hombre paró. Eva se giró y de un saltó se colgó del cuello del hombre volviendo a buscar su boca, estaba desatada y sumamente excitada. Con la vista Abrahán buscó la habitación y llevó a Eva hasta esta. La tiró sobre la cama. • Desnúdate puta, desnúdate. Eva se desnudó mientras Abrahán no le quitaba los ojos de encima. • Ahora ven y desnúdame. Eva se levantó, le quitó la americana, con suma lentitud, le deshizo el nudo de la corbata y tirando de ella acercó sus bocas para fundirse en un tórrido beso. El mismo se sacó la camisa y Eva procedió a soltar los botones del pantalón, dejándolo caer. Ante ella algo gordo, muy gordo y largo, muy largo, se escondía bajo el slip. Bajó el slip a la vez que iba descendiendo ella también. Ante ella apareció la polla más hermosa que jamás había visto. Unos veinticinco centímetros de larga por casi diez de ancha se ofrecían ante ella. Esa polla rodeada de venas de un color algo más oscuro, le atraían poderosamente. Eva abrió desmesuradamente los ojos y observó como el hombre se tumbaba en la cama. • Ven acá putita, acércate y toca mi polla. Eva se colocó entre las piernas de Abrahán y con sus dos manos procedió a acariciar esa polla que se le ofrecía majestuosa. Sus ojos no podían despegarse de tan hermosa polla, su boca salivaba esperando probar su sabor. Por fin se atrevió a bajar en la búsqueda de la gran polla. Abrió su boca y la acogió en ella poco más que el glande. La chupó con adoración, mientras sus manos no dejaban de pajearla. Eva chupaba lo que podía de esa polla y a la vez se iba calentando, su coño no dejaba de segregar jugos. Levantó los ojos, empujó a Abrahán contra el colchón y colocándose sobre él se dejó caer encajando cada uno de los centímetros de tan majestuoso falo. Eva gemía según la polla se perdía dentro de su coño, se sentía llena, y el placer empezaba a desbordarla. Cuando la tuvo entera dentro, tembló. • Hijo de puta, solo de sentirte dentro me corro, joder, joder. Tras unos segundos Eva empezó a subir y bajar sobre la polla de Abrahán. Lo hacía muy lento, sintiendo el roce de la verga en sus paredes, sintiendo como el placer le volvía a llegar, sin querer, simplemente por el roce, por sentirse llena. Temblaba sobre Abrahán y ahora él, que había recuperado el lento ritmo, rió. La tumbó de lado y volvió a entrar en ella con suma lentitud, no quería lastimarla. • Dame fuerte cabrón, dame fuerte. Abrahán elevo el ritmo de tal forma que Eva era un continuo grito. Su ritmo fuerte y duro tenia a Eva al borde del limbo, Eva gritaba, jadeaba, pedía más y cuando Abrahán, intensificó su ritmo para terminar clavando su polla en el interior de Eva, esta se deshizo, desmayándose entre los brazos de Abrahán. Cuando Eva despertó, Abrahán está chupando los jugos que esta desprendía de su coño. Le acarició el pelo. El la miró con ojos de lujuria, le volvió a meter su polla de una y empezó un frenético mete y saca. Durante más de dos minutos se pudieron escuchar los gritos de Eva. • Mas, dame más, rómpeme, si joder, me corro, dame fuerte, más fuerte, joder me corro otra vez, si, si, si... Eva era un charco, ahora mismo su cuerpo era un orgasmo continuo. El sudor resbalaba por la frente de Abrahán cayendo sobre las tetas de Eva, que bramaba como una loca. Abrahán también bramaba y gemía, se salió de Eva, se colocó cerca de su boca y se dejó ir dentro de esa caliente boca. Eva, con gusto limpió esa polla que tanto gusto le había proporcionado. Abrahán salió de la cama le dio a Eva una fuerte palmada en la nalga, se vistió y le dedicó una de las biblias. “Con cariño para la mujer que mejor disfrutó y me hizo disfrutar” Cuando el hombre marcho, Eva bajó las manos a su coño y lo notó totalmente abierto. Cerró sus piernas y se traspuso en el sofá.

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