LAS FANTASÍAS DE EVA, VIOLADA EN EL PORTAL
LAS FANTASÍAS DE EVA
VIOLADA EN EL PORTAL
ICHARLINES
• Joder Pablo, con la boda te has superado, ese cura me dejó el culo que no pude sentarme en una semana. Me folló sin perdón, como a una verdadera perra, me gustó y me excité mucho.
• Ya vi cómo le comiste la polla al final, parecía más una adoración, que una felación.
• Jajja que bobo eres.
Así estuvieron hablando durante un buen rato, hasta que Pablo preguntó.
• ¿Que, tienes alguna fantasía más?
• Si, aún tengo muchas, una recurrente es que vivo en un pueblo grande y al volver a casa paso por una plaza donde hay cuatro hombres. Uno de ellos me grita, que buena estas, zorra, seguro follas como una perra. Yo me vuelvo y me rio. El me sigue y me viola en el portal.
• Me encargo de ello y te llamo cuando todo esté preparado.
Pablo estuvo buscando durante un buen tiempo, hasta que encontró un antiguo edificio que estaba cerca de una pequeña plaza. El antiguo edificio tenía un portal normal, pero las escaleras eran amplias y estaba abandonado. Para él era el lugar perfecto.
Eva después de hablar con Pablo, como siempre, vivió unos días excitada. Pensaba en su fantasía y no veía el momento de hacerla realidad. Se pasaba el día excitada. La verdad es que desde que había conocido a Pablo, se pasaba el día excitada. En ese momento estaba preparando un asado, cuando sonó su teléfono.
• ¿Dígame?
• Hola Eva, soy Pablo, creo que ya tengo todo preparado, la fantasía se realizará de noche, ¿qué día te vendría bien?
Eva se excitó sobremanera al escuchar la voz de Pablo, titubeó unos segundos y por fin contestó.
• No sé, no sé, cuando tú quieras, no tengo problema.
• Bien, pues esta misma noche, pasaré a recogerte sobre las ocho y en el automóvil te explicaré un poco como será todo.
• Muy bien, muchas gracias, tengo el coño como una piscina.
Pablo echó una gran carcajada y colgó. Llamó a los diferentes hombres que estarían también presentes y les convocó en el lugar sobre las ocho y media de la noche, todos sabían lo que debían hacer,
Eva se metió en la ducha donde se masturbó pensando en su fantasía. Salió y buscó en los cajones de su cómoda un bonito conjunto de ropa interior. La verdad que no sabía cómo terminaría el conjunto, pero le gustaba estar sexi. Cubrió su cuerpo con el fino conjunto de raso negro y en el armario vio su blusa negra, semi trasparente y una falda que se abotonaba hasta arriba y le llegaba justo por debajo de las rodillas. A las ocho en punto, Pablo marcaba el número de Eva.
• ¿Quién es?
• Soy yo, te espero frente al portal.
El cuerpo de Eva entró en erupción y su sexo se mojó entero. Subió al automóvil y Pablo arrancó. Por el camino le fue diciendo que no había guion, que todo se desarrollaría libremente y que esperaba que la fantasía fuese cumplida gratamente. Al llegar a la parte del pueblo donde sería la puesta en escena, Pablo le dijo cuál era el portal y que ella debería atravesar la plaza, pasando junto a los hombres.
Eva bajó del automóvil y estirando su cuerpo empezó a andar, su excitación estaba a flor de piel. Caminaba con paso firme meneando su culo a cada paso, ese culo se bamboleaba gritando. Al pasar por la fuente, los hombres le silbaron y uno de ellos se volvió y le dijo.
• Eh tú, ¿dónde vas?
Echando a correr tras ella, le volvió a decir
• ¿Dónde vas belleza?, no es lugar para ir tu sola
• A ti qué te importa, déjame en paz.
El hombre se volvió hacia sus amigos y les dijo
• ¿Habéis visto?
Salió tras Eva siguiéndola, por el camino le iba diciendo que no corriera, que era preciosa, que ese vaivén de su culo le tenía loco. Con esta cantinela la siguió hasta la puerta de su casa. Al llegar al portal Eva le espetó.
• Déjame en paz cerdo, déjame en paz
Eva corrió hacia el portal, pero el hombre fue tras ella. Ambos entraron en el portal mirando hacia atrás, para ver si venía alguien más. En el primer rellano Eva fue alcanzada por el hombre, este la sujetó por las solapas de su chaqueta y la apretó contra la pared, mientras acercaba su cara a la de ella.
• Chilla si quieres, nadie te escuchará.
Acercando su boca, casi con los labios pegados le dijo
• Zorra, noto tu excitación, tu calor, estoy seguro de que si bajo ahora mi mano, tus bragas estarán mojadas.
Acercó su boca a la de Eva a la vez que bajaba su mano y la colaba bajo su falda. Eva gimió ante la caricia y abrió su boca dejando entrar la lengua de ese atrevido. Mientras, el hombre, le besaba con toda su lengua y recorría el cuerpo de Eva con su mano, sus piernas, su cadera y sus pechos. Su mano no dejó ningún centímetro por recorrer. El hombre totalmente excitado, se postró ante el sexo caliente de Eva, le bajó las bragas y las guardó en el bolso de su cazadora. Sonreía ladino a la vez que aspiraba el olor a hembra que Eva despedía
En ese momento uno de los amigos se situó bajo la escalera para observar la escena.
Pudo llegar a ver como el hombre le chupaba el coño, mientras Eva, sujeta a las paredes de la escalera, se contorsionaba al ritmo de esa lengua. Eva se acariciaba las tetas que ya estaban solamente cubiertas por su fino sujetador negro, a la vez que apretaba la cabeza del hombre contra su sexo. Este volvió a ponerse de pie para besar a Eva, que no dudó en bajar su mano para buscar la polla del hombre. Mientras ella le masturbaba, él hacía lo propio, llenando de gemidos las escaleras.
Eva ya no aguantaba su excitación, por lo que, de rodillas en las escaleras, con ansia y necesidad se fue a por la polla del hombre, este gimió al notar el calor de la boca sobre su polla. Eva chupaba con pasión, con lujuria, sin dejar un milímetro sin ensalivar, con su lengua repasaba la polla a la vez que engullía esta en su máxima expresión. Realmente estaba gozando de esa polla que, al no ser muy gorda, le cabía perfectamente en la boca.
Los gemidos del hombre cada vez eran más continuos, mientras, bajo las escaleras, su amigo veía la escena apretando su polla por encima del pantalón. La cara de lujuria de Eva lo tenía extasiado. Anonadado miraba como se balanceaban las tetas al ritmo de la mamada.
Eva recorría la polla, la lamía, la chupaba, se metía los huevos en la boca y los saboreaba, para volver a salir e introducirse toda la polla dentro de su boca. Le gustaba que le traspasara la garganta. Cuando sacó la polla llena de babas, el hombre aprovechó para ponerla entre sus pechos. Eva envolvió la polla con sus menudos pechos y dejó que el hombre se los follara. Ahora Eva estaba desatada, quería esa polla y la quería dentro de ella.
El amigo, ya totalmente excitado, mecía su polla arriba y abajo, pensando en el coño de Eva que ahora se mostraba entero, chorreando, para él.
El hombre que estaba con Eva se sentó sobre una escalera, colocando a Eva sobre su polla. Esta lentamente se dejó caer, introduciendo la larga y fina polla en su coño. Sintió como esa polla se iba abriendo camino en su interior. El calor de su coño envolvió la polla llenándola de jugos, mientras ambos gemían. Eva saltaba sobre la polla que tanto placer le estaba dando. El hombre la sujetó y la levantó, follándola en vuelo con fuerza, con ganas.
- Así cabrón, así, no pares, más fuerte más fuerte
Poniéndola, cara a la pared, el hombre la dejó respirar un momento mientras ahora, en esta postura le daba con fuerza, chocando su pelvis contra su culo.
Se volvió a sentar en la escalera, esta vez colocando a Eva frente a él. La inclinó hacia él y en esa postura, casi en vuelo sobre la escalera le daba con todas sus ganas.
El amigo desde abajo veía como el ano de Eva se abría y cerraba con las fuertes embestidas, no se lo pensó dos veces, subió las escaleras y se colocó tras Eva. Este segundo hombre, sujetando su polla, se enfiló hacia la pareja, sin dejar de mirar hacia el agujerito estrecho de Eva. Al llegar frente a ellos, de un solo empujón, se la metió hasta el fondo. Eva se sujetó clavando las uñas en el hombro del hombre que tenía debajo. Ahora era el hombre que perforaba el culo de Eva el que marcaba el ritmo. El hombre había puesto un buen ritmo y empezó a bramar.
• Me corro, joder, me corro, como me aprieta este culo, no puedo más, no puedo más.
• En mi cara, en mi cara, gritó Eva.
El hombre que tenía detrás se salió y Eva se desmontó del otro, que se puso de pie junto a su compañero y frente a la boca de Eva. Ambos hombres se pajeaban con fuerza, mientras Eva abría la boca esperando sus corridas. Por fin el hombre que había estado todo el rato con Eva descargó, dentro de la boca de esta que con gula tragó todo el líquido que el hombre le regaló. El amigo tras ver como Eva tragaba todo no pudo aguantar más y volviéndole la cara, buscó su boca para descargarse en ella. Esta vez Eva dejó caer parte de esa espuma blanca sobre sus pechos, para extenderla después como una crema hidratante.
El polvo había sido épico y ahora Eva reposaba sentada y jadeando sobre las escaleras. Buscó su ropa con la vista y localizó la blusa y la falda, las bragas y el sujetador habían desaparecido. Se vistió, se chupó la mano con la que había extendido la crema y sonrió para sí.
Desde que conociera a Pablo en el PUB, su vida estaba cambiando, ahora estaba excitada todo el día y cumplía todas sus fantasías.
LAS FANTASÍAS DE EVA
EN EL CINE
CHARLINES
Después de cumplir la fantasía del portal, sabía que Pablo le conseguiría cuanto ella pidiese. Estaba deseosa de ser follada en un cine, por dos hombres, de vivir ese morbo y esa sobreexcitación que daba hacerlo en público. Se lo comentó a Pablo y este le dijo que no había problema, que ese mismo miércoles le diría donde tenía que ir.
Eva volvió a excitarse y no pudiendo contenerse, se masturbó con su gran polla de plástico, dentro de su dormitorio. Se recreó con lo vivido en el portal y pensó que sería difícil superarlo.
El miércoles sobre las doce la llamó Pablo.
• Esta tarde a las seis en el cine Tenorio.
Como en ella era habitual, Eva se mojó entera, solo de pensar, ¿qué pasaría?, ¿qué le harían? Ese día se duchó y se depiló, como hacía siempre antes de cumplir su fantasía. Buscó la ropa en su armario, ese día iría sin ropa interior, la broma le salía por un pico. Encontró una minifalda que cubría tres dedos por debajo de su culo. Una camiseta de tirantes y llevaría su abrigo. Se miró al espejo y vio como abultaban sus pezones, tensando la tela. La faldita casi mostraba su prieto culo. Se puso su abrigo y salió hacia el cine.
El Tenorio es un viejo cine que se dedica a reponer películas de mediados de los noventa. Esa semana tenía en cartel una rara película de Berlanga y seguramente a primera hora no habría nadie en la sala. Eva se acercó a la taquilla y pidió una entrada, el taquillero, un hombre mayor, la miró y sonrió a la vez que le entregaba la entrada. Con un porte elegante, Eva se adentró en la sala, en la oscuridad pudo ver un hombre a cada lado, en las filas traseras. Ella caminó hasta el centro y se colocó frente a la pantalla.
Estaba terriblemente excitada, se quita el abrigo y lo cuelga de la butaca de enfrente. Observa la sala y ve como uno de los hombres se acerca hacia ella, se sienta a su lado y lleva su mano a su muslo. Eva lo observa asombrada, que jeta que tiene ese hombre. Sin mirarla siquiera a la cara, empieza a pasar su mano sobre el muslo de Eva que paralizada no dice nada. El hombre llega a sus labios vaginales y su dedo los recorre lentamente.
• ¡Serás puta!, no llevas bragas y ya estás empapada.
Sin decir más se pone de rodillas frente a Eva, le abre las piernas y empieza a comerle el coño. Eva siente como la mano del otro hombre se desliza hacia su pecho acariciándolo sobre la camiseta. El que está en su sexo, tira de ella hacia el borde del asiento. Está haciendo un buen trabajo y el de sus pechos, ya los ha dejado libres de tela y los amasa con deleite.
El hombre de su sexo se ha centrado en su clítoris y lo sorbe hacia él, haciéndolo crecer. Lleva uno de sus dedos a su culo y Eva se cree morir a la vez que el hombre tras ella le aprieta los pezones. La dulce caricia de la lengua le lleva a tener su primer orgasmo. Un orgasmo suave y lento que disfruta con sus ojos cerrados. El hombre de su sexo no para y Eva se va deshaciendo con su lengua, mientras el hombre tras ella ahora abarca sus pechos con ambas manos y le besa lujuriosamente en la boca. El hombre que está en su sexo se para y se sienta al lado de Eva y ahora es esta la que se postra de rodillas ante él.
• Así puta, así, chúpame la polla que luego te follaré como una puta perra.
El hombre tenía una polla normal y gorda, Eva la saboreaba en su boca, a la vez que el segundo hombre ahora se colocaba tras ella para refregar su polla sobre el desnudo culo de Eva. Mientras sus tetas eran acariciadas, apretadas, masajeadas por el hombre tras ella, Eva intentaba tragar la mayor cantidad de polla que podía. Lamía esa polla de arriba a abajo y la metía en su boca, para follarse ella misma la boca.
• Ahora te voy a follár puta, no dejaré agujero sin perforar.
El hombre levantó a Eva, le abrió las piernas y la sentó de espaldas a él sobre su polla. Eva gimió al sentirse llena de polla. Ella misma empezó a subir y bajar sobre la polla. El hombre tras ella no dejaba sus pechos, le apretaba los pezones y amasaba sus pechos con ganas. El hombre que la penetraba sujetó su culo con ambas manos y le dio muy fuerte. Cuando paró, Eva se dio la vuelta y se sentó sobre él besando lasciva su boca. Ahora el hombre tras ella bajó hasta su ano y empezó a chuparlo, Eva no pudo más y volvió a correrse sobre esa polla que tanto placer le estaba proporcionando.
• Joder que puta eres que coño más apretadito, como me sorbe la polla.
Al escuchar esto, el hombre tras Eva se puso de pie y acercando su polla al culo de Eva, le traspasó el ano. Eva se agarró con fuerza al otro hombre y esperó el siguiente empujón. Este no se hizo esperar y el hombre metió más de media polla en el culo de Eva. Menos mal que esa polla era más fina que la otra. Los dos hombres acompasaron el ritmo e hicieron que Eva fuera un orgasmo contínuo
• Así cabrones, así, no paréis, no paréis.
Los dos hombres le daban con fuerza y Eva solamente podía gemir mientras ponía sus ojos en blanco. Los hombres parecía que se habían puesto de acuerdo, descargaron dentro de Eva, primero fue el de su culo que le clavó la polla hasta el fondo llenando los intestinos de Eva con su blanca espuma. Tras retirarse este, el hombre que estaba debajo de Eva, la levantó unos centímetros, le dio con fuerza y terminó dentro de su coño, a la vez que Eva gritaba como una loca.
• Si, así, que rico, joder, joder, que rico.
El primer hombre en correrse ya se había vestido y se había marchado, el otro hombre besó a Eva en un húmedo beso con mucha lengua, le apretó un pezón y marchó igual que su compañero. Eva se quedó aún un rato saboreando la buena follada de la que había sido objeto. Había perdido la cuenta de sus orgasmos y estaba satisfecha y feliz.
Aun medio desnuda, fue sorprendida por la luz de la linterna del hombre de la taquilla. Asustada se cubrió los pechos y el sexo.
• Señorita, vamos a cerrar hasta la siguiente sesión.
Eva lo miró y asintió con la cabeza, se cubrió los pechos con la camiseta y buscó su falda entre las butacas de esa fila, la encontró y cubrió su sexo con ella. El hombre no le quitaba la vista de encima.
• ¿Quiere usted algo?
• Hija mía, con verte ya me vale.
Eva le sonrió y se encaminó hacia la salida. El frescor de la noche le cruzó el cuerpo, entrando por debajo de su falda y erizando sus pezones. Eva notaba como la leche descendía por sus piernas y como ese frescor del aire en su coño, le producía mil sensaciones. Tras llegar a su casa, preparó la bañera, se preparó un vino blanco muy frio y puso su música preferida. El clean heart de Sade empezó a sonar. (https://youtu.be/tf5t452dljA?feature=shared) Eva se dejó envolver por la música, cerró los ojos y volvió asentir sus fantasías como algo propio. Su mano acariciaba su sexo, mientras esa voz en el coche le decía, ábrete de piernas y acaríciate para mí. Eva gemía en la bañera, su mente repasaba los últimos meses y se recreaba en escenas. Los azotes del cura le calentaron de nuevo y pensar en esa boca en su coño, le hizo meter dos de sus dedos dentro de ella.
Gimió, gimió recordando a ese hombre en el portal, como la folló en las escaleras y ese segundo hombre que entró en ella por detrás. La otra mano de Eva introdujo uno de sus dedos en el culo y ahora experimentó esa doble penetración, que, hasta el día del portal, jamás había experimentado. Sus dedos adquirían cada vez más ritmo hasta hacerla explotar, pensando en esos dos hombres del cine que le habían vuelto loca. Cuando su orgasmo la devastó, sonaba Bullet Proof Soul de Sade (https://youtu.be/flbeNTY6Ol4?feature=shared
Esa noche Eva durmió hasta bien avanzada la mañana.

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